El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, siete piezas de negros esclavos, bozales, recién venidos de Angola, llamados Benito, Gaspar, Domingo, Juan, Diego, Manuel y Sebastián, todos angoleños, de diferentes edades, sujetos a servidumbre, habidos de buena guerra, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 410 pesos de oro común cada uno.
MERCADERES DE NEGROS
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Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 1870 pesos de de oro común que restan por pagar de 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de nación [tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1621.
Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de un negro, llamado Manuel, bozal, de nación Angola, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho días, puestos en la ciudad de Los Ángeles; y los 250 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en Cholula.
Juan Ortuño, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 350 pesos de oro común, que restan de 400 pesos, valor de una esclava negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan de Cabrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, bozal, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Diego López Maldonado, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Juan, bozal, de nación Angola, en esta manera: 276 pesos de oro común de una cédula de obligación firmada por Francisco Hernández de la Higuera, en los plazos en ella contenidos; y los 350 pesos en reales la mitad para el mes de Julio de 1620 y, la otra mitad seis meses después.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Antonio Carnero, mercader de negros, vende a Gonzalo Martín Carnero, albañil, vecino de Jalapa, un negro llamado Francisco, de nación Angola, bozal, de 15 años de edad, recién venido de Guinea, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 320 pesos de oro común.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de este pueblo, y a Antonio Carnero, mercader de negros, 370 pesos de oro común, precio de un negro bozal, llamado Simón, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1621, todos juntos en una paga.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Sebastián Carballo y a Gregorio González, vecinos de Angola, mercaderes de negros, y a Pedro de Vértiz[Pedro Vértiz], vecino de la nueva ciudad de Veracruz, 2 982 pesos de oro común, precio de 10 piezas de esclavos bozales, 6 varones y 4 hembras, de diferentes nombres y edades, los 5 a 315 pesos, 4 a 260, y uno en 367 pesos, en esta manera: 1 942 para fin del mes de abril de 1622 y, los 1 040 pesos restantes para fin del mes de abril de 1623, puestos en la ciudad de Veracruz.
El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.