Doña Luisa Margarita de la Rosa Hernández, viuda y albacea de don Tomás Borro, carga 500 pesos del valor de una casa y solares ubicados en la Antigua Veracruz, a censo redimible del 5 % anual, sobre una casa de paredes, techadas de madera y tejas, ubicada en la Calle Nueva de este pueblo, libre de empeño, censo e hipoteca, obligándose a reconocer los 25 pesos de rédito anual a favor de la obra pía que don Antonio Primo de Rivera destine.
OBRAS PÍAS
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Don Antonio Sáenz de Santamaría, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Domingo Tomás Terri, vecino de Cádiz, para que solicite a cualquier personas, comunidad, Capellanías u Obras Pías, las cantidades de pesos que le quieran prestar a riesgo de mar y premio de tierra, obligándose a su paga y satisfacción de los premios e intereses que se ajusten.
El Doctor José Suárez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, apoderado del Bachiller Manuel de Iglesias Álvarez, hace efectiva la última voluntad de Teresa Fernández de Espinosa, dotando a la capellanía de misas rezadas con 3,000 pesos de oro común de principal, sobre unas casas altas de azotea en la Nueva Veracruz que posee Miguel de la Vega, imponiéndolos a censo redimible a favor de la dicha capellanía, de los que dicho Miguel obliga dicha casa y pagará sus patronos y capellanes, 150 pesos de oro común de tributo y rédito a razón de 5 % anuales, nombrando como primer Capellán a Ignacio Fernández Álvarez, para que sirva y perciba los réditos de su principal y a falta de patronos, se nominará de acuerdo a cláusula. Por tanto, el Capellán tendrá la obligación de decir 25 misas rezadas anualmente, la capellanía no se podrá conmutar en otra obra pía, aunque para ello se hagan bulas apostólicas u otros escritos.
Don Juan Antonio de la Riva, de este comercio y vecindad, ha recibido de don Bartolomé Salvo, de este comercio y vecindad, como Sindico del Convento de San Francisco, 600 pesos los mismos con que fundo una obra pía Gonzalo Marques de Acevedo, como albacea que fue de Isabel López Muñoz y los que sitúa el otorgante a censo redimible sobre una casa ubicada en la salida de este pueblo y Calle Real, la cual tiene un censo de 150 pesos a favor de la Cofradía de la Concepción, obligándose a pagar a dicho convento dentro de 9 años y sus réditos de 5 % anuales.
Don Gregorio Fentanes, Cura, Vicario Foráneo y Juez eclesiástico de esta Villa de Jalapa y su doctrina, vende a don Francisco Javier Sáenz de Santa María, de esta misma vecindad, una casa que mide 14 varas de frente y 40 de fondo, linda al norte con casas altas de don Lino Carasa Jiménez y la calle de San Francisco de Paula, al oriente con casas de don Mauricio José Serrano, al poniente con casas de don Joaquín Freiría y Sotomayor, y al sur con solar y otra casa del comprador. Dicha casa la dejó por herencia doña María Nicasia Meléndez, difunta, a su tercer esposo don Miguel González de Velasco, difunto, quien a su vez la heredo a esta parroquia. La vende en 600 pesos cargados sobre dicha casa a réditos del 5 %, 400 de una obra pía por el alma de Bachiller don Miguel Pérez de Medina y 200 por el alma de doña María Nicasia Meléndez.
El Capitán Francisco Javier López, vecino de esta Villa de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía del Señor de la Santa Veracruz, declara que doña Rita Morales, doncella mayor de 25 años, de esta vecindad, ha instituido una obra pía de misas, para lo cual ha otorgado la cantidad de 200 pesos que ha recibido el declarante, mismo que se obliga a tener en calidad de depósito irregular por el periodo de 9 años.
El Presbítero don Antonio Mateo Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa y domiciliario del Obispado de la Puebla, otorga poder especial a don Juan Gómez de Estrada, de la misma vecindad, para que en su nombre y como heredero y albacea único que es de su difunto hermano el Presbítero Mateo Antonio Ortiz de Zárate, haga con su caudal las fundaciones de memorias de misas y sufragios que le ordene por sus cartas misivas, cuyas fundaciones haga a favor de cualesquiera templos como sean en el pueblo de Jalapa.
Doña María Antonia Álvarez de Guitián, vecina de México y residente en Jalapa, dijo que su difunta tía doña María Vázquez, mandó que su albacea don Miguel de la Vega, vendiese las casas y solares que poseía para que con las ganancias se impusiesen 120 pesos en misas y en caso de que sobrase, se hiciese un altar a Santa Rita en la capilla del Beaterio, pero por fallecimiento de dicho albacea no se cumplió tal orden; motivo por el cual, la otorgante señala que por poder que le dieron los descendientes de su tía, ella pudo vender las citadas propiedades a don Francisco Sáenz de Santa María, al precio de 300 pesos, mismos que doña María Antonia y los demás herederos de su tía, decidieron utilizarlo para cumplir lo mandado por su tía. Por lo que a través de la presente, la otorgante solicitó a Santa María le hiciese cesión en cuenta y paga de las 2 casitas que le vendió en 120 de 250 que tiene a su favor sobre una casa de pared, propia de José Antonio Campos, y estando presente dicho Santa María, dijo que aceptaba a favor de la obra pía de doña María Vázquez, en cuenta y pago de los 300 pesos, por lo que se desapodera para que se haga la fundación.
Don Diego Leño, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que por escritura de 5 de mayo de 1790, compró de los albaceas de don Bernardo Quijano, una casa ubicada en la calle Nueva al precio de 1, 700 pesos, 1, 200 que dio de contado y 500 que tocan a memoria de misas que fundó don Antonio Primo de Rivera, cuyo principal quedó en poder del otorgante con la obligación de otorgar reconocimiento; por lo que don Diego, poniendo en efecto dicho reconocimiento otorga que tiene en su poder dicha cantidad y se obliga a pagar a los patronos de la obra pía los 25 pesos de réditos que comenzaron a correr desde el día que hizo la compra de la propiedad.
Don Juan de Bárcena, vecino y del comercio de este pueblo de Jalapa, como albacea testamentario del difunto don Manuel de Boza, hace imposición y fundación de 500 pesos con anuencia de don Mariano de Campo, de esta misma vecindad, quien los recibe en depósito irregular a réditos sobre una de sus casas ubicada en la Calle del Beaterio, cuya imposición hace a favor del Hospital del Convento que en este pueblo tienen los religiosos del Orden de la Caridad de San Hipólito, para que con sus réditos se ayude al sustento de los pobres enfermos de él.