Jerónimo Pérez [de Salazar] y don Rodrigo Antonio de Neira y Quiroga, vecinos de la Ciudad de México, deben y se obliga a pagar a don Pedro Javier de Vargas, vecino de la ciudad de Sevilla, la cantidad de 1,680 pesos en plata doble.
OBLIGACIONES
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Don Diego José de Miranda, flotista de la flota a cargo del señor don Manuel López Pintado, presenta copia de una escritura en la cual, los hermanos don Martín de Michelena y don Norberto de Michelena, vecinos de la ciudad de Cádiz, se obligan a pagar de don José del Duque, vecino de la misma ciudad, la cantidad de 8,288 pesos en plata antigua, los cuales se niegan a pagar ahora, ya que indican que la cantidad solicitada llegó incompleta en los navíos que las trajeron.
Felipe Luis, dueño de recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar, haciendo de deuda ajena suya propia por el mulato libre Nicolás de Cisneros, vecino de Jalapa, de oficio arriero, 60 pesos de oro común, a Doña Juana Margarita de Oliver, viuda del Alférez Don Luis López, de resto del ajustamiento de cuentas que ambos hicieron; en esta forma: 12 pesos por cada viaje con su recua a la ciudad de México o la de Puebla, y 6 pesos, por cada viaje de Jalapa a la ciudad de Veracruz, hasta finiquitar la deuda.
Don Sebastián de la Peña, escribano de Su Majestad en el pueblo de Jalapa, certificó y dio fe cómo el Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de esta provincia, pagó a Baltazar Morales y Castro, Teniente de Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, mil pesos de oro común, de una escritura de obligación que dicho capitán otorgó en favor de Don Tomás de Arana Siqueiros y Sotomayor, Caballero de la Orden de Santiago, vecino de la ciudad de Los Ángeles.
Don Manuel González, mayordomo del ingenio de San Pedro Buenavista, propiedad del Capitán Don Juan Velázquez de la Cadena, se obligó a pagar al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 100 pesos de oro común que restan del fenecimiento de cuentas que ambos hicieron, a razón de 6 pesos mensuales, a partir del 1 de septiembre del presente año, hasta finiquitar el adeudo.
Don Diego de la Torre Arnate, como principal deudor, y Antonio Barradas, como su fiador, vecino de Jalapa, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 540 pesos de oro común, valor del remate de los diezmos de las menudencias del partido de Jalapa, por el tiempo de 3 años, a razón de 180 pesos anuales, a partir del presente año, cuya paga de los 180 pesos, lo harán en el mes de diciembre del corriente año; otros 80 pesos para diciembre de 1697, y los 80 pesos restantes, para diciembre de 1698.
Don Juan de Frías Cartagena, vecino de Jalapa, como principal deudor, y Don Juan de Medina Caraveo, como su fiador, vecino de este pueblo, se obligaron a pagar a Don Domingo de Oliveros como apoderado del Lic. Don Miguel Francisco de Bañuelos Cabeza de Vaca, Abogado de la Real Audiencia, y heredero de los bienes que quedaron del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura que fue de Jalapa, 224 pesos de oro común que restan de un vale de 300 pesos que le firmó a dicho cura beneficiado, en un plazo de cuatro años y medio, a razón de 50 pesos anuales.
Simón de Liana y Gaspar Melchor, vecinos de Ixhuacán, el primero como principal y el segundo como su fiador, se obligaron a pagar al Lic. Don Juan de Escobar, cura beneficiado de Ixhuacán, 300 pesos de oro común, por otros tantos que al principal le prestó en reales, para de hoy día de la fecha en 6 meses, a razón de 100 pesos cada dos meses.
Juan Bravo de Alarcón, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto Gregorio Juárez Tello le hizo la venta de un rancho con cargo de 1, 000 pesos a favor de la capellanía que mandó fundar María de la O Muñoz, otorga por sí y en nombre de sus sucesores y herederos reconocimiento en toda forma de dicho censo, para pagar sus réditos a los capellanes y se obliga a guardar y cumplir las calidades y condiciones de la escritura.
El Capitán Manuel Martín, Mayordomo de la Cofradía de la Limpia Concepción de la parroquia de Jalacingo, y Nicolás de Miranda, vecino de Perote y dueño de tierras, dijeron que las tierras que fueron de Vicente Pinedo y hoy posee la cofradía lindan con las del mencionado Miranda, encontrándose dudoso cual de esas partes se perjudica, por lo que se obligan a medir cualquiera de las dos partes especialmente el de Miranda, para delimitar y tener conocimiento del sitio de ganado mayor que tiene.