Información hecha de pedimento de Juan Martín Castro, vecino de esta ciudad, acerca de ser suyas 10 mulas que le embargaron en el pueblo de Orizaba de pedimento de Rafael Gesala y Francisco Gutiérrez. \n
MULAS
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Luis Álvarez de Soria, Escribano de Su Majestad y vecino de la Nueva Veracruz, manifestó 128 mulas cerreras que ha traído a esta jurisdicción para venderlas. Asimismo, el corregidor le notificó acudir a pagar la alcabala que a Su Majestad pertenece.\n
Luis Álvarez de Soria, Escribano de Su Majestad, vecino de este pueblo, manifestó 140 mulas cerreras de su hierro, que tiene para vender en esta jurisdicción o en otra.\n
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad en este partido, pereció Juan López de Velasco, Teniente de Alguacil Mayor, quien manifestó una mula de color mojina de los hierros del margen, la que dijo está perdida desde hace días y sin dueño, por lo cual el Corregidor le ordenó la tenga en guarda y depósito hasta tanto que aparezca su dueño.
Salvador Jiménez, vecino de Maltrata, se obliga a pagar a Baltazar Ruiz, 80 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos bestias mulares.
María Infanta y Juan de Acevedo, su hijo, se obligan a pagar a Baltazar Ruiz, 250 pesos de oro común, los cuales son por razón de seis bestias mulares.
Pasó para la Veracruz la recua de Alonso Gil de Benita, vecino de Tepeaca, con catorce mulas cargadas para despacho de flota, dos indios llamados Pedro y Pablo, y se le notificó que no los baje a dicha ciudad de conformidad con la ordenanza de 11 de agosto de 1623, que lo prohíbe desde primero de junio de cada año hasta 5 de octubre.
Domingo Hernández, vecino de Tecamachalco, dijo que le falta una mula que tira a pelícana, mediana de cuerpo y con un hierro en el pescuezo, la cual faltó del pueblo de Tecamachalco desde hace 10 meses, hallándose al presente con Antonio Sosa, vecino del pueblo de Cuzcatlán, y para poder dar probanza de su propiedad, solicita se le tome la declaración de los testigos y se le otorgue carta de adjudicación en forma.\n\n
Juan Bautista Flores, vecino del pueblo de Cachula, se obliga a pagar al padre Juan Majuelo, Clérigo Presbítero y Vicario del pueblo de Tlalixcoyan, 340 pesos de oro común por concepto de cinco mulas y [roto] de diferentes colores, que recibió compradas de Salvador del Villar, su mayordomo, cuya cantidad pagará en el término de 20 meses.\n\n
Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, vende a Francisco López, estante en este pueblo, 10 mulas de diferentes hierros y colores, por precio cada una de 55 pesos de oro común, que suman y montan 550 pesos.\n