José Antonio de Acosta, mercader y vecino de este pueblo, por fallecimiento de su esposa procede a realizar inventario y liquidación de los bienes que han quedado, nombrando por valuadores a Francisco de Aguirre y a José Ignacio de Ugarte, en lo que respecta a mercaderías, al Sargento Agustín Luis, maestro carpintero, José Crispín, maestro de albañil, Antonio Castro, herrero, y a Miguel Pérez en lo que corresponde a labranza y campo.
HERREROS
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Diego de Arasola, vecino y natural de Guagasca [Oaxaca], residente en esta villa de Córdoba, hijo legítimo de Pascual de Arasola y de Catalina del Arpón, viva, otorga su testamento donde declara por bienes toda la herramienta de herrero que tiene en poder de Juan García de Miranda, un caballo que deja a su comadre Andrea Vázquez, una silla jineta para su ahijada Agustina y la ropa de su vestir para Miguel, muchacho que le asistió. Ordena se pague a Agustín, cirujano que lo asistió. Nombra como albacea testamentario a su comadre Andrea Vázquez y a Francisco Rodríguez, su marido, vecinos de San Lorenzo, y como heredera universal a su madre Catalina del Arpón.
ANTONIO DE SINTRA, ESCRIBANO REALMiguel de Huerta, de oficio herrero, natural de Huamantla y vecino del pueblo de Perote, hijo legítimo de los difuntos Nicolás de Huerta y de María Figueroa, casado con doña Juana de Chávez Galindo, vecina de Zacatlán, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada mujer en compañía de don Diego de Soto, vecino de San Juan de los Llanos, y como herederos a sus hijos legítimos Joaquín, Antonio, Manuela y Mariana.
Francisco García, oficial de herrero, y Melchor de los Reyes, oficial de carpintero, vecinos de esta provincia, se obligaron a pagar a Cristóbal López Muñoz, vecino de la provincia de Jalapa, 4 386 pesos de oro común, precio de seis negros esclavos, 62 quintales de fierro labrado, 4 quintales de fierro bruto, dos yunques, unos fuelles y una romana para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora del Socorro, ubicado en esta provincia, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, y a Francisco García, herrero, 1 834 pesos de oro común por el servicio personal que han prestado en su ingenio, para fin del mes de febrero del año venidero de 1618, todos juntos en una paga.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, residente en ella, 300 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Juliana, de tierra Angola, en esta manera: 100 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses corridos, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620.
José Francisco González, de oficio herrero, vecino de esta Villa, ha recibido de don Gregorio Fentanes, Cura por su Majestad Vicario Foráneo y Juez Eclesiástico de esta Villa, 125 pesos en calidad de depósito irregular por espacio de 5 años, obligándose a contribuir con el rédito anual de 5 %, asegurando la deuda con la hipoteca de su casa de paredes y teja, sita en solar de 16 y 3 cuartas varas de frente y 90 de fondo, ubicada en esta Villa en la Calle de Santiago. Con dicha cantidad doña Isabel Fernández de la Calleja mandó fundar una memoria de misas.
Alonso García, herrero, mestizo, entra a servicio y soldada con Gabriel de Huerta, herrero, por tiempo y espacio de tres años, ganando un salario de 60 pesos anuales de oro común.
Cristóbal de San Francisco, indio de Xilotepec, se asienta a servicio de la soldada con Miguel Hernández, herrero, vecino Jalapa, por tiempo de dos años, al precio en cada un año de 48 pesos.
Sebastián Díaz, herrero, vecino de Jalapa, vende a Diego Hernández, mercader, vecino de Veracruz, unas casas en Jalapa, por el precio de 350 pesos de oro común.