Don José Ceballos de Burgos, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, 600 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en dos meses primeros siguientes, con las costas de la cobranza.
OBLIGACIONES
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Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Vicente Rijo, piloto, o a Blas Duarte, su cuñado, 4 700 pesos de oro común, precio de 12 negros esclavos de diferentes nombres, tierras y edades, para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, que de presente va a la ciudad de México, un mil pesos de oro común para en cuenta y parte de los 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de diferentes edades, de nación[tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1620.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dijo haberse concertado con Doña Valeriana de Camargo, mujer legítima que fue por segundas nupcias de su padre Don Francisco Hernández de la Higuera, en darle 22 000 pesos en dote, arras, y bienes gananciales, por el tiempo de tres años de matrimonio con el mencionado Don Francisco; pero el Factor Don Martín Camargo, padre de la susodicha, pidió 5 000 pesos más, y para obviar pleitos aceptó pagarle los 27 000 pesos a ciertos plazos. Para lo cual, Don Juan de Castillete, tío de Don Sebastián, se ofreció por su fiador de 22,000 pesos, y como al mismo tiempo acude a la paga del Lic. Don Bernabé de la Higuera[Bernabé de la Higuera y Amarilla] con la cantidad de pesos que le corresponden de la renta de alimentos en el mayorazgo de la Higuera, por ser hijo de los fundadores, y con la finalidad de que tenga dinero para efectuar los pagos, Don Sebastián se obligó a enviarle a la ciudad de México 4 000 arrobas de azúcar anuales, durante un lapso de seis años.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Juan de la Gasca, vecino de la ciudad de Tlaxcala, 2 750 pesos de oro común, precio de 200 bueyes de tiro, a 13 pesos y 6 tomines de oro común cada uno, los cuales le dará dentro de diez días en el pueblo de Gueyotlipa[Hueyotlipan].
El Capitán don Sebastián de la Higuera Matamoros,dueño de sus ingenios de hacer azúcar, dio su poder cumplido a su primo Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, vecino de esta jurisdicción, para que lo pueda obligar hasta en la cantidad de 2000 pesos de oro común con la persona o personas en quien los hallare, por los réditos y principal, pagaderos en un plazo de un año.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de sus ingenios de hacer azúcar, dio su poder cumplido a Don Fernando [Ruiz] de Córdova y Arellano, su hermano político, para que lo pueda obligar como su fiador por la cantidad de 1 200 pesos de oro común que quiere sacar a daño y barata de las personas que hallare.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en la jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Fabián Chacón, mercader, vecino de la ciudad de México, que se encarga de la administración y venta de los azúcares, 12 000 pesos de oro común en reales que sin ningún interés le prestó por tiempo de cuatro años, para de hoy día de la fecha en cuatro años; y al mismo tiempo, el dicho capitán se obligó a remitirle 500 arrobas de azúcar mensuales durante los referidos cuatro años, por cuyo trabajo Fabián Chacón recibirá 2 000 pesos en cada un año.
Don José de Ceballos y Burgos, Don Roque Gutiérrez de Ceballos, Alguacil Mayor de Jalapa, y Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, hermanos, vecinos de esta provincia, herederos y dueños del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción que quedó por fin y muerte del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, se obligaron a pagar a Sebastián de Prado, vecino de la jurisdicción de Orizaba, 5,000 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que en la misma moneda les ha prestado para el avío del dicho ingenio, para de la fecha de esta carta en 30 meses.
Juan de Olivares, vecino de la Provincia de Jalacingo, labrador en el Pago de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 200 pesos y 2 tomines y medio de oro común que valieron y montaron las semillas del diezmo del año pasado de 1677, de la hacienda[ingenio] nombrada Nuestra Señora de la Concepción, que es de los herederos de Don Juan de la Peña, y hoy tiene en arrendamiento Martín de Andrada, y el otorgante compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.