Gerónimo de Andrada y Felipe de Alba, su hermano, vecinos del pueblo de Teziutlán, reciben en fiado preso, como alguaciles carceleros comentarienses a Gregorio de Andrada, su hermano, de la misma vecindad, por causa que se le imputaba de ser ladrón salteador, y se obligaron a que cada y cuando el Juez competente les mande, lo volverán a la prisión donde lo reciben, y de no hacerlo, estarán a derecho por él, harán juicio y debajo de dicha mancomunidad pagarán todo en lo que fuere juzgado y sentenciado.
TEZIUTLÁN, PUEBLO DE
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El Bachiller Juan de Alvarado, Presbítero, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Zacatlán, vende a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, un sitio de venta nombrado Los Naranjos, un molino de pan moler y 10 y media caballería de tierra, con todo lo que le pertenece, libres de censo e hipoteca, en 1, 000 pesos de la capellanía de Gabriel Pérez de Alvarado, cuyas tierras se encuentran en términos de este pueblo desde el cerro Macuiltépetl hasta unirse con las tierras del molino que llaman Lucas Martín. Así los 1, 000 pesos quedan cargados sobre esas fincas a censo principal redimible.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Juez y Vicario en el pueblo de Jalapa y Comisario de la Santa Cruzada, otorga poder general a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios que en el presente tenga y en adelante tuviera con cualquier persona.
Don Juan de Olvares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, dio su poder cumplido a Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, que al presente tiene o adelante tuviere.
Don Alonso Tirado, escribano real de este pueblo, vende a Don Melchor Francisco Sánchez, vecino de Jalacingo, una casa de morada, de paredes de piedra y lodo, cubierta de zacate, ubicada en la calle real que va para el pueblo de Teziutlán; libre de censo e hipoteca, por el precio de 100 pesos de oro común.
Testamento de doña Elena Rodríguez, vecina y natural de Teziutlán, hija legítima de Don Francisco López Landero, natural de los reinos de Castilla, y de Doña Juana Librero, natural de la jurisdicción de Huamantla, viuda de Sebastián Pérez de Medina, cura beneficiado del partido de Jalapa.
Doña Elena Rodríguez, viuda de Sebastián Pérez de Medina, dijo haber ajustado cuentas, dares y tomares, con el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, su hijo, del tiempo que ha administrado su hacienda hasta el día de hoy, en las cuales le tiene alcanzado en la cantidad de 1777 pesos y 4 reales de oro común; y en atención a ello, le da por libre de las demás cuentas que han tenido hasta esta última, para que sus herederos en ningún tiempo se las pidan, porque ha recibido de su hijo en cada un año todo el producto de dicha hacienda.
Doña Aldonza Clara de Vargas, vecina de Jalapa, viuda de Don Andrés Vázquez, vende a Juan de Lucena, vecino de Teziutlán, una casa de piedra, cubierta de teja, ubicada en la calle que baja de Tecuanapa y sale para el camino de los ingenios; linda con solar de los herederos de Luisa Ordóñez; y por otro lado, con solar de Juan de Quiroz, hace frente con casa de los herederos de Antonio de Acosta, en el precio de 300 pesos de oro común, de los cuales, 100 pesos serán cargados en ella a censo redimible a favor de la cofradía del Santo Nombre de Jesus, sita en la iglesia parroquial de Jalapa.
Francisco Pérez de Medina, vecino de Teziutlán, como principal deudor, y el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a los señores jueces de la Masa General de la Santa Iglesia Catedral de la Puebla de los Ángeles, 375 pesos de oro común, por razón de haberse rematado en el principal, los diezmos pertenecientes a la jurisdicción de Teziutlán de los años 1691, 1692 y 1693, al precio de 125 pesos anuales, en esta forma: 125 para fin de diciembre de 1692; otros 125 pesos, para fin de diciembre de 1693, y los 125 pesos restantes, para fin de diciembre de 1694.
Francisco Pérez [de Medina], vecino de Teziutlán, como principal deudor, y el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, su hermano, cura propietario del partido eclesiástico de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 690 pesos de oro común, del remate de los diezmos del pueblo de Ixhuacán de los Reyes y de la hacienda de Cuautotolapa que cae en dicho partido; por tiempo de 3 años, a partir de 1690, razón de 230 pesos anuales, cuyas pagas se harán en esta forma: la primera en el mes de enero de 1692, la segunda en enero de 1693, y la tercera, en enero de 1694, puestas en la ciudad de la Puebla de los Ángeles.