Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar por Francisco Luis, mulato libre, vecino de Naolinco, 480 pesos de oro común de una ejecución, a Francisco Estupiñán o a quien su poder hubiere, para dentro de los tres meses siguientes.
MERCADERES
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José Gutiérrez de Ceballos, dueño del Ingenio Nuestra Señora de la Concepción, arrendó al mercader Luis Hernández, una labor de maíz ubicada en términos de Naolinco, con doce bueyes, tres rejas, dos jacales de madera, tres pares de coyundas y dos hojas de arados, por el tiempo de cuatro años y al precio de cien fanegas de maíz al fin de cada cosecha.
José Méndez, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de recua, vende al Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader y vecino del pueblo de Jalapa, una mulata esclava blanca nombrada María de Guadalupe de 46 años de edad, cuerpo mediano, que la hubo por herencia paterna y materna como consta en la división y partición de bienes. La venta se hace sin asegurarla de ninguna enfermedad pública ni secreta, en 150 pesos de oro común que se da por entregado.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino y mercader del pueblo de Jalapa, vende a doña María García de Baldemora, viuda de Antonio de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, 50 pesos de censo en cada año que impone y sitúa sobre todos sus bienes, especialmente sobre una casa de cal y canto que linda al frente con la Calle Real, al oriente con casa de Magdalena Josefa de la Higuera, al poniente con casa del otorgante y al fondo con solares de Ángela Cortés y Josefa de Castro; cuyo solar se encuentra libre de tributo e hipoteca y por tal lo asegura para pagarse por mitad cada seis meses, que se contarán a partir de que se imponga la capellanía que quiere fundar la mencionada María para ordenar a título de ella a su hijo Pedro de Acosta, en que lo difiere y releva en 1, 000 pesos de oro común de principal con las cláusulas que se mencionan.
Don Juan de Thormes, vecino y mercader de Jalapa, vende a Don Manuel de Acosta, vecino de Naolinco, un rancho con su trapiche de moler piloncillo, nombrado San Diego, ubicado en el paraje de La Cañada, en esta jurisdicción; el cual tiene dos sitios y medio de tierras de ganado menor, el uno se llama Jonaquilapa o Rancho de los Pastores, y linda con el Ingenio de Tenampa; el otro se nombra La Laguna Honda, el cual linda con el malpaís de Chiltoyac; y el otro medio sitio se llama Nejapa, linda con tierras del Lic. Don Diego Martín de los Reyes y con tierras de los naturales de Naolinco, con todos sus aperos, ganados y esclavos, al precio de 9000 pesos de oro común.
Antonio Domínguez, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder especial a Andrés Francisco de Escudero, mercader del comercio de España y vecino de Sevilla, para que pida se den y despachen las informaciones, testimonio y otros recaudos que lo justifiquen como español cristiano, viejo limpio de toda mala raza de moros, judíos y que no sea castigado.
Juan de Thormes, mercader y vecino de este pueblo, da poder a Francisco Julián de Ochoa, para que en su nombre demande y cobre a los Oficiales Huleros, Miguel Ortiz y Manuel Ortiz, la cantidad de 311 pesos 2 reales, mismos que les prestó en géneros y reales.
Salvador de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, vende a José Antonio de Acosta, mercader y vecino de este pueblo de Jalapa, una esclava de nombre María Feliciana de 25 años de edad, libre de censo, empeño, hipoteca, sin asegurala de vicio, defecto ni enfermedad, en el precio de 350 pesos de oro común.
Don Silvestre Villar, mercader y residente en este pueblo, otorga poder a don Julián de Bárcena y por su ausencia a don Ignacio de Estrada, ambos vecinos de Guadalajara, para que en su nombre cobren a don Antonio Carrasco, vecino de Naolinco, la cantidad de 2, 300 pesos de plazo cumplido, y si se ofrece, siga contienda de juicio.
Juan de Moya, vecino de La Cañada, como principal deudor, y Juan de Olmedo, y José Fernández, de color pardo, vecinos de Jalapa; y Juan Pasos, de Naolinco; y Juan Basurto, de La Cañada, en esta jurisdicción, como sus fiadores, se obligaron a pagar a Miguel Díaz, mercader, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 125 pesos de oro común que al referido principal le dio en géneros y mercaderías de su tienda, en un plazo de 8 meses, contados a partir del 1 de octubre del presente año.