Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Antonio Carnero, mercader de negros, vende a Francisco García, herrero, vecino de la provincia de Jalapa, un negro llamado Simón, bozal, de nación Angola,de 18 años de edad, recién venido de Guinea, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
HERREROS
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Sebastián Díaz, herrero, vecino de Jalapa, salió por fiador de Isabel Quintero en la venta que hizo al beneficiario Alonso Muñoz de la Venta de Sedeño y el derecho a otro sitio de venta.
Antón Martín, dueño de sus carros, vecino de México, se obliga de pagar a Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, 145 pesos y cinco tomines de oro común por razón de un caballo y unas herramientas para herrero.
Alonso Cordero, residente en Jalapa, se obliga de pagar a Gabriel de Huerta, herrero, veinte pesos de oro común, los cuales son por otros tantos que recibió en reales de contado.
Andrés de Peña [Andrés de la Peña], oficial de herrero, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel González, residente en este pueblo, 50 pesos de oro común en que se concertaron por demanda que le tenia puesta ante la Real Justicia, por géneros y mercaderías que le dio de la tienda que esta a su cargo, y es del Capitán Francisco García López, en este pueblo, a razón de 4 pesos mensuales, a partir del 1 de agosto del presente año.
José Antonio de Acosta, mercader y vecino de este pueblo, por fallecimiento de su esposa procede a realizar inventario y liquidación de los bienes que han quedado, nombrando por valuadores a Francisco de Aguirre y a José Ignacio de Ugarte, en lo que respecta a mercaderías, al Sargento Agustín Luis, maestro carpintero, José Crispín, maestro de albañil, Antonio Castro, herrero, y a Miguel Pérez en lo que corresponde a labranza y campo.
Miguel de Huerta, de oficio herrero, natural de Huamantla y vecino del pueblo de Perote, hijo legítimo de los difuntos Nicolás de Huerta y de María Figueroa, casado con doña Juana de Chávez Galindo, vecina de Zacatlán, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada mujer en compañía de don Diego de Soto, vecino de San Juan de los Llanos, y como herederos a sus hijos legítimos Joaquín, Antonio, Manuela y Mariana.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, residente en ella, 300 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Juliana, de tierra Angola, en esta manera: 100 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses corridos, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620.
Alonso García, herrero, mestizo, entra a servicio y soldada con Gabriel de Huerta, herrero, por tiempo y espacio de tres años, ganando un salario de 60 pesos anuales de oro común.
Cristóbal de San Francisco, indio de Xilotepec, se asienta a servicio de la soldada con Miguel Hernández, herrero, vecino Jalapa, por tiempo de dos años, al precio en cada un año de 48 pesos.