Andrés de Bustillos, vecino de Jalapa, vende a Gonzalo Márquez de Acevedo, de la misma vecindad, una mulata criolla nombrada María de la O, de 26 años de edad, y a un hijo suyo llamado Gabriel Antonio, mulato, de dos meses de edad, los cuales heredó de su hermano Cristóbal de Bustillos. La dicha María es hija de María de la Cruz, mulata, su esclava. Los vende libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 410 pesos de oro común.
MULATOS
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Notificación al escribano Sebastián de la Peña acerca de la certificación.
Don Alonso Tirado, escribano público y real, habiendo preguntado al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca y al Licenciado Miguel Pérez de Medina, ambos beneficiados de Jalapa, si saben que Pedro Hernández, mulato, dio a Luis López, albacea de María de la O Muñoz, 150 pesos que el dicho escrito refiere. Dijeron que si y les consta que Luis López se los dijo y que los repartió entre ellos por el entierro y misas de la dicha difunta. Y para que ello conste así lo certifica.
Luis Pacho Mejía, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, y Doña Isabel de Bustamente, su legítima mujer, venden a Luis de Eslava, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una niña mulata, de seis meses de edad, llamada Raymunda Melchora, hija de Antonia de Bustamante, morena, su esclava, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 100 pesos de oro común.
Francisco Luis, de color mulato, como principal deudor, y Domingo López Rebolledo, su fiador, vecinos de esta provincia, se obligaron a pagar a don Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, 495 pesos de oro común, precio de 11 bestias mulares de arria con sus aparejos, a 45 pesos cada una, en esta manera: 300 pesos para el día de Navidad del presente año y los 195 pesos restantes para fin de octubre de 1619.
Pedro Calderón, vecino de esta provincia, vende a Gabriel de Ansúrez Guevara, vecino de la Puebla de los Ángeles, una esclava llamada Magdalena, de tierra Congo, de 23 años de edad, y con un mulatillo, su hijo, llamado Agustín, de 3 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común, la madre, y el niño en 250 pesos.
Domingo López [de] Rebolledo, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a Agustín de Villanueva, mulato, de más de 50 años, que hubo con otros bienes por dote de Beatriz [de] Arriaga, su mujer, el cual de muchos años a esta parte le ha hecho diferentes agasajos y servicios, y habiendo descubierto una mina en Chiconquiaco, de la que le da parte, por todas estas causas, le dio su libertad.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, viuda del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecina de esta provincia, por los muchos servicios que ha recibido y otras justas que le mueven, dio carta de libertad de Juan [de]Arellano, mulato blanco, de 22 años de edad, hijo de Elena de Arellano, negra criolla de la ciudad de Veracruz, que entre otras cosas le donó su padre el Capitán Don Ramiro de Arellano, fuera de la dote que llevó a poder de su marido.
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n
José Tas, natural y vecino de esta villa de Córdoba, hijo legítimo de Pedro Tas y María Morán, difuntos, estando enfermo del cuerpo, en cama y sano de la voluntad en todo su libre juicio, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que debe al Sargento Esteban de Naval y Pintos 24 pesos que le dio para ayuda de sembrar un tabacal. Declara le adeudan Juan Ambrosio Salgado, mulato libre; Juan Antonio de Alarcón; Diego Maquigua, indio del pueblo de Santiago Huatusco; Ángel de la Cruz, indio sirviente; el Capitán Manuel Gómez Dávila 12 pesos; José Márquez 15 pesos; los bienes y herederos de Sebastián Rodríguez 82 pesos. Declara que Salvador de la Cruz, hijo de Lucas de Cabrejas, su compadre, le está sirviendo en un rancho de tabacal, el cual le debe 59 pesos y está descontando cada mes 5 pesos. Declara por sus bienes el tabacal con 50 000 matas sembradas; una milpa pequeña de maíz de un tenate de sembradura; una casita de paja en dicho rancho; dos machetes de rosa; dos siguiscoles; una mula ensillada y enfrenada; un machetillo; un aparejo; cuatro manojos de tabaco corto; y un sartén de cobre. Nombra albacea al Sargento don Esteban Naval y Pintos, y del remanente que quedara de todos sus bienes, nombra por a su alma por universal heredera.
Zonder titelDoña Catalina de Esparragosa, natural de la ciudad de Teguacan [Tehuacán] y vecina de esta villa de Córdoba, mujer legítima del Regidor José de Leiva, hija legítima de Alonso Miguel de Esparragosa y de doña María Martínez, otorga su testamento de la siguiente manera: Ordena ser sepultada en la iglesia parroquial de esta villa, en la bóveda en que fue enterrado el Regidor Miguel de Leiva Esparragosa, su hijo. Manda se den de sus bienes 200 pesos para ayuda a la obra de la Capilla de la Tercer Orden que actualmente se está aderezando en esta villa; asimismo, manda 100 pesos para ayuda al colateral que se pretende hacer en el altar de la iglesia parroquial de esta villa. Es su voluntad se saquen de su bienes 1 000 pesos y se carguen a censo sobre finca segura para que con sus réditos se diga todos los años una misa cantada en el octavo día de la fiesta de San Antonio. Manda se den 40 pesos a Nuestra Señora de Cosamaluapan [Cosamaloapan] y 20 pesos al Santo Cristo que está en la parroquia del pueblo de San Pedro Yshuatlan [Ixhuatlán]. Ordena que se den 500 pesos a María Gómez, su nieta; 4 pesos a María de las Vírgenes, parda libre pobre; 30 pesos a Jerónima, mulata libre, mujer su esclavo negro nombrado José, Mina, persona que le asistió en sus enfermedades. Manda que Juana Medina, su esclava mulata, siga sirviendo a su marido y cuando éste fallezca obtenga dicha esclava su libertad. Declara que hace más de cincuenta años se casó con el Regidor don José de Leiva, con quien procreó a Nicolasa Teresa de la Concepción y Gertrudis de San Miguel, Religiosas Profesas del convento de Santa Clara de la ciudad de los Ángeles; a María de Leiva Esparragosa, que casaron con el Capitán José Gómez Dávila, ambos difuntos; al Regidor Miguel de Leiva Esparragosa, difunto, que estuvo casado con doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos; a José de Leiva Esparragosa, difunto, quien murió sin tomar estado; y por último, a Antonio de Leiva Esparragosa, que vive en esta villa, casado con Margarita de Bistrain Dávila. Nombra por albaceas testamentarios a Antonio de Leiva, hijo y a Juan de los Santos Cubillos; y por tenedor de bienes a Antonio de Leiva, su hijo. Nombra por sus únicos y universales herederos a sus nietos, Miguel y Rafael, José, Juana y María; y a Antonio de Leiva, su hijo. Y manda que el remanente que quede del quinto de sus bienes, sus albaceas los pongan a censo redimible y sus réditos se entreguen por mitad a sus dos hijas monjas, para ayuda de su vestuario y otras necesidades; con la condición de que cuando hayan fallecido ambas, con el principal se funde una capellanía de misas bajo las condiciones y nombramientos que se mencionan en este su testamento. Para finalizar, dijo que es su voluntad se den 400 pesos en reales a doña María de Olaso y Salgado, vecina de esta villa, mujer que fue del Capitán José Gómez Dávila, por ser pobre y por el mucho amor que le tiene.
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