Francisco de Orduña Castillo, administrador del ingenio de San Pedro Buenavista, propiedad de su tío el Capitán Don Diego de Orduña Loyando, y en virtud de su poder, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de Tlaxcala, 940 pesos y 3 tomines de oro común, valor de 576 panes de azúcar blanca que Don Diego de Orduña debe de los diezmos corridos de los años 1635 y 1636; más 76 pesos y 3 tomines, valor de las mieles del dicho diezmo, en esta manera: 470 pesos y 3 tomines, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses, y los 470 pesos restantes, para el día de San Juan de junio de 1638.
OBLIGACIONES
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Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa, se obligó a pagar a Don Antonio Hernández de Mancilla, justicia Mayor en esta provincia, 87 pesos de oro común que restan de todas las cuentas que ambos tuvieron, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos.
Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar al muy Reverendo Padre Fray Juan de Ordiñana, guardián predicador del Convento de San Francisco de este pueblo, y Comisario Apostólico de la Santa Cruzada, 310 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de abril del presente año, juntos en una paga.
Francisco Martín, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al muy Reverendo Padre Fray Juan de Ordiñana, guardián predicador del Convento de San Francisco de este pueblo, Comisario Apostólico de la Santa Cruzada, 220 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en dos meses corridos.
Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa,dueño de su recua, se obligó a pagar a Francisco Pérez de Escalona, personero del convento y síndico del pueblo de San Luis Huamantla, y al síndico Juan Benítez Barrero, de la misma vecindad, 963 pesos de oro común que pertenecen al Convento de San Francisco Huamantla, por otros tantos que le debe de ciertas cuentas que tuvo con el citado Francisco Pérez, en esta manera: 363 pesos para de la fecha de esta escritura en un mes, y los 600 pesos restantes, para de allí en seis meses corridos.
Antonio Luis, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa, 310 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en un mes, y los 160 pesos restantes, para el fin de marzo próximo venidero de 1639.
Juan Vázquez, vecino de Azcapotzalco, dueño de su recua, se obligó a pagar a Don Antonio Hernández de Mancilla, Alcalde Mayor de esta provincia de Jalapa, 50 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de diciembre del presente año.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al convento de Santo Domingo de la ciudad de Los Ángeles, 300 pesos de oro común del ajustamiento de cuentas que hizo con Don Sebastián de la Higuera Matamoros, y éste los libró en favor del citado convento, para fin del mes de enero de 1635.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, dueño de una sementera de maíz, teniendo necesidad de peones para limpiarla acudió al fiscal de este pueblo Don Francisco Jiménez y con intervención de Fray Francisco Díaz, guardián predicador del Convento San Francisco, se convino con ellos para que le diesen 100 indios peones en un día y 50 sucesivamente para beneficiar la sementera, los cuales ha de pagar con su trabajo el dicho fiscal, y Francisco Luis se obligó a dar de limosna 150 fanegas de maíz al citado monasterio, para fines de enero de 1635.
Ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, los naturales de los pueblos de San Juan y San José Miahuatlán, mediante Juan Díaz de la Cueva, intérprete, dijeron que desde hace mucho tiempo han traído litigios y pleitos donde gastaron mucha cantidad de pesos, y ahora por vía de paz, transacción y concierto, se obligan a que los unos ni los otros no tendrán de hoy en adelante razón de lo que les ha movido, ningún pleito ni controversias porque han visto que de la enemistad sólo les sigue de servicio de Dios, pues son hermanos, parientes y deudos los unos de los otros.