Antonia, india, mediante el intérprete Gaspar de Ávalos, dijo que por cuanto habrá año y medio que Pedro Luis, vecino del pueblo de San Juan, mató a su marido Melchor, mulato, sobre el que se hicieron ciertas averiguaciones por buenas gentes que le han rogado se aparte de la querella, por lo que perdona a Pedro Luis y se obliga de ahora ni en tiempo alguno pedir ni demandar en razón de ello cosa alguna.
MULATOS
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Juan de Moya, otorga poder a Juan Sánchez para que pueda cobrar de Melchor de Balsa, mulato, 20 pesos de oro común que el susodicho le debe por un conocimiento de plazo pasado.
Juan Ruiz, zapatero, dijo que por cuanto Melchor, mulato también zapatero, le tenía hecho un conocimiento por 21 pesos de oro común y el susodicho se había ido; ahora Juan de Moya por hacer bien y merced al dicho Melchor le pagó en reales tal cantidad, de que se da por entregado, y le dio poder para que pueda cobrar después, del dicho Melchor o de quien deba pagar, la cantidad señalada.
Fernando de Santiago, mulato arriero, dijo que entraba a servicio y soldada con [roto] Vázquez, por tiempo y espacio de seis meses, por precio cada mes de 6 pesos de oro común.
Cristóbal de Rivas, se obliga de pagar a Cristóbal Pérez, 50 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debía Luis, mulato preso en la cárcel de este pueblo al dicho Cristóbal Pérez.
Luis, mulato, entra a servir de vaquero en la estancia de Juan de Rivas, por tiempo y espacio de 3 años en precio cada año de 50 pesos de oro común.
Hipólito Hernández, dueño de la Venta de Lencero, salió por fiador de Lázaro Martín, de color mulato, en el arrendamiento de la Venta de Cerro Gordo.
Bartolomé Martín, de color mulato, se obliga de pagar a Francisco del Moral y a Catalina Ruiz, 500 pesos de oro que son el precio de dos caballerías de tierra y un sitio de venta ubicado en el camino real.
Don Juan de Thormes, mercader, vecino de Jalapa, vende a Matías Jaques, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una mulata nombrada Juana, criolla, de 34 años de edad, de que le hizo donación el Capitán Don Pedro Venero, vecino de México, su fecha en dicha ciudad a 4 de abril de 1693, libre de empeño, hipoteca ni otro cargo, sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Andrés de Castro, vecino de Jalapa, se constituye en fiador líquido y llano de Juan Verdugo, quien se halla preso en la cárcel pública de este juzgado por haber desflorado a Bernabela, mulata, vecina de este pueblo, cuya fianza es de 70 pesos para que goce de su libertad sin que contra él ni sus bienes se haga diligencia alguna.