Francisco de Tovar, Maestro Mayor del Arte de Herradores y Albeitería en toda la gobernación de esta Nueva España, aprobado por el Marqués de Valero, declaró con juramento que ha examinado en el arte de herrador a Alonso José de Amaya, natural y vecino de Jalapa, de 28 años de edad, mediano de cuerpo, trigueño, con una señal de golpe en la cien izquierda y en ambas manos junto a los pulgares cortaduras de clavos, a quien le aplicó examen con preguntas y muestras del arte declarándolo hábil y suficiente y lo dio por maestro en dicho arte con licencia y facultad para poderlo usar.
MAESTROS DE HERRADOR Y ALBÉITAR
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Lucas de Orlachea, maestro herrador, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de José Orlachea, difunto, y de Inés Catarina Martín, vecina de este pueblo, otorga poder para testar a María Antonia Navarrete, su mujer, en compañía de don José Antonio Rincón, así como albaceas testamentarios y como herederos universales designa a Antonia de 26 años, casada con Javier Venegas, Francisco de 24 años, José de 22 años Miguel de 20 años e Ignacio de 16 años, sus hijos legítimos.
Don Bernardino de la Fuente, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, Maestro Mayor, Examinador y Alcalde del arte de Herrador Proto Albéitar, informa que habiendo examinado a Joaquín López, natural y vecino de este pueblo, de 30 años, lo da por Maestro examinado en ambas artes.
Doña Beatriz de Pro, mujer legítima y con licencia expresa de don Martín Barreda, vecina de este pueblo de Jalapa, manda a su hijo José de 13 o 14 años a que aprenda el oficio de herrador con el maestro Joaquín López, vecino de este pueblo, por el tiempo de 6 años.
Don Cayetano Santiago Ramírez y don Francisco Javier de Herrera, vecinos de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, Maestros Mayores, Veedores y Examinadores del Arte de Herrador y Proto Albéitares, nombran a Domingo Bonares de 40 años, español y vecino natural del pueblo de Jalapa, Maestro examinado en el citado arte, otorgándole licencia para ejercerla en cualquier ciudad y villa, dándole 6 meses de plazo para pagar la media anata.
Don Cayetano Santiago Ramírez y don Francisco Javier de Herrera, vecinos de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, Maestros Mayores, Veedores y Examinadores del Arte de Herrador y Proto Albéitares, nombran a Manuel José Rincón de 22 años, español, natural y vecino del pueblo de Jalapa, Maestro examinado en ambas artes, otorgándole licencia para ejercerlas en cualquier ciudad y villas, dándole 6 meses de plazo para pagar la media anata.
Don Cayetano Santiago Ramírez y don Francisco Javier de Herrera, vecinos de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, Maestros Mayores, Veedores y Examinadores del Arte de Herrador y Proto Albéitares, nombran a don José de Zárate y don José García, vecinos del pueblo de Jalapa, Maestros Examinados en dicho arte, para que se encarguen de vigilar que no se violen las ordenanzas de los citados oficios.
Don Cayetano Santiago Ramírez y don Francisco Javier de Herrera, vecinos de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, Maestros Mayores, Veedores y Examinadores, del Arte de Herrador y Proto Albéitar, nombran a Manuel de Alfaro, de 44 años, español, natural y vecino del pueblo de Jalapa, Maestro examinado en dicho arte, otorgándole licencia para ejercerla en cualquier ciudad y villa, dándole 6 meses de plazo para pagar la media anata.
Doña Isabel Martínez Blanco, vecina del pueblo de Jalapa, mujer legítima de don Manuel Malpica, de quien tiene licencia expresa, vende a don José de Zárate, Maestro de Herrador y vecino de este pueblo, una esclava mulata prieta, nombrada Gregoria Ana de 26 años, junto con su hijo José Feliciano de 6 meses, sujeto a servidumbre, libres de empeño, en las siguientes cantidades; la madre al precio de 150 pesos y el hijo 50 pesos.
Don José Antonio Ortiz de Zárate, maestro herrador y albéitar, hijo de los difuntos don Antonio Manuel Ortiz de Zárate y doña Micaela Josefa de Acosta, otorga su última disposición donde declara que posee una casa de su morada que tiene gravada en 200 pesos que tomó a réditos de la cofradía de San José, también tiene herramientas y banco de su oficio, ha pagado las cuentas que tenía con su hermano, sólo tiene los libros de la genealogía de su linaje que le costó 20 pesos, es casado con doña Gregoria de Campo, quien no llevó nada a su poder, no tuvieron hijos, nombra albacea a su mujer.