Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a llevar 21 mulas cargadas de cacao, propiedad de Francisco Mejía Saavedra, desde el pueblo de [Tlalixcoyan] hasta la ciudad de Tlaxcala, de hoy en 16 días. Y el susodicho Francisco Mejía le ha de dar y pagar por flete de cada una mula 7 pesos de oro común.
MULAS
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Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en este pueblo de Orizaba, se obliga a llevar 21 mulas de su recua al pueblo de Tlalixcoyan para cargarlas de cacao, y entregarlas en la ciudad de Tlaxcala a Juan Mejía de la Torre, vecino de dicha ciudad, y consignadas de Francisco Mejía Saavedra, vecino de la ciudad de México, quien fletó las mulas, por precio de siete pesos de oro común cada una.\n\n
Información hecha de pedimento de Juan Martín Castro, vecino de esta ciudad, acerca de ser suyas 10 mulas que le embargaron en el pueblo de Orizaba de pedimento de Rafael Gesala y Francisco Gutiérrez. \n
Bartolomé de Torres, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de Vega, vecino de Los Ángeles, 125 pesos de oro común, precio de tres mulas de arria con sus aparejos, dos hembras y un macho, las hembras a 50 pesos cada una y el macho en 25 pesos, nueve meses después de la fecha esta escritura.
Alonso de Quiroz, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Jerónimo de Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 58 pesos de oro común, precio de una mula de silla, para la fecha de esta escritura en seis meses corridos, todos juntos en una paga, puestos en este pueblo.
Jerónimo de Vega, vecino de Los Ángeles, vendió a uno de los hermanos del Moral, vecino de Jalapa, 10 mulas de arria con sus aparejos, a 70 pesos de oro común cada una.
Melchor de Barrientos, moreno libre, residente en esta provincia, en servicio de Francisco de Orduña, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 80 pesos de oro común, precio de dos mulas de arria con sus aparejos, en esta manera: 40 pesos para de la fecha de esta escritura en tres meses, y los 40 restantes, para de allí en otros tres meses.
Domingo Gómez, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 50 pesos de oro común, precio de una mula frontina, en pelo, para de la fecha de esta escritura en tres meses corridos.
Juan Bautista Gallegos, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Francisco de Robledo, vecino de la Puebla de los Ángeles, 915 pesos de oro común que son el valor de 15 mulas.
Juan García Endrino, vecino de la ciudad de Los Ángeles, vende a Melchor del Moral, el mozo, vecino de Jalapa, nueve mulas de arria con sus aparejos, por el precio de 50 pesos de oro común cada una.