Bernardino Sandria, hijo de Agustín de Sandria y Felipa de la Cruz difuntos, vecino de Jalapa, otorga testamento de la siguiente manera: fue casado con Dionisia Antonia de Irigoyen, difunta; manda se entregue el quinto de sus bienes al Padre Cura de Tepetlán y los dedique a la veneración de San Antonio del Monte. Por bienes señala 2 ranchos de ganado mayor: uno nombrado Palmar arrendado a Antonio del Camino, y el otro nombrado Santa Ana, en tierras de José Ángel de Aguirre, a quien le paga arrendamiento de 120 pesos anuales, asimismo son de su propiedad varios esclavos mencionados en esta escritura, nombra por albaceas a Antonio del Camino y Manuel de Boza, nombra heredera a su alma.
SANTA ANA, PARAJE DE
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Don José Mariano Avendaño Suárez Dehesa y Sousa, vecino y labrador en el Valle de Acatzingo, otorga en arrendamiento al Capitán José Robledano de Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, las tierras, pastos y aguas de los parajes nombrados Santa Ana, El Palmar, Tortugas, Boquillas de Piedra Chica y Grande hasta la boca del Plantanal que posee en términos de esta jurisdicción. Lindan al sur desde Boca Río arriba hasta la falda de los Atlixcos y desde éstos hasta caer a la Hoya Grande a reconocer a la cabecera del Potrero de Juan Martín que está en tierras que fueron de los Camacho; demora al poniente y hacia el sur corre el rumbo hasta llegar a Boca de Agustín por el arroyo que entra al Jobo. El arrendamiento se hace por 9 años que han de contarse desde el 1 de enero de 1722, en 250 pesos de oro común pagaderos cada fin de año, bajo las condiciones que se señalan.