El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo], visitó los carros de Matías de Herrera, que bajan a la ciudad de la Veracruz a cargo de Francisco Hernández, en los que halló a la gente: Baltazar Melchor, de la Puebla, y Mariana su mujer; Juan mico, soltero; Juan Camacho, de la Puebla, y Francisca su mujer; su hijo Gaspar; Juan Francisco, de Santa Ana, y María su mujer; Diego mosquito, de la Puebla; Frasquillo, muchacho; Juan tepitón; Juan de la Puebla, e Isabel su mujer; Juan Antonio, de Huejotzingo, y María su mujer; Melchor Gaspar, de la Puebla, y Catalina su mujer; Andrés, de la dicha ciudad, y Francisca su mujer; Melchor Juan, soltero; y Miguel, muchacho.
SANTA ANA, PUEBLO DE
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Francisco Borjes Pacheco, vecino y mercader de este pueblo, en conformidad del auto del 9 de febrero de 1636, manifestó haber comprado 20 fanegas de maíz a los indios de Santa Ana y 6 a Francisco de Prado, de Zapoapa, para vender en su tienda; 200 tablas que compró a don Lorenzo de Cubas, vecino de este pueblo; a Jusepe [José] Martín Durán, dueño de carros, vecino de este pueblo, 4 botijas de vino para vender en su tienda; así mismo, manifestó haber comprado un cajón de jabón a Cristóbal de Figueroa, vecino de este dicho pueblo.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles que van en la recua de Juan Serrano y Blas Gómez, vecinos del pueblo de Santa Ana, para entregar en el puerto de Acapulco al mayordomo del gobernador de Filipinas, que los remite el Capitán Diego de Arévalo.
Juan Hernández, residente en esta jurisdicción del pueblo de Santa Ana, del partido de Huatusco, estante al presente en esta villa, otorga poder a Isabel Martín [de Castro] para que haga su testamento en la forma que le tiene comunicado: Declara que es casado con dicha Isabel Martín, dentro del matrimonio no han tenido hijos, por dote de su mujer recibió nueve bestias mulares de carga, que le entregó Marcos Martín de Castro hermano de Isabel, las cuales montaron 315 pesos de oro común. Nombra albacea testamentaria y heredera a dicha Isabel Martín.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOSebastián Ruiz de la Cueva, vecino de Orizaba, hijo legítimo de Juan Ruiz Beliz de la Cueva y de María de Espíndola, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Pablo Luis de la Cueva, su hermano 144 pesos, a Pedro Mosquera 187 pesos, a Felipe Lance, vecino de Maltrata 52 pesos 2 reales, a Juan Álvarez, vecino de Orizaba 106 pesos; al Conde del Valle 245 pesos; a él le debe Antonio Lorenzo de Riascos, vecino de Orizaba 102 pesos, la Marquesa del Valle 105 pesos, don Juan de Torija, vecino de la Puebla 77 pesos; los indios del pueblo de Santa Ana, sirvientes de don Fernando de Castro 200 pesos, entre otros. Declara ser casado con Manuela Díaz de la Higuera, quien trajo a su poder 1, 000 pesos por el valor de una casa, su menaje y joyas y él no tenía caudal alguno, durante su matrimonio procrearon 6 hijos. Nombra como albaceas a su mujer y a su hijo Sebastián, como herederos nombra a todos sus hijos y a su mujer.
Francisco Rodríguez, moreno libre, Alcalde actual del pueblo de San Lorenzo Serralbo [Cerralvo] de esta jurisdicción, y don Nicolás Bauptista [Bautista], indio gobernador de San Francisco Chocamán; don Juan Martín, Diego Pascual y Miguel García, Gobernadores y Alcaldes del pueblo de Amatlán de los rreyes [Reyes]; don Diego Romano, Gobernador de San Juan Cuescomatepeque [Coscomatepec], y Juan Xacome [Jácome] Alcalde de él; Antonio Hernández, Gobernador del pueblo de San Antonio Guatusco [Huatusco], Joseph [José] Fernández y Juan de Mendossa [Mendoza], Alcaldes de él; y demás gobernadores, alcaldes y regidores de los pueblos de Calcagualco [Calcahualco], Alpatlagua [Alpatláhuac], San Pedro Isjuastlan [Ixhuatlán] y de Santa Ana. Todos oficiales actuales de esta jurisdicción, con licencia del Capitán Antonio Orejón de la Lama, Alcalde Mayor, de la cual usan para otorgar poder a don Antonio Macçimiliano [Maximiliano], a Nicolás Macçimiliano [Maximiliano] y a don Nicolás de Zedillo, principales y vecinos de dicho pueblo, a todos y a cada uno, in solidum, lo que el uno comenzare lo pueda proseguir y fenecer el otro. Para que en nombre de los otorgantes, parezcan ante los señores presidentes y oidores de la Real Audiencia de esta Nueva España y ante quien con derecho deban y aleguen en los autos que se siguen contra el dicho Alcalde Mayor, “ser siniestro y contra la verdad” el decir que el susodicho mandó a los vecinos de sus pueblos a no trabajar por menos de 4 reales de jornal diario y no cortar maderas porque las están cortando para vender. En cuya [roto] y hasta que se declare no ser cierto lo alegado por parte de los vecinos de la villa de Córdoba, hagan pedimentos, requerimientos, citaciones, protestas, pedimentos, pidan términos, presenten escritos, probanzas y los demás papeles que sean necesarios.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO