Don Diego Valero Grajeda, vecino de esta villa de Córdoba y Regidor en ella por Su Majestad, dijo que por cuanto el Capitán don Lucas de Acosta, Factor del Asiento de Negros en este reino, le vendió ocho esclavos de dicho armazón por precio de 2 800 pesos, que se obligó a pagar en los tiempos y plazos que expresan la escritura de obligación que otorgó. Asimismo, dijo que cumplido el plazo de pago se vio imposibilitado para dar entera satisfacción de dicha cantidad, por los públicos atrasos y cortedades de precios que han tenido lo azúcares de que se componen las haciendas de esta jurisdicción; sin embargo, el Alférez Antonio González Candelas, apoderado de don Lucas de Acosta y comisionada para la cobranza de lo que se le debe en esta villa a dicho capitán, le solicitó el pago de los 2 100 pesos que resta debiendo, por lo cual, le manifestó la imposibilidad para su pagó, otorgándole esperas para su satisfacción. Por lo tanto, otorga que se obliga a pagar los 2 100 pesos de la siguiente manera: 500 pesos para fines de enero de 1704; 500 pesos para fines de abril; 500 pesos para fines de julio; y lo restante para fines de octubre.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOREGIDORES
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El Regidor don José de Leiva, vecino de esta villa de Córdoba, dijo que tiene fundada una capellanía de misas rezadas con el principal de 3 000 pesos sobre una casa que tiene en esta villa, y nombrando como primer capellán al Bachiller don Lorenzo de Cabrera, Clérigo de menores órdenes, y dispuestas diferentes cláusulas y disposiciones, como consta en la escritura de fundación su fecha a 9 de agosto de este presente año. Y puesto que tiene noticia de que dicho bachiller, primer capellán nombrado, ha solicitado se acepte y erija en beneficio eclesiástico la dicha capellanía; y vista la escritura de su fundación y recaudos por el Señor Juez de Capellanías y Obras Pías, Doctor y Maestro don Carlos López Torrija, Canónigo Penitenciario de la santa iglesia catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, Juez de sus Causas Decimales y de Testamentos, tiene mandado, por auto con fecha del día cuatro de este presente mes, que la cláusula o disposición expresada en la escritura de fundación, de que los réditos de los 3 000 pesos de su principal haya de correr y corra dicha renta [roto] se acepte y erija por beneficio eclesiástico y no desde el [roto] que se ordenare del orden sacro el dicho capellán nombrado [roto]. Por lo consiguiente, como instituyente de dicha capellanía revoca dicha disposición y se obliga a pagar los réditos de los 3 000 pesos a la persona que sea legítima para percibirlos, desde el día que dicha capellanía se admitiere y se erigiere en dicho beneficio eclesiástico. Y que dicho don Lorenzo de Cabrera solicite se le haga colación por el dicho señor juez, no habiendo impedimento para su ejecución.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOEl Regidor don Juan Valero Grajeda, vecino de esta villa de Córdoba y su jurisdicción por Su Majestad, como Procurador Mayor nombrado por los Señores Cabildo, Justicia y Regimiento de esta villa, para todas sus causas y negocios, cobrar sus propios, arrendarlos y todo los demás que debe hacer cualquier procurador; otorga que da en arrendamiento al Capitán Pedro López del Castrillo, vecino de esta villa, un pedazo de tierra de dichos sus propios, que será una caballería poco más o menos, que se haya a la linde de las tierras que posee la viuda de Mateo Díaz y empiezan donde están dos árboles de sempualegua [sic] y termina en lo ancho de dicho árbol, asimismo, a la linde de las que tuvo en arrendamiento Pascual de Peralta y Francisco Machado; y por el sur linda con río seco; por el norte con la sierra de Matlaquiaguitl [Matlaquiahuitl]. Las arrienda por nueve años a razón de 15 pesos de oro común anuales.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOAntonio Martínez Romano, vecino y natural de esta villa de Córdoba, hijo de Juan Martínez Romano y de María Álvarez de Galván, difuntos vecinos que fueron de esta villa, otorga su testamento en la manera siguiente: declara por bienes una casa de piedra y madera en esta villa; un rancho con su casa, sembrado con 60 000 matas de tabaco y con 2 suertes de caña; una negra nombrada Dominga, con dos negritas chicas nombradas María y Tomasa; lo que constare por una escritura que otorgó a su favor el Regidor don Francisco de Aguilar y doña Nicolasa Bernal, su madre, ante Francisco de Meza y Mendoza, Alcalde Ordinario que fue de esta villa, como Juez Receptor. Asimismo, declara que fue casado de primer matrimonio con Catalina de Chávez, por más de veinte años, durante el cual procrearon a María de quince años y a Josefa de dieciocho años y cuando contrajo matrimonio, su mujer trajo a su poder por dote 1 000 pesos y él no tenía cosa alguna. Ítem declara que es casado por segunda vez con doña Nicolasa de Amaro, en cuyo tiempo han procreado como hijos a Agustina y Pedro José, niños.
Tomás de Contreras y doña María Francisca Fernández de Acevedo, marido y mujer, la susodicha con licencia expresa de su marido, ambos dijeron que el Regidor don Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente, vecino de esta villa de Córdoba, les prestó 200 pesos en reales, y de cuya cantidad tienen pagados 50 pesos, quedando a deber 150 pesos, los cuales les ha dicho el citado regidor que los tiene aplicados y dados de limosna a la Cofradía del Patriarca del Señor San José, sita en la iglesia parroquial de esta villa; y que mediante a no tener dicha cantidad, han convenido en imponer a censo la cantidad sobre una casa que tienen en la ciudad Nueva de la Veracruz a favor de dicha cofradía y mayordomos. Por lo tanto, otorgan que imponen, sitúa y cargan 150 pesos a censo sobre una casa que poseen en la ciudad de la Nueva Veracruz de piedra y madera, cubierta de tejamanil con solar propio, con diferentes cuartos altos y bajos, en el callejón que sale del convento del Señor Santo Domingo para la iglesia mayor parroquial de dicha ciudad, en esquina, frente con la puerta del costado de dicho convento, asimismo, se obligan a pagar los réditos de 5 por ciento en cada año, mientras no se redima dicho censo, bajo las condiciones que se mencionan en el acta.
Don Lope Antonio de Iribas y doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos, vecinos de esta villa de Córdoba, la susodicha con licencia expresa de su marido, dijo que por cuanto, quedó por albacea testamentaria y tenedora de bienes, tutora y curadora ad litem de las personas y bienes de sus dos hijos Miguel y Rafael, nombrada por tal en el testamento que dejó el Regidor don Miguel de Leiva Esparragosa, su primer marido difunto, y en cumplimiento de dicho cargo, juntamente con Juan de los Santos Cubillos que también fue nombrado albacea, procedió a hacer inventarios de todos los bienes y estando hechos, por ser indivisibles entre ella y sus hijos, solicitó que se le hiciese adjudicación de todos ellos. Como parte de ello, se le adjudicaron en propiedad, las dos haciendas de trapiche de hacer azúcar nombradas San Miguel y San José con todo lo que les pertenece, con la obligación de pagar a cada uno de sus hijos menores lo que le cupiere de herencia, y para la mayor seguridad de dicha cantidad la susodicha nombró por su fiador al Regidor don Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente y otorgó escritura de obligación. Y posteriormente pasó a segundas nupcias, con don Lope Antonio de Iribas, para que constase el caudal que trajo al segundo matrimonio y para no perjudicar los intereses de sus hijos, presentó escrito, en donde solicita se hiciesen nuevos inventarios y aprecios de los bienes que tenía con respecto a ser tutora de sus hijos y por lo consiguiente solicitó continuar con dicha tutela en compañía de don Lope Antonio de Iribas. Y habiéndose hecho las diligencias que se mencionan en el acta, el juez del conocimiento de los autos aprobó dicha petición. De modo que don Lope Antonio de Iribas, doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos, como principales; el Regidor don Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente, vecino de esta villa y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, como principales pagadores y fiador, otorgan que se obligan de pagar a Miguel y a Rafael de Leiva, menores hijos de Miguel de Leiva y la presente otorgante, a cada uno la cantidad de 15 237 pesos, 5 tomines y 10 granos en reales, con más los réditos correspondientes de 5 por ciento por cada año, luego que tengan edad de veinticinco años o tomen estado. Por la cual no habiendo paga puntual tienen a bien pagar a la persona que envíen para tal cobranza, con el salario de dos pesos de oro de minas que gane por cada día. Y para mayor seguridad de dicha cantidad, principales y fiador, hipotecan las haciendas que tienen en esta jurisdicción de beneficio de hacer azúcar, bajo las condiciones que se mencionan en el acta. Y doña Agustina Dávila hipoteca tres casas, que tiene en esta villa, en las condiciones que se mencionan en el acta.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REALEl Regidor don Juan Valero Grajeda, que lo es de esta villa de Córdoba y su jurisdicción por Su Majestad y Procurador Mayor en ella, nombrado por tal por los Señores Cabildo, Justicia y Regimiento de esta dicha villa, para todas sus causas y negocios, y en virtud de dicho nombramiento otorga que da en arrendamiento a Diego de Osses, vecino de esta dicha villa, una caballería de tierra de dichos propios de esta villa, que es donde tenía arrendado el Capitán Antonio Borria, que linda por el poniente con un senpoalegua [sic] grande y por otra con tierras de Acatengo; y al sur hasta el camino que va al pueblo de San Juan Cuescomatepec [Coscoamtepec]; y por el oriente con un cerrillo redondo, donde está una cerca de madera, por el norte con tierras del rancho de Francisco Martín, el carpintero, el cual dicho arrendamiento, por tiempo de nueve años que empezó a correr y a contarse desde el primero de mayo de esta año, por precio de 12 pesos de oro común anual, con la calidad que el susodicho no podrá derribar los árboles gruesos, que hubiere en dicha caballería y en caso de que lo haga se le quitará dicha tierra y se cancelará esta escritura.
El Regidor don Juan Valero Grajeda Caballero, Procurador Mayor que lo es de esta villa de Córdoba, nombrado por tal por los Señores Cabildo, Justicia y Regimiento de esta villa, para todas sus causas y negocios, cobrar sus propios y rentas y para todo lo demás que deba hacer un procurador mayor, otorga que da en arrendamiento al Alférez Nicolás del Castillo de Altra, vecino de esta villa, un pedazo de tierra, qué tendrá poco más de media caballería de las de dichos propios, que está de la otra banda del río que llaman de Toribio, con que linda por una parte y por otra con tierras de Antonio Íñiguez de Estrada, por tiempo y espacio de nueve años y por precio de 6 pesos por cada año, que empiezan a correr y a contarse desde el primero de este corriente mes y año; bajo la condición que se menciona en el acta.
José de Leiva, vecino de esta villa de Córdoba y natural de ella, hijo legítimo de Juan de Miranda y Leiva y de Ana de Burgos Durán, difuntos, otorga poder para testar a doña Catalina de Esparragosa, su legítima mujer, y a Antonio de Leiva Esparragosa, su hijo legítimo, para que en su nombre hagan, otorguen y ordenen su testamento con todas las cláusulas, mandas, declaraciones, advertencias y legados que les tiene comunicado. Asimismo, declara que es su voluntad que cuando fallezca, sea sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, en el altar de la capilla de Nuestra Señora del Carmen; ordena que se paguen de sus bienes 4 reales a las mandas forzosas y acostumbradas. Declara que es casado con doña Catalina de Esparragosa y durante dicho matrimonio han procreado por hijos a Nicolasa Teresa de la Concepción y Gertrudis de San Miguel, monjas profesas en el convento de Santa Clara de la ciudad de los Ángeles, al Regidor don Miguel de Leiva Esparragosa, difunto, casado con doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos quién dejó dos hijos menores; al Capitán don José de Leiva Esparragosa, difunto soltero, dejó tres hijos naturales, dos niña y un niño; a doña María de Leiva Esparragosa, difunta, que fue casada con don José Gómez Dávila, también difunto de cuyo matrimonio dejó a tres hijos menores; y don Antonio de Leiva Esparragosa, casado con Margarita Jaimes Dávila. Además, dijo que al tiempo y cuando casó a dichos sus hijos e hijas les dio por cuenta de las legítimas las porciones y cantidades correspondientes. Nombra por albaceas testamentarios a doña Catalina de Esparragosa, su mujer y a Antonio de Leiva, su hijo, y como herederos universales a todos sus hijos y nietos. Y usando de la patria protestad y valiéndose de las leyes que lo permiten nombra por tutor y curador de las personas y bienes de sus nietos en los que se hayan en edad de minoría al dicho Capitán don Antonio de Leiva, su hijo, pide y suplica a los señores jueces y justicia de Su Majestad que le disciernan el cargo.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REALDon Diego Valero Grajeda, Regidor por Su Majestad de esta villa de Córdoba y su jurisdicción, Procurador Mayor en ella, nombrado por los Señores Cabildo, Justicia y Regimiento, con facultad de seguir sus negocios y causas, cobrar sus rentas, arrendar sus propios y rentas, otorga que da en arrendamiento a Miguel Manuel, vecino de esta villa, caballería y media de tierra de los que pertenecen a los propios de ella, que son en el paraje que llaman el Potrero, lindan por la parte de abajo con tierras que tiene en arrendamiento Diego de la Cruz y por la parte de arriba con otras caballerías de tierra que tiene en arrendamiento Juan Moreno Pimienta. El arrendamiento es por tiempo de nueve años en precio de 20 pesos cada uno; es condición que dicho Miguel Manuel debe mantener en dichas tierras a María Moreno Pimienta, su suegra y a Pedro de Peralta su cuñado y los ha de dejar sembrar en ellas.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO