El Corregidor y Juez de visita de carros Gaspar Asencio Cornejo, visitó los carros de Pedro Mejía de Velasco, vecino de México, que bajan a la ciudad de la Veracruz a cargo de Gerónimo [Jerónimo] de Moya, en cuyos carros halló a la gente siguiente: Francisco, de México, y María su mujer; Juan, de San Juan Tehuacán, soltero; Martín y María, su mujer, de México; Juan, muchacho; Alonso, y María su mujer de Otumba; Diego, soltero, de San Juan; Juan Diego y Ana, su mujer, de Coyoacán; Juan de Tlaxcalaque, y Juana su mujer; Andrés Chino y Mariana, su mujer; Andrés, soltero, de Calpulalpa[n]; Lucas, del medio, y Nila su mujer de Tlalnepantla; Hernando muchacho; Juan Zapatón y Francisca, su mujer, de San Juan; Diego y su mujer Magdalena, de Tlaxcalaque; Gaspar, de San Juan; Juanillo, muchacho; Lorencillo, muchacho; Pascualillo y Baltarsarillo, muchachos.
TLALNEPANTLA, PUEBLO DE
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El Señor Brigadier, Conde de Alcaraz, Coronel del Regimiento de Dragones de España, residente en esta Villa, otorga poder especial a don Benito Román y Linares, vecino de la Capital de México, para que lo constituya fiador y principal pagador de don Francisco Morales, vecino del pueblo de Tlanepantla, Jurisdicción de México, quien ha contratado con el Señor Conde de Regla, apoderado del señor Marqués de San Cristóbal, tomar en arrendamiento la hacienda de Xalpa y sus anexas.
Doña Isabel del Castillo, viuda del Capitán Antonio de Guadalajara[Antonio Guadalajara], vecina de la ciudad de México, concertó el casamiento de su hija Doña Ana del Castillo y Guadalajara[Ana de Guadalajara y Castillo], con Don Diego de Orduña Loyando, hijo de don Francisco de Orduña Loyando y de Doña Agustina de Villanueva, vecinos de la ciudad de Los Ángeles; para lo cual, Doña Isabel del Castillo se obligó a dar de dote al dicho Diego de Orduña, 20,000 pesos de oro común en reales y una hacienda de labor ubicada en términos de Tlalnepantla, con cinco caballerías de tierra, casa de morada, los aperos de ella, 100 marcos de plata labrada, 4 esclavos, ropa, joyas, y otras cosas; y el dicho Francisco de Orduña aceptó la promesa de dote, prometiendo en arras proternupcias, 6000 pesos para el acrecentamiento de la dote de Ana del Castillo. Aunque por ser primos segundos los contrayentes, era necesaria la dispensación de Su Santidad o del Nuncio Delegado, y una vez conseguida ésta, se podrá efectuar el matrimonio.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, hijo legítimo del Capitán Don Diego de Orduña Loyando y de Doña Ana de Guadalajara y Castillo, difuntos, como heredero de sus padres, le pertenece una hacienda de labor ubicada en términos del pueblo de Tlalnepantla, jurisdicción de Tacuba, a dos leguas poco más o menos de la ciudad de México, cuyos títulos paraban en poder de Bernardino Justiniano, vecino que fue de la ciudad de México, a quien su padre debía 200 pesos de oro común, los cuales hoy los tiene el Capitán Don Juan de Chavarría, vecino de dicha ciudad y heredero de Don Bernardino Justiniano, a quien se le han de pagar los pesos de la deuda. Dicha hacienda se despobló y otras personas se han servido de sus tierras, y en atención a ello, Don Antonio de Orduña dio su poder cumplido al Capitán Don Fernando Suárez de Sousa, vecino de México, para que arriende o venda dichas tierras, que son de su propiedad.