Mandamiento de su excelencia y carta del gobernador de la Veracruz, el cual hace notorio al Capitán Juan González de Olmedo, de la compañía de esta jurisdicción, una de las del Batallón de este Obispado de Tlaxcala, para que a toque de cajas a usanza de guerra se eche bando para que todos los soldados de dicha compañía y todos los demás de cualquier estado, calidad y color que sean estén prevenidos con sus armas para servir a su majestad.
MANDAMIENTOS
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Autos y mandamiento de su excelencia don Francisco Fernández de la Cueva, Virrey y Capitán General de la Nueva España, sobre el aderezo y reparo que se ha de hacer en este nuevo camino [de México a Veracruz].
“Se tomó la razón de un mandamiento del Excelentísimo Señor Virrey de la Nueva España, en que por él concedió licencia al Padre Fray Juan de la Asunción, Procurador de la Orden del Convento de Carmelitas Descalzos de México, para que pudiese traerle 4 pipas de vino para celebrar en dicho convento, la cuadrilla de carros de doña Isabel Picaso de que es mayordomo Gerónimo [Jerónimo] de Vergara.”
Mandamiento de don Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, Virrey Lugarteniente, Gobernador y Capitán General de la Nueva España, dirigido al Alcalde Mayor de Orizaba, en el que se menciona que ha despachado diferentes comisiones para averiguar y descubrir los azogues que vinieron extraviados en la flota de cargo del General don Joseph [José] Senteno [Centeno], Caballero de la Orden de Santiago, y conviene en materia de tanta importancia haya todo el cuidado que se requiere. Por lo que manda al dicho alcalde mayor del valle de Orizaba, proceda con especial diligencia averiguar si han pasado, pasaren o llegaren por ella, algunos azogues extraviados en poco o mucha cantidad; y proceda contra las personas que lo trajeren; dando luego conocimiento de ello, para que provea del remedio conveniente.
Don Martín de Rada, Alcalde Mayor en este partido, recibió una carta del alcalde de corte de la Veracruz, en que por ella manda que ninguna recua ni otra persona pase con mercadería de Castilla, sin licencia firmada por el citado alcalde, y el que no la trajera, se detenga, se embargue y se le dé noticia del caso; por lo que manda se cumpla.\n\n
Auto por el cual el Capitán don Juan de Peralta Mendoza, Alcalde Mayor, manda a las personas que tienen tienda en este pueblo, que manifiesten ante el escribano las mercaderías que tuvieren en sus tiendas y las que fueren metiendo para vender, para ajustar y cobrar la alcabala que cada uno debiese a su majestad, así de lo que hubiesen vendido como lo que en adelante fueren vendiendo, lo cual cumpla pena de 6 pesos de oro común, que aplica por tercias partes, al que pretenda ignorancia.
Don Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, Marqués de Mancera, Señor de las Cinco Villas y de la del Mármol, Tesorero General de la Orden de Alcántara, Virrey Lugarteniente, Gobernador y Capitán General de la Nueva España, por cuanto don Francisco Alfonso Díez de la Barrera, Correo Mayor del reino, por memorial que presentó, le hizo relación diciendo que en los partidos de Tlalmanalco y Tepeaca había mucho número de salteadores, que en esos días habían amarrado cinco correos y era de gran inconveniente no haber seguridad; por lo que le suplicó fuese servido de despachar el recaudo conveniente, mandando a los alcaldes mayores de esos partidos, limpien los caminos de salteadores. Y por su visto el dicho pedimento y atento a lo que en él se le representa, manda a los alcaldes mayores de las ciudades de la Puebla, Tepeaca, partidos de Orizaba y San Antonio Huatusco, pongan particular cuidado y vigilancia, así por sus personas como por las demás justicias, en procurar que todos los caminos de su distrito y jurisdicción estén exentos y desembarazados de ladrones, salteadores y gente facinerosa; prendiéndolos y castigándolos conforme a sus delitos para que libremente, sin recelo y con toda seguridad se proceda trajinar, así por los correos que salen de la ciudad para la Nueva Veracruz y otras partes del reino. Y es de su obligación el procurarlo por sus oficios, sin que haya de su parte negligencia u omisión.\n\n
El capitán Juan González de Olmedo y el Sargento Sebastián de Prado Zagarraga, vecinos del pueblo de Orizaba, por si y en nombre de los vecinos de dicho pueblo, sentaron composición de tierras por lo que toca a su vecindad, solares y tierras que poseen los que no están compuestos en aquella jurisdicción, ofreciendo servir a su Majestad con 2,300 pesos para la Armada de Barlovento los cuales dijeron pagar en los dos primero despachos de flota del presente año. Cuya composición fue otorgada por el Virrey García Sarmiento de Sotomayor, habiendo mandado comisión al capitán Juan González de Olmedo y al Sargento Sebastián de Prado Zagarraga para que repartan y rateen entre los vecinos de Orizaba y los demás de la jurisdicción que no estuvieren compuestos, los dichos 2,300 pesos, recaudándolos y enviándolos a la Real Caja de la Nueva Veracruz.
Petición de Francisco de Camas de León, en nombre del Capitán Baltazar Domínguez, vecino del número de los fundadores de la villa de Córdoba, para que lo dejen libremente trajinar con su recua por el camino de la Veracruz, sin llevarle derechos de las visitas que hicieren a su recua, para lo cual presentó mandamiento del Marqués de Cerralbo, con copias insertas de la ordenanza del Marqués de Guadalcázar (1619), confirmación del Marqués de Cerralbo (1625), mandamiento del Marqués de Montesclaros (1607), confirmación de don Luis de Velasco (1610), y mandamiento del Marqués de Gelves (1622), los cuales hacen alusión a que sólo carretas y carreteros deberán llevar derechos por las visitas que hicieren a los carros y carretas, exceptuado de este derecho a las recuas, así mismo no haberse de entender con los dueños de recuas la prohibición de bajar con indios en tiempo señalado a la Veracruz, sino tan solamente con las cuadrillas de carros. En cuyo auto el corregidor de Orizaba, hace mención de una causa de denunciación en contra de dicho Domínguez, por bajar con indios en servicio de su recua a la Nueva Veracruz en tiempo prohibido, resolviendo enviar al Señor Virrey los mandamientos presentados por parte de Baltazar Domínguez, junto con la ordenanza que revocó el Señor Marqués de Guadalcázar y confirmó el Señor Marqués de Gelves, y provea lo que fuere servido.
Don Gabriel de Moscoso, Juez de este Camino de Orizaba, dijo que empiezan a bajar los carros de 1626, por lo que mandó se tome la minuta de los indios de cada cuadrilla de ida y vuelta, para que se sepa cómo se tratan los dichos naturales, indios e indias, y también se haga la visita cuando regresan de la ciudad de la Veracruz.