Juan de Cabrera, con poder del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, arrendó a Diego Pérez, maestro de herrería, unas casas en este pueblo, por tiempo de tres años, al precio de 40 pesos de oro común cada uno.
MAESTROS DE HERRERÍA
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Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Francisco Díaz Villanueva, de 18 años de edad, con Francisco García, maestro examinado en el oficio de herrero, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y medio, durante los cuales le enseñará el dicho oficio, le dará de comer, vestir y curar en sus enfermedades, y al término de los dos años y medio, le ha de dar buen oficial en el oficio de herrero; por su parte, la otorgante se obligó a que dicho menor no se ausentará del servicio, y si se ausentare, sea traído a su costa y compelido con rigor de prisionero.
Para la dicha información, el Lic. Diego Martín de los Reyes, presentó por testigo a José Díaz, español, vecino de Naolinco, maestro de herrería y siendo preguntado, este testigo dijo haber conocido a Doña Isabel de los Reyes, quien estando muy en su sano juicio, otorgó la memoria donde expresó su última voluntad y la firmó con los demás testigos.
Francisco Ruiz y José Ruiz, padre e hijo, vecinos de esta villa de Córdoba, maestro y oficial de herrero, juntos de mancomún, se obligan de pagar al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, 318 pesos y 2 reales de oro común, cantidad que les prestó en reales de contado y pagarán y desquitarán con sus trabajos de herrería en obras de dicha hacienda y casas que tiene en esta villa, con la condición que sólo se les pagará la mitad para ocuparla en la compra de carbón, fierro y pago de los oficiales; y la otra mitad quedará en abono de dicho débito. En caso de que ellos no cumplan lo señalado en este contrato, entonces se tomará como escritura ejecutiva por toda la cantidad y se entenderá haberse cumplido el plazo de ella, porque pagarán llanamente y sin pleito alguno con las costas de su cobranza.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de haciendas de beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, se obliga de pagar al Capitán don Fernando de Carvajal, residente en esta villa y vecino del pueblo de Orisava [Orizaba], a saber 200 pesos de oro común en reales, mismos que le [debía] a don Francisco Ruiz, maestro de herrero, porque fue preso en la cárcel pública de esta villa. Cantidad que pagará al susodicho de la fecha de esta escritura en dos años, llanamente y sin pleito, pena de la ejecución y costas de su cobranza.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Alférez Don Antonio de Medina, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto su madre Doña Margarita Márquez ha labrado una casa de piedra, cubierta de teja, en la Calle Real y a mano izquierda yendo a la Veracruz, linda con el Callejón nombrado de Domingo El Portugués; y por el otro lado, con casas de Manuel de la Peña, maestro de herrero; y la parte que en ella le pudiera tocar como heredero de su madre, le hace gracia y donación a su hermana María de Medina, mujer legítima de Francisco de Castro, vecinos de este pueblo.
Simón de León, mulato libre, vecino del ingenio La Santísima Trinidad, como administrador de la persona y bienes de su hijo Juan de la Trinidad, de 13 años de edad, lo puso por aprendiz en el oficio de herrero con Juan de Vera Betancurt, negro libre, maestro y vecino de dicho ingenio, por tiempo de tres años, a partir del día 22 del presente mes y año de la fecha.
Manuel de la Peña, maestro del oficio de herrero, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Sargento Miguel de Quintana, su yerno, vecino de este pueblo, para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier persona, las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, ganados y otros géneros que le debieren.
Para la averiguación de la muerte del indio Juan Feliciano, pareció ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Andrés Peña, maestro herrero, vecino de este pueblo, el cual dijo haber conocido a Juan Feliciano desde que tiene uso de razón, y oyó decir que el susodicho se había ahorcado en una viga en su casa, y fue a verlo junto con otros indios y españoles; asimismo, este testigo escuchó al difunto quejarse de su mujer Marta Hernández diciendo que no la podía ver por mala.
El Licenciado Miguel Suárez, Clérigo Presbítero, Domiciliario del Obispado de Puebla y vecino de este pueblo de Jalapa, con poder del Licenciado Carlos José Suárez, y nombramiento de albacea de la difunta Josefa María de Castro y haciendo uso de dichos poderes, realiza trueque de casas con el Maestro herrero Juan José de Castro y Casanova, en la forma siguiente: Miguel Suárez da a Juan, una casa de cal cubierta de madera apolillada y tejas, labrada en un solar de 24 varas de frente, de las cuales el difunto Marcos Martín de Mojica dio a su hijo 8 varas y en las 16 restantes dejó labrada la referida casa, que dicho Miguel Suárez tiene ajustada con los herederos de dicho difunto en 300 pesos libres de escritura de alcabala, para poder realizar el cambio por la del maestro Juan José que posee en este pueblo, ubicada en la Calle Nueva que sale de la Calle Real de este pueblo, y para recompensar el exceso del valor que tiene la de Mojica, Miguel le entrega a dicho Maestro 250 pesos junto con su casa, y los herederos de Mojica y Josefa María de Castro, dieron obligación y consentimiento para el trueque de las mencionadas casas.