Juan Carlos, vecino del pueblo de Izuatlán [Ixhuatlán], se obliga a pagar a Domingo Sánchez, herrador vecino de Orizaba, 37 pesos y medio de oro común los cuales son por razón de un caballo castaño\n
HERRADORES
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Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n
Gregorio Felipe, estante en este pueblo de Orizaba, entra por aprendiz de herrador con Domingo Sánchez, por tiempo y espacio de 2 años, en cuyo tiempo se obliga a hacer todo lo que le mande dicho Domingo, por cuanto le ha de dar de comer, beber, vestir y calzar, y al finalizar el término de 2 años las herramientas para practicar su oficio.\n
Juan Gómez, herrador, se obliga de hoy en 2 años a no jugar ningún juego de naipes, y si pareciere haberlo jugado dará y pagará a la Cofradía de este pueblo 200 pesos de oro común en reales para cera y lo demás que en la dicha cofradía fuera menester.\n\n
Domingo Sánchez, herrador, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia de Orizaba, 40 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo overo.\n\n
Domingo Sánchez, herrador, vecino de este pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso Prieto, vecino del pueblo de Tehuacán, 125 pesos de oro común los cuales son por razón de 100 fanegas de trigo.\n\n\n
Juan Gómez, herrador vecino de Orizaba, se obliga a pagar a Luis de Beristáin, 35 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño pelicano.\n\n
Francisco Hernández, hijo de Justina, residente en este pueblo de Orizaba, menor y de poca edad, entra a servir con Domingo Sánchez, herrador, para aprender el oficio.\n\n
Cristóbal Romero, residente en el río de Alvarado, otorga poder general a Juan Gómez, herrador.\n
Domingo Sánchez, herrador, estante en este pueblo, como principal, y Juan de Villalobos, vecino de este pueblo, como su fiador y principal pagador, se obligan de dar y pagar a Francisco Gómez o a Pedro [Briseño] Quijada, 20 pesos de oro común que le debe al dicho Quijada de resto de cuentas.\n