El Presbítero don Francisco de Campo, Clérigo Domiciliado del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, dijo que por cuanto don Miguel de Campo, su hermano, le debe a don Francisco de Paula Cortés la cantidad de 227 pesos, por la presente se obliga a que si el citado su hermano no satisface dicha cantidad con sus réditos de 5% anual en el término de 3 años, lo pagará el otorgante de su propio peculio y para seguridad del pago, hipoteca las tierras que tiene en términos de esta jurisdicción, nombradas los Ojuelos, las cuales lindan por el oriente con tierras nombradas el Dominico, las de los Acosta y Atexca; por el poniente con las del Castillo, las de los Garcías y Cimarrontepec; por el costado del norte con las de Maxtatlán y del Rosario; y por el sur con el Río del Castillo y el del Lencero.
RÍO DEL CASTILLO
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El presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, otorga que debe y se obliga a pagar al Presbítero don Cristóbal de Pitalua y Costa, ex cura de Tuxpan, residente en esta ciudad, la cantidad de 2 000 pesos que por vía de empréstito depósito irregular y causa de réditos de un 5 por ciento, que le ha dado en pesos fuertes a su entera satisfacción, cuyo pago hará dentro de cinco años contados desde hoy y en el ínterin sus correspondientes réditos del 5 por ciento anual. Y para seguridad hipoteca las tierras de labor que nombran los Ojuelos, ubicadas en este cantón, en las inmediaciones del Encero, compuestas de 80 caballerías que hacen dos sitios escasos de ganado mayor, y lindan por el norte con el paraje que nombran el Dominico, los trapiches del Rosario y Mastatlán, tierras de los Garcías y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla y es el rumbo por donde tienen mayor extensión; y por el costado del sur lindan con el cerro que nombran de Simarrontepec y sigue por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero, cerrando por el oriente con las pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta. Cuyas tierras ya deslindadas las hubo y compró el otorgante y don José Iravedra del Presbítero don Francisco de Campo, por escritura que les otorgó en esta ciudad el 13 de septiembre de 1825 y, posteriormente, el comunero don José Iravedra vendió su parte al otorgante por escritura con fecha en esta ciudad a 4 de noviembre de 1827.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANOEl presbítero don Francisco de Campo, de esta vecindad, otorga que vende al presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, también de esta vecindad, las tierras de labor que nombran los Ojuelos, ubicadas en jurisdicción de esta villa, por el rumbo e inmediaciones al Encero [Lencero], que se componen de 80 caballerías que hacen escasos dos sitios de ganado mayor, las que lindan por el rumbo del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Mastatlan, tierras de los Garcias y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla, y es el rumbo por donde tienen más extensiones; y de poniente a oriente por el costado del sur, lindan con el cerro que nombran Simarrontepeque [Cimarrontepeque]y siguen por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero, y cierran por el oriente con tierras pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta, a quién pertenecieron éstas en un tronco, y de quién las hubo y compró por escritura otorgada en esta villa el 13 de octubre de 1809. Las que ahora las vende al citado Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa en compañía con don José Iravedra, por precio de 2 000 pesos en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINO