Joseph Gómez Dávila, vecino de esta villa de [Córdoba], otorga que vende a Juan García [de Miranda], vecino de esta villa, una hacienda de trapiche que tiene en esta jurisdicción, en el paraje que llaman La Piedra [ilegible], sus tierras lindan por la parte del sur con tierras de los herederos de Gaspar González; por la parte del norte con tierras del ejido y baldíos de esta dicha villa; al poniente y levante con tierras de que expresan los títulos que tiene entregados. Dicha hacienda se compone de caballería y media, con más suerte de tierras laborias; casas de vivienda labradas de madera y barro, techadas de zacate; una casa de caldera de cal y canto, cubierta de teja; con un trapiche corriente, avíos, aperos, y demás a ella anexa. La vende en precio de 5 000 pesos de oro común, que quedarán impuestos a censo principal redimible sobre dicha hacienda a su favor, con más 300 pesos de oro común [roto] de un censo que está cargado sobre ella a favor del Capitán Nicolás Blanco que hoy pertenece al Capitán [Lope de Iribas]. Y estando presente Juan García de Miranda otorgó que aceptaba la escritura con las calidades y condiciones que se mencionan.
LUIS PALOMINO RENDÓN, ESCRIBANO REALPIEDRA GORDA, PAGO DE LA
2 Descripción archivística resultados para PIEDRA GORDA, PAGO DE LA
Juan García de Miranda, vecino de esta villa de Córdoba, otorga que vende a Pedro Garsia de Messa [García de Meza], una hacienda de trapiche de hacer azúcar, que tiene y posee en el paraje que llaman la Piedra Gorda, que hubo y compró de Joseph Gomes de Avila [Gómez de Dávila], con caballería y media [roto]. Lo vende con 12 suertes de caña, casas de vivienda, casas de caldera, un trapiche corriente, en precio de 5 000 pesos de oro común. De dicha cantidad quedan impuestos 1 300 pesos a censo redimible sobre dicha hacienda, 1 000 a favor de dicho Gómez de Ávila y 300 a favor de los herederos doña Ana González de Velilla Blanco, que fue el cargo con que compró dicha hacienda; y por último los 3 700 pesos restantes los ha de pagar dicho García de Meza en un plazo de cinco años.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO