Tomás de la Madriz Alavez, vecino de la provincia de Jalapa, dueño de su ingenio de azúcar nombrado San Bartolomé, en esta provincia, se obligó a pagar a Miguel López de Arenchum, mercader, vecino de la ciudad de México, 1 600 pesos de oro común que por él pagó a García de León Castillo, albacea de su padre Juan de León Castillo, a quien los debía Pedro de Garnica Girón, vecino de la ciudad de Tepeaca, en esta manera: 533 pesos, 2 tomines y 8 granos, seis meses después de la fecha de esta escritura; otros 533 pesos 2 tomines y 8 granos, de allí en otros seis meses, y los 533 pesos 2 tomines y 8 granos restantes de allí en otros seis meses.
MERCADERES
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Tomás de la Madriz Alavez, vecino de la provincia de Jalapa, dio una libranza de 191 pesos de oro común a Melchor García, vecino de la ciudad de México, para que Rodrigo García, mercader, vecino de Los Ángeles, se los pague en su nombre; de no hacerlo, el dicho Tomás de la Madriz se obligó a pagárselos más los salarios del tiempo que se ocupare en la cobranza.
Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Martín de Abreo, vecino y mercader de Jalapa, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre en la nueva ciudad de Veracruz o donde hallare, una pipa de vino fiada para luego venderla de contado, y de lo procedido, queden horros 80 pesos de oro común, los cuales tome para sí, a cuenta de una mayor cuantía que le debe.
Juan Esteban, mercader, y Juan Gómez, su hijo, residentes en esta provincia, juntos se obligaron a pagar a Francisco Luis, vecino de Jalapa, y a Bartolomé López, mercader de negros, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Gonzalo, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1619, todos juntos en una paga.
Cristóbal de Lozana Salazar, Don Francisco de Escalante, Alonso García de la Torre y Domingo Díaz, mercaderes y vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Diego de Paz y a Diego del Campo, procuradores de la Real Audiencia de México, y a Melchor de Zepeda, solicitador, y a cualquiera de ellos in solidum, ausentes, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar los maravedís, derechos y acciones, y otros bienes que les fueren debidos, y de lo que recibieren, puedan dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Bartolomé de Oliver, mercader, vecino de Jalapa, vende al Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de ingenio de hacer azúcar, vecino de esta jurisdicción, una negra esclava casada con Gonzalo, chino, esclavo del susodicho, nombrada Andrea, de nación Angola, de 45 años de edad, que hubo de María Rodríguez, vecina de Jalapa, viuda de Juan Martín Abreo[Abreu], libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 200 pesos de oro común los cuales ha de pagar para de hoy día de la fecha en 2 meses, o antes, si fuere el despacho de la flota que se está esperando de los reinos de Castilla.
Testamento de Pedro Martín de la Lebada, vecino y mercader de Jalapa, natural de [ciudad] Brasejos, en los reinos de Portugal, hijo legítimo de Salvador Martín de la Lebada y de Ana González.
Juan de Sosa del Castillo, mercader, como principal deudor, y Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, su fiador, se obligan de pagar a don Andrés de Bustillos 1320 pesos de oro común, valor de 16 mulas con sus aparejos y un esclavo negro.
Juan Díaz Matamoros, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Bartolomé de Algecira, mercader de negros, 1 885 pesos de oro común que le resta de cinco esclavos negros que le vendió, un año después de la fecha de esta escritura.
Francisco Romero, vecino de esta provincia, como principal deudor, y Juan Díaz Matamoros, como su fiador, se obligaron a pagar a Juan de Nieves, mercader, vecino de México, 763 pesos y 6 tomines de oro común que restan del valor de dos esclavos negros que Bartolomé de Algecira le vendió en su nombre, un año después de la fecha de esta escritura.