Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Capitán don Gregorio Fernández Mantilla, vecino de este pueblo, para que administre las reales alcabalas de Jalacingo, Teziutlán, San Juan de los Llanos, Papantla, Tetela y Jonotla.
TEZIUTLÁN, PUEBLO DE
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Don Juan de Quiñones, Alguacil mayor de este jurisdicción, nombra como teniente a don Antonio Bello, vecino de Teziutlán, por el tiempo que sea necesario.\r\n
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo, da en arrendamiento a don Nicolás Pérez Toledano, vecino del pueblo de Teziutlán, las alcabalas de esta jurisdicción, Jalacingo, Teziutlán, Atempa, Papantla, Tetela y Jonotla, por el periodo de 5 años, con una paga de 1, 882 pesos 5 y medio reales.
Don José de Velasco, vecino de Teziutlán y residente en el pueblo de Jalapa, vende a doña Agustina Rita de Castro, viuda de Ignacio de la Cruz, una casita de palos cubierta de teja, con un solar de 80 varas, el cual linda al sur con la calle que sale para Naolinco en el Barrio de Arriba, al norte con solar de Dorotea de Córdoba, al poniente con casa y solar de Miguel Pérez Chamorro y al oriente con solar de la compradora, por el precio de 50 pesos oro.
Don José María Bello García, vecino de Teziutlán, y presente en este suelo, a nombre propio y en el de su hermano don José Manuel [Bello García], otorga poder especial a don Anastasio Arizmendi, de esta vecindad, para que en nombre y en representación de sus personas, derechos y acciones que les competa como únicos hijos y herederos de doña María Antonia García Cano, difunta, gestione lo conducente a la propiedad de una casa que el finado Pedro Gómez vendió a la expresada difunta, ubicada dicha propiedad en el barrio de los Berros. Asimismo, se lo confiere, para que solicite marchante que compre la citada finca, al precio más ventajoso que se proporcione, y formalice la escritura de venta con las cláusulas y condiciones que correspondan.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODon Anastasio Arizmendi, de esta vecindad, apoderado de don José María y don José Manuel Bello García, hijos y herederos de la finada doña María Antonia García Cano, vecina que fue del pueblo de Teziutlán, dijo que a consecuencia de denuncia que se hizo al administrador de la aduana de esta ciudad, demandando como fiscal de la Hacienda Pública la cantidad de 198 pesos por las ventas clandestinas que en 5 de octubre de 1826 hizo don Juan Bautista de Garaicoechea a don Pedro Gómez, de la casa situada en el barrio de los Berros, y de Inés Gómez a doña María Antonia García Cano el 2 de abril de 1832, por lo que se formó expediente en el Juzgado de Hacienda. Y siendo preciso satisfacer los expresados derechos, ha determinado vender la finca ya deteriorada para que no acabe enteramente de arruinarse. Por lo cual, otorga que vende en nombre de los expresados señores Bello, a favor de don Manuel Ruiz, de esta vecindad, una casa deteriorada de cal y canto, cubierta de madera y teja con el solar de su fondo, la cual, hace frente al norte, por donde tiene 16 varas, lindando con una plazoleta con que termina la calle que baja de la de San Miguel para el paseo de los Berros y atraviesa la que hace el puente del Obispo para el barrio de Cantarranas; por el fondo, al sur, tiene 33 varas y linda con tierras de la cofradía de la Purísima de esta parroquia; y por oriente con la callejuela que va para los Berros y del otro lado con casa de María Antonia Cigala; y por el poniente con casa que fabricó con José María Torres y hoy es de la testamentaria de don Juan Bautista de Garaicoechea. La vende en precio de 300 pesos.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOIgnacio Parra, natural del pueblo de Teziutlán, con residencia en esta Villa, arriero, otorga su testamento; deja a las mandas forzosas y acostumbradas 2 reales de limosna; declara fue casado con Rita González, difunta, con quien hubo un hijo de 2 años; tiene entre sus bienes 28 mulas aperadas, una casa y dos solares en el pueblo de Teziutlán, cuyos títulos tiene su segunda albacea; declara no debe cosa alguna. Nombra como albacea a don Luis García y en segundo lugar a don José Manuel Ruiz, vecino de Teziutlán y como heredero universal nombra a su hijo Pablo.
Doña Josefa Fernández de Castañeda, de esta vecindad, viuda del finado don Manuel de Goiri, ordena por vía de codicilo que a su hermano, don José Fernández de Castañeda, se le entregue el remanente del quinto de sus bienes para que lo distribuya según se lo tiene comunicado, y a quien se le anotarán 500 pesos anuales de la masa de sus bienes, desde el día que vino de Teziutlán, hasta el día en que entregue los que tiene en su administración. Manda se de un bejuquillo de oro para la llave del Sagrario de la Capilla del Calvario de esta Villa, un rosario de perlas para el niño de la Virgen Chica del Rosario de esta parroquia, y que del valor de un anillo de diamantes y de otras prendas, se inviertan en misas por su alma y que su ropa se otorgue de limosna a los pobres, encargando a su albacea que su entierro sea en la misma bóveda donde se enterró a su marido. Ordena que se den del quinto de sus bienes 200 pesos a cada una de sus huérfanas, Dominga Pineda y María Gertrudis Barradas, y otros 200 pesos a su sobrino don Joaquín de Goiri.
Ante Gonzalo Rodríguez de Villafuerte, Alcalde Mayor de Jalacingo, el gobernador y alcaldes del pueblo de Teziutlán, se obligaron de pagar a Pedro Pascual, vecino de Jalacingo, 75 fanegas de maíz para el principio de la cosecha del año de 1606.
El gobernador, alcaldes, y demás principales de Teziutlán, se obligan de pagar al padre Andrés de Medina, vecino de Teziutlán, 81 fanegas y media de maíz que debían a Juan Librero, y el cual, hizo donación a la iglesia de su pueblo.