Luis de Peñas, beneficiado del pueblo de San Antonio, declara haber recibido de Isabel López, mujer que fue de Francisco de Cozar, difunto, y de su hijo, Alonso de Cozar, 150 pesos de oro común para cierta restitución, y asimismo le han dado y pagado 72 pesos por razón de 50 misas que el testador mandó se dijesen por su alma.\n\n\n
SAN ANTONIO, PUEBLO DE
21 Descripción archivística resultados para SAN ANTONIO, PUEBLO DE
Diego de Nava otorga poder general a Francisco de Nava.
Pedro Nava, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Diego Romano, Obispo de Tlaxcala, y a los señores deán y cabildo de él y a la santa iglesia de la ciudad de los Ángeles o al mayordomo de ella, 97 pesos 7 tomines de oro común, los cuales son por razón de 5 tomines del diezmo del año de 84 que pasó, que deben tomar las comunidades de Chiapulco, Maltrata, Orizaba, Chocamán, San Antonio y San Juan, con más lo que debe el Padre Tomás Ruiz y Simón de Prado y otros vecinos de los dichos pueblos.
Juan de Moya, vecino del pueblo de Orizaba, dijo que por cuanto el señor Visorrey de esta Nueva España le ha hecho merced de tres sitios de estancia de ganado mayor, uno de ellos en términos del pueblo de San Antonio y los otros dos en términos del pueblo de Zentla, dio poder para que se hiciesen las diligencias necesarias a Gregorio de la Torre, vecino de la ciudad de México, y ahora por la presente declara que los tres sitios pertenecen al dicho Gregorio de la Torre, por cuanto el susodicho dio la noticia de las dichas tierras y haber hecho a su costa las diligencias de juez y de escribano y otras que en lo susodicho se han recrecido y a mayor abundamiento le hace gracia y donación de los dichos sitios.
Manifestó [roto] vecino de San Antonio [roto] llamado Martín que lleva en su recua [roto] para la Nueva Veracruz, asimismo se le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar indios a la Nueva Veracruz.
Juan Rodríguez de la Fuente, dueño de recua, vecino de San Antonio, manifestó llevar en ella para la Nueva Veracruz 49 cargas de harina.\n
Pedro Soltero, dueño de su recua, vecino de San Antonio, manifestó llevar 30 mulas y en servicio de ellas dos indios llamados Jacinto y Juan, criados en su casa. El corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz, ni pasar con ellos de este pueblo, a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco, así mismo; también le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a la ordenanza de Su Majestad que así lo manda.
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Mateo Guilarte, residente en Jalapa, mercader de esta provincia, como socio de la compañía formada con su tío Alonso Guilarte para vender ropa y otras mercaderías, se obligó a cobrar 4 500 pesos de oro común que deben los pueblos de San Antonio, Juan Coscomatepec, La Rinconada, Actopan, Misantla y otros, y los entregará dentro de un plazo de año y medio a su tío, 1 000 pesos cada cuatro meses.
Miguel Gómez, boyero de Pedro de Leiva, dueño de sus carros, vecino de México, en nombre de su amo recibió en arrendamiento un sitio de potrero para comedero de la boyada de Juan Toscano, persona que tiene arrendados sitios de estancias de don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, ubicado en términos del pueblo de San Antonio, que llaman Pustla, linda con sitio de estancia nombrado Atriguayan, durante cuatro años y al precio de 100 pesos de oro común y dos botijas de vino anuales.