Juan de Zarandona, el mozo, y su esposa María Vázquez, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, residente en Jalapa, 390 pesos de oro común, precio de nueve mulas de arria, a 43 pesos cada una, en esta manera: la mitad para dentro de seis meses y la otra mitad de allí en otros seis meses corridos.
MOZOS
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Juan de Zarandona], el mozo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar 425 pesos y 4 tomines de oro común, los 375 y 4 tomines de una escritura que le debía, y los 50 pesos de adeudos que pagó para sacarlo de la cárcel pública de Jalapa; los cuales dará en esta manera: la mitad cinco meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros cinco meses.
Marcos Mojica, natural y vecino de La Antigua Veracruz, Doctrina de Misantla, hijo legítimo de José Hernández y María Carrillo, difuntos, ordena su testamento donde dice que a Juan José, mozo de 16 años, se le den 4 vacas chichiguas y un caballo manso. Debe a los herederos de Julián de Rivera, 100 pesos; a Cristóbal Romero, vecino de Misantla, 20 pesos; entre otras deudas. Fue casado con Josefa de las Fuentes, quien no trajo dote cuando contrajeron matrimonio con quien tuvo 2 hijos, cuando esta falleció tenía 130 vacas, 12 caballos, 6 yeguas y una parte de tierras en Juchique. Al presente esta casado con Micaela de Zárate, quien no trajo caudal alguno a su poder, ahora cuenta con las tierras de Santa Bárbara; las tierras que tiene en Juchique; 100 vacas; la casa de su morada, entre otros bienes. Nombra como albacea a Micaela de Zárate; a Francisco Martín, vecino de la Veracruz, y como herederos a sus hijos.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, mujer legítima del Capitán Lorenzo Romero Jurado, vecina del pueblo de Jalapa, por enfermedad de su marido y por falta de memoria, con licencia y facultad para administrar sus bienes y haciendas, otorga poder especial a Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, para que en su nombre y representación pueda administrar su recua de mulas, acomode y quite de ella a cualquier mozo, cargadores sabaneros y otros sirvientes.
Francisco de Orduña, el mozo, con poder de su padre don Francisco de Orduña, dueño del ingenio de azúcar nombrado San Pedro, se obligó, junto con su padre, a pagar a Diego López Maldonado, vecino de esta provincia, 590 pesos de oro común, precio de 24 machos y mulas cerreros para el ingenio, 14 a 25 pesos y 10 a 24 pesos, en esta manera: 295 pesos ocho meses después de la fecha de esta escritura, y los 295 restantes, de allí en otros ocho meses.
García de Malpartida, residente al presente en este pueblo de Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco de Orduña, el mozo, y a Esteban Duarte, mayordomo de su labor, ausentes, para que lo representen en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que puedan cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; y por el presente revoca otros poderes que hubiere dado.
Cesáreo de Heredia, vecino de Jalapa, se obliga a pagar a doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda del Capitán don Juan Antonio de Zavalza, 1, 000 pesos, de los cuales 550 son por las mulas que le compró fiadas y los otros 450 por deudas de los mozos que trabajan con dichas mulas, cuya cantidad pagará según los viajes que vaya haciendo y cobrando.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a Lucas Francisco de Ayala, de la misma vecindad, para que en su nombre solicite la aprehensión de los mozos y sirvientes prófugos de su recua que le deban algunas cantidades de pesos cobrándoles los alcances, así como en todas sus causas, negocios, pleitos civiles y criminales.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder a Juan Miguel de Valencia, de la misma vecindad, para que en su nombre parezca en juicio y pida se aprehendan a los mozos y sirvientes de su recua que andan huidos y que huyesen por deberle dinero, así para que liquiden sus cuentas y les cobre los alcances y de lo que reciba otorgue cartas de pago, los despida y acomode otros por el salario que por bien tuviere, así como para toda la administración de sus recuas.
Francisco de Orduña, el mozo, estante en esta provincia, obligó a su padre Francisco de Orduña, vecino de los Ángeles, con poder expreso para ello, a que pagara a Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, 5 351 pesos de oro común que restan de 5 460 pesos, precio de 13 negros esclavos que hoy día le vendió, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.