Don Francisco de Pissa Guerrero, vecino de esta villa de Córdoba y maestro de boticario en ella, dijo que el día del Apóstol San Bartolomé falleció en la ciudad de los Ángeles doña Gertrudis de Pissa Guerrero, su hermana, mujer que fue Miguel Flores Bernal, bajo testamento en el cual nombró al otorgante como albacea y tenedor de bienes, tutor y curador de las personas y bienes de Diego, Pedro y Juana, sus hijos menores, y de Juan de Anaya, su primer marido difunto; por tal razón otorga poder a Diego Martínez de Briones, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que en su nombre acepte dichos cargos y en su virtud proceda hacer inventario de los bienes que dejó su hermana, avalúos y aprecios, recibiendo en su poder todos los bienes que quedaron y siendo necesario proceda a la venta de dichos bienes en publica almoneda.
Zonder titelMAESTROS BOTICARIOS
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Don Francisco Estévez, mercader y vecino de esta villa, otorga poder especial a don Antonio de los Reyes Ladrón de Guevara, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que en nombre y en representación de su persona ponga por aprendiz del arte de boticario a Miguel del Carmen, su ahijado, que ha criado en su casa y compañía, por el tiempo regular que pareciere al maestro, en razón de ello, le otorgue escritura que convenga, según los usos y costumbres, penas, circunstancias y renunciaciones, que por falta de poder no deje de hacer todo cuanto se ofrezca, por lo que se le da éste con libre y general administración con facultad de enjuiciar, jurar y sustituir.
Zonder titelDon Diego Quesada Guerrero, residente en esta villa de Córdoba, natural y vecino de la ciudad de los Ángeles, hijo legítimo de don Luis de Quesada y doña María Velázquez, sus padres difuntos, ordena su testamento en la forma y manera siguiente: Manda a las mandas forzosas y acostumbradas, y Casa Santa de Jerusalén un peso a cada una. Ítem se den 4 reales de limosna para la beatificación del hermano Gregorio López. Manda se digan por su alma y la de sus padres cuarenta misas rezadas. Ítem manda se den de sus bienes 6 pesos de limosna para la obra material de la santa iglesia parroquial de esta villa, y otros 6 pesos para la obra material del convento de San Antonio que se está haciendo en esta villa. Declara estar casado y velado con doña Jetrudes Coctiño Masariegos [Gertrudis Coutiño Mazariegos], vecina de la ciudad Real de Chiapa [Chiapas], donde al presente reside, durante el matrimonio no han tenido hijos. Declara por sus bienes una tienda botica con diferentes géneros de medicinas; los trastes, muebles y ropa de su vestir. Asimismo, declara por sus bienes cuatro camisas, las dos de platilla que le está haciendo María de Oses [Osses], y las dos que le está haciendo la mujer de Antonio Hernández, mayordomo de la hacienda de Juan Rodríguez Durán, vecino de esta villa, y éstas tienen las mangas de cambray. Señala que debe a Juan Mateos [Yáñez], maestro de boticario, residente en la ciudad de México, 204 pesos y 3 reales procedidos de diferentes medicinas que le dio a su crédito, para el surtimiento de dicha su botica, manda se le pague. También debe a Antonio de Nota, vecino de la ciudad Real de Chiapa [Chipas], 230 pesos, manda se le paguen; a José Landeros, vecino de Chiapa de Indios, 10 pesos manda se le paguen; a doña Gertrudis de Gatica, vecina de esta villa, lo que la susodicha dijere del arrendamiento de la casa en que vive a razón de 3 pesos cada mes. Declara que el Capitán don Lope de Yribas [Iribas] le es deudor de 80 pesos de diferentes medicinas, que gastó en su casa en la curación de siete negros sus esclavos, manda se cobre. Declara que Juan García de Miranda le es de deudor de más de 250 pesos de medicinas que le ha suplido de tres años a esta parte, manda se ajuste cuenta y se cobre. Manda que se cobre por sus bienes lo que pareciere por sus papeles deberle algunos vecinos de esta villa de medicinas. Y para cumplir y pagar su testamento nombra como sus albaceas al Alférez Juan Maldonado y al Capitán Pedro López del Castrillo, y como universal heredera instituye a doña Gertrudis Coutiño Mazariegos.
Zonder titelDiego de Peralta, maestro de cirujano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en este pueblo, vende a Antonio García Monzaval, maestro de boticario, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una esclava mulata nombrada María de Cuenca, de 19 años de edad, nacida en su casa, hija de Luisa de Cuenca, negra criolla, difunta, asimismo su esclava; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto o enfermedad pública ni secreta, en el precio de 200 pesos de oro común, horros de alcabala.
Jochin Silverio Fernández, dueño de botica y maestro de su arte en esta villa de Córdoba, donde tiene su habitación, declara deber a Juan López Caño, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 285 pesos 5 reales y medio de oro común, por otros tantos que importaron los géneros, botes, vasos y demás aperos de dicha botica que el susodicho le traspasó a los precios más moderados que pudieron ajustar. Dicha cantidad pagará en reales de contado para fines de diciembre de este año, y para seguridad de la deuda hipoteca dicha botica, sus aperos y géneros.
Zonder titelEl Bachiller don José Gutiérrez de Aguilar, Presbítero; don Francisco Valero y Espinosa y doña Juana Ramón y Espinosa, vecinos de esta villa de Córdoba, en voz y nombre del Capitán don Manuel Gómez Dávila, difunto, vecino que fue de esta villa, en virtud de poder para testar que les confirió, por la presente otorgan su testamento de la siguiente manera: Declaran que el difunto dejó los siguientes débitos: 1 029 pesos que debía al Bachiller don José Gutiérrez de Aguilar, de cuentas de capellán de la capilla por doce años; 9 200 pesos de principal que está sobre la hacienda de hacer azúcar nombrada San Antonio de Padua, y los debía a los menores hijos del difunto Capitán don Antonio de Brito Lomelín, y un año de sus réditos; debía de una capellanía que esta impuesta sobre dicha hacienda, de 2 000 pesos de principal a favor del Bachiller don Juan de Aranda Gómez, difunto; le debía a don Juan de Godoy, Secretario del Ilustrísimo Señor Obispo de este obispado, 100 pesos de réditos de dicha capellanía; al Bachiller don José López de Sagade Bugueiro, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, 2 000 pesos de principal que están sobre dicho trapiche, y sus réditos; a la cofradía del Santísimo Sacramento, sita en la parroquia de esta villa, 1 000 pesos de principal situados sobre dicho trapiche y un año de réditos; a los herederos del Capitán don Diego Salgado, difunto, vecino que fue de la ciudad de los Ángeles, 1 379 pesos 7 reales y medio de resto de cuentas como encomendero que fue de dicho difunto; al Capitán don Pedro Fernández de Ves y Segura, 1 240 pesos de avíos para dicha hacienda; al Conde del Valle, don José Hurtado, 1 500 pesos; al Bachiller don Ambrosio Sarmiento de Figueroa, Presbítero, vecino de la ciudad de los Ángeles, del diezmo del tiempo de su administración; al maestro José de Rivera, del arte de barbero, vecino de esta villa 100 pesos de una libranza; a don Miguel García de Monzaval, maestro de boticario, vecino de esta villa, por medicinas de su botica a dicha hacienda y gasto de casa; a Juan de Dios, maestro calderero, vecino de Orizaba, 16 pesos; entre otros débitos que se mencionan. Asimismo, declaran que al difunto le debían las siguientes personas: el Capitán Juan de Piña le debe 2 180 pesos procedidos del valor de la hacienda San José de Omealca, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, que le vendió el difunto; Antonio Riveron, vecino del pueblo de Orizaba, 500 pesos que quedaron debiendo los indios gañanes de la hacienda de Tecamaluca, que fue del dicho difunto; Diego Ventura Márquez, maestro calderero, vecino de esta villa; entre otros que se mencionan. Declaran que dicho difunto contrajo terceras nupcias con doña Juana Ramón y Espinosa, la cual declara haber llevado por dote 1 663 pesos como consta en recibo, más 300 pesos que le entregó el Marqués de Sierra Nevada, vecino del pueblo de Orizaba, albacea y heredero que fue de doña Clara de Mora y Medrano, de la obra pía que fundó la madre del Capitán don Juan González de Olmedo. Declaran que dicho difunto contrajo primeras nupcias con Juana de Gatica Padrón, y durante dicho matrimonio procrearon a doña Estefanía Gómez Dávila, mujer legítima de don Francisco Valero y Espinosa; y que también pasó a segundas nupcias con doña Gertrudis de Guzmán y Picasso, con quien procreó a don José Gómez, de dieciséis años de edad, y a don Pedro Gómez, de trece años. Declaran que procreó con doña Juana Ramón y Espinosa, su tercera esposa, a Manuel José, de cuatro años de edad; a Juan, de tres años; a doña Mariana Gómez Dávila, de un año; y al póstumo o póstuma de que se halla encinta. Declaran que, a dicho difunto, por ante Real Justicia de esta villa, le hizo cesión doña Marina Gómez Dávila, su difunta hermana, viuda del Capitán Juan Rodríguez Durán, de la hacienda de trapiche nombrada Señor San Antonio, que quedó por bienes del Capitán don Antonio de Brito Lomelín, difunto, habiendo reconocido las tutelas que sobre dicha hacienda estaban a favor de los hijos y herederos de dicho capitán y las dotes de doña Gertrudis García y acreedores que había sobre dicha hacienda. Declaran por bienes de dicho difunto la hacienda nombrada San Antonio y una casa principal en esta villa. Los otorgantes se nombran como albaceas testamentarios; y por tenedora de bienes a doña Juana Ramón. Nombran como herederos universales a los hijos del difunto, y como tutor y curador ad bona de los menores a don Francisco Valero y Espinosa.
Zonder titelDon Gaspar de Carbajal, Regidor y vecino de esta villa de Córdoba; e Isabel Sánchez de Lepe, viuda de Joachin [Joaquín] Silverio Fernández y vecina de esta villa, ambos en voz y nombre de dicho difunto y en virtud de poder que para testar les confirió, otorgan por la presente su testamento de la siguiente manera: Declaran que dicho Joaquín Silverio falleció el 29 de octubre y fue sepultado el día siguiente en la iglesia de esta villa, y a los nueve días de dicho entierro se le cantó misa de cuerpo presente con vigilia, cuyos [derechos] de entierro y de limosna de misa importaron 52 pesos 4 tomines, los cuales pagó su esposa de los bienes del difunto. El difunto era natural de la ciudad de los Ángeles, maestro boticario en esta villa y residente en ella, hijo legítimo de [Silverio] Fernández y de Bernarda Corbello, difuntos. Declaran que debía a Juan de Mendoza, vecino y maestro de botica en la ciudad de los Ángeles, la cantidad de 300 pesos 5 tomines de oro común, resto de mayor cantidad que importaron los medicamentos que le remitió de dicha ciudad. Asimismo, debía a Francisco López Cano, maestro boticario y vecino de dicha ciudad, 82 pesos 7 tomines, resto de mayor cantidad procedida de medicamentos. Declara que Joachin [Joaquín] Silverio [Fernández] estuvo casado con Isabel Sánchez de Lepe con quien procreó a [Nicolasa] Fernández Silverio, mujer de Jorge [Niquita]; María [roto] de quince años de edad; Manuel Fernández [Silverio], de catorce años; [José Fernández Silverio] de doce años; Francisco de cuatro; y Teresa, niña [roto]. Nombran por albaceas testamentarios a Isabel Sánchez y al Regidor don Gaspar de Carvajal [Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente]. Y como herederos universales a sus hijos y como tutora y curadora ad bona de ellos a su mujer.
Zonder titelDoña Manuela de Altamirano, vecina de esta villa de Córdoba, mujer que fue de Pedro García de Meza, quién le otorgó poder para testar y de cuya disposición falleció; y usando de dicho cargo, otorga su testamento con las cláusulas, legados y mandas que le comunicó en la manera siguiente: Declaró dicho su marido, que fue casado con la presente otorgante Manuela de Altamirano, durante su matrimonio tuvieron por hijos a doña Gertrudis García de Meza, viuda de Cristóbal Suárez; doña Juana García de Meza, doncella; Antonio García; y Rafael García. Ítem, declara que su marido dejó comunicado que fue casado en primeras nupcias con doña Rosa María Cabrera, difunta, con quien procreó a una hija nombrada Rosa María García de Meza, casada. Ítem, declara que su marido le comunicó que era deudor de varias personas y le ordenó que se pagaran de sus bienes: 2 450 pesos al Capitán don Lucas de Acosta del importe de unas piezas de esclavos; 3 970 pesos y 2 reales a Juan Bautista Sierra Valle y Río Seco, vecino de la ciudad de los Ángeles; 40 pesos a Juan Ruiz, maestro cerero; 236 pesos a los Santos Lugares de Jerusalén, los cuales eran de su cargo por haber entrado en su poder; 18 pesos a Lorenzo de Guzmán; 560 pesos a Pedro Trillo de Figueroa; 53 pesos 6 y medio reales a don Francisco de Pissa Guerrero, maestro boticario, de géneros de medicamento y botica; 246 pesos y 5 reales al convento de San Antonio, entre otros adeudos que se mencionan en la escritura. Ítem, declara que su marido le comunicó que le eran deudores las personas siguientes: Carlos de Peñarrieta, la viuda de Miguel de Prado, la viuda de don Diego Dávila Barrientos, Antonio de Vega, Pedro de la Cruz, indio, entre otros que se mencionan en el acta. Ítem en su nombre declara por bienes una hacienda de trapiche de hacer azúcar, en esta jurisdicción; una casa de piedra y madera, muebles de casa, además señala que su marido nombró por albaceas testamentarios a ella y a Diego de Altamirano, su yerno; y como tutora y curadora de las personas y bienes de sus hijos menores también a ella. Por último, nombró como únicos y universales herederos a todos sus hijos del primer y segundo matrimonio.
Zonder titelJoaquín Silberio Fernandez, natural de la ciudad de los Ángeles, maestro de boticario en esta villa donde reside, hijo legítimo de Pedro Silverio Fernández y de Bernarda Corbello, sus padres difuntos, otorga poder a su compadre don Gaspar Carvajal [Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente], Regidor, y a Isabel Sánchez de Leppe [Lepe], su mujer, para que hagan y ordenen su testamento como se los tiene comunicado. Declara que es casado con Isabel Sánchez de Lepe, dentro de su matrimonio procrearon como hijos legítimos a Nicolasa Fernández Silverio, mujer de Xorje [Jorge] Niquita; María Fernández Silverio de quince años; Manuel Fernández [Silverio] de catorce; Joseph [José] Fernández [Silverio] de doce; Francisco de cuatro años y Teresa niña de ocho meses. Nombra por albaceas testamentarios y tenedores de bienes a su mujer Isabel Sánchez Lepe y al Regidor don Gaspar Carbajal; y del remanente de todos sus bienes instituye por sus herederos a todos sus hijos; asimismo nombra por tutora y curadora ad bona a Isabel Sánchez [de] Lepe.
Zonder titelDon Juan de Figueroa y Juan [López] Cano, maestro boticario, vecinos de esta villa, dijeron que por cuanto “por decreto de los señores presidente y oidores de la Real Audiencia, cuyo testimonio se halla presentado ante el señor don Miguel Valero [Grajeda], Alcalde Ordinario, está mandado que los 1 013 pesos que se hallan en depósito con el Alguacil Mayor Gregorio Martínez de Solís, se entreguen a los menores hijos de Pedro de la Torre, difunto, en atención a que el Reverendo Padre Fray Pedro de la Concepción, Religioso Sacerdote Carmelita Descalzo de la ciudad de los Ángeles, Procurador de su convento, podatario de dichos menores, no trae poder más que de Juan de la Torre y el general del Reverendo Padre Provincial y Religioso de dicho su convento en que se halla incurso el Reverendo Padre Provincial Thomas [Tomás] de la Presentación, Religioso Sacerdote de dicha Orden, hermano de dicho Juan de la Torre; y atento a que no trae poder de Juan Sebastián Duarte, hijo y heredero de Gonzalo Duarte y de Úrsula Francisca, madre legítima de los susodichos, está mandado por el señor don Miguel Valero, Alcalde Ordinario, por auto proveído de la fecha por ante mí el escribano, que dicho Reverendo Padre Procurador Fray Pedro de la Concepción dé fianza a favor de dicho Juan Sebastián Duarte [roto]”.
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