El Capitán Rodrigo Serrano, Alcalde Mayor, dijo que algunos carreteros, arrieros y criadores de ganado han pasado ocultando sus mercaderías sin llegar al registro; y los indios que les sirven y otras personas los llevan forzados y sin pagarles, en particular se habla de Sebastián Ponce, Diego Ponce, Antonio Báez y Agustín de Castañeda; por lo que manda se traigan a los citados y a los demás que se pasaren, y se castigue con una pena de 50 pesos aplicados por tercias partes, para la Cámara de Su Majestad, el juez y el denunciador.
ORIZABA, PUEBLO DE
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Don Antonio de Monroy Figueroa, Corregidor por Su Majestad en este partido, Juez de Caminos y de Registros y de la visita y castigo de ellos, dijo que tuvo noticia de la llegada de un arriero que desembocó por el paso de la Angostura y que había trasversado el camino huyendo de la visita que se le hace a las recuas y cata de lo que llevan en ellas, debido a la nueva imposición de los 25 pesos a la grana y plata que suben a la Nueva Veracruz o bajan de ella y los indios y otras personas que traen en su servicio, lo que deben manifestar en este oficio y registros de Orizaba y Jalapa, conforme a ordenanza de los Señores Virreyes, para lo cual mandó a un ejecutor a que trajese ante él al dicho arriero y sus mulas para que hiciera la manifestación, y habiéndole traído ante el dicho corregidor declaró llamarse Domingo Álvarez, vecino de la villa de Córdoba, ser dueño de recua y trajinar con ella de la Veracruz a Tehuacán y a otras partes donde se le ofrece, asimismo manifestó que viene con 11 mulas de aparejos cargadas de trigo del pueblo de Tehuacán y que en su avío trae consigo dos hijos suyos llamados Gregorio y Domingo, no trayendo ningún indio, cuyo trigo declaró es para comer en su casa y para vender y que las 11 mulas junto con las de silla suman 14, las cuales compró en esta jurisdicción a don Gaspar de Rivadeneira, a Francisco Álvarez y a Juan González; también fue notificado por el corregidor que al día siguiente debe presentar testimonio donde se indique que pagó el alcabala de dichas mulas y las alcabala en la Nueva Veracruz.
Antonio Rodríguez, arriero, se obliga a pagar a Miguel Guillén y a Pedro García de Bohórquez, 95 pesos de oro común, precio de 3 mulas de diferentes hierros y colores que el susodicho compró.\n
Juan de Estrada, vecino de este pueblo, otorga poder a Francisco Núñez, vecino de este pueblo, para que en su nombre cobre de Antonio Rodríguez, arriero, 13 pesos y medio de oro común que le debe de resto de unas escrituras.\n
Gonzalo Blanco, arriero, estante en el pueblo de Orizaba, dijo que por cuanto Luis Muñoz Bravo, Escribano de esta provincia, tenía preso en cárcel pública de este pueblo a Baltazar Blanco, su hermano, por 80 pesos que le tomó de vino de una pipa que le entregó Francisco Hernández Franco, propiedad del dicho Luis Muñoz Bravo, y por hacer buena obra al dicho su hermano le dio 30 pesos de oro común, quedando líquidos 50 pesos que se obliga por la presente a pagar, sin que contra el dicho Baltazar se haga diligencia alguna, cantidad que pagará en el término de cuatro meses.
Pedro González, de color de benbrillo cocho [sic], arriero, dijo que entraba a servicio y soldada con Pedro Navarro, señor de su recua por tiempo y espacio de tres meses y medio, por precio de 8 pesos de oro común, cada uno.\n
Gerónimo Rodríguez se obliga a pagar a Juan de Estrada, 19 pesos de oro común, los cuales sale a pagar por Josepe, indio arriero, que está preso en la cárcel pública por deberlos a Nicolás Conte y a Manuel Herrera.\n
Tomás Ruiz de Zúñiga, Clérigo, Presbítero, Cura de la Catedral de Tlaxcala, residente en este pueblo de Orizaba, otorga su poder a Martín Buchan, arriero, para que pueda cobrar de Juan González de Buitrón, residente en el puerto de San Juan de Ulúa, 310 pesos, 1 tomín y 6 granos de oro común que el susodicho le debe.\n\n\n
Antonio Rodríguez, arriero, se obliga de pagar a Juan de Estrada o a quien su poder hubiere, 25 pesos de oro común, los cuales son por razón y de resto de una escritura de mayor cantidad, cada vez que se lo pida y demande, juntos, en una paga.\n
Martín Buchan, arriero, se obliga a pagar al muy reverendo Padre Tomás Ruiz de Zúñiga, 310 pesos, 1 tomín y 6 granos de oro común, los cuales le debe por otros tantos pesos de oro común que ha tomado a cobrar de Juan González de Buitrón, que los debe de 95 quintales y una arroba de harina.\n