Don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga que da en arrendamiento a don José María Ponce de León, un rancho que esta en la hacienda de Lencero, por tiempo de 9 años contados desde hoy, mismo que tenía arrendado a don Bernardo Gómez, cuyos límites, en cuanto a siembras, los ciñe la cerca del otorgante y el río que va inmediato a la venta vieja, que es la que divide las tierras que tenía dicho Bernardo, de cuyo rancho y tierras hace excepción del paraje nombrado La Bolsa. El arrendamiento lo hace en 70 pesos anuales.
HACIENDA EL LENCERO
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El Presbítero Cristóbal Rodríguez Roa, Cura del pueblo y doctrina de Naolinco, junto con doña Juana María de Viveros, viuda de don Manuel Eugenio de Acosta, quien fue vecino del Rancho de Tenampa, y del cual ambos declarantes son sus albaceas testamentarios, venden a don Juan de Bárcena, vecino de esta Villa de Jalapa, un sitio de estancia para ganado mayor nombrado el Coyole, ubicado al oriente de la hacienda El Lencero, en 2, 500 pesos.
Doña Josefa y doña Mariana Díaz Mier, doncellas, hijas y herederas del difunto don Domingo Díaz Mier; don Pedro Miguel Martínez, curador de don José María Durán, menor que representa a su abuela difunta, doña Juana Urbina Díaz Mier, hermana de las antecedentes; y don Juan Cardeña, defensor de don José Ignacio Díaz Mier, que representa a su difunto padre don Pedro Díaz Mier, vecinos todos de la Villa de Jalapa; otorgan que venden a don Baltazar Ruiz Fernández y a don José Antonio de la Madrid y Lobiano la hacienda El Lencero, con su trapiche, venta, casas, tierras, cañas, aguas. Ganado y aperos que contiene y merced de molino e ingenio, ubicada en esta jurisdicción en el camino que va a la Veracruz, a dos leguas de esta villa, que linda al sur con tierras del mayorazgo de la Higuera, que hoy posee don Ignacio Leonel Gómez de Cervantes de la Higuera Urrutia y Vergara, al oriente con tierras de don Fernando de Bárcena y de Juan Pensado,al norte con las del Castillo, propias de don Roque Jacinto Florido, al oriente con las de don Juan de Bárcena. La venta la hace en 30, 000 mil pesos.
Don Juan de Abecia, vecino de la Villa de Xalapa, dijo que habiendo tenido un litis don Juan Antonio Gómez de Guevara, sobre pesos con los herederos de don Domingo Díaz Mier, en el cual se discute un escrito de convenio donde se plantea una deuda de 12, 238 pesos 5 y 1/8 reales de parte de los herederos a don Juan Antonio Gómez de Guevara y 2, 081 pesos de aumento que se entregó con respecto al arrendamiento de la hacienda de los herederos nombrada El Encero. Por ello, don Juan Antonio Gómez de Guevara cedió a doña María Gertrudis Díaz Mier 300 pesos que fueron parte del acuerdo referido en el convenio. Pero al ser menor de edad María Gertrudis Díaz Mier, se otorgan los 300 pesos a su tutor Juan de Abecia, obligándose a suministrar 15 pesos anuales a la susodicha, hasta que esta cumpla 25 años o llegue a quedar embarazada.
El Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento a Juan Martín López, los llanos de la hacienda El Lencero, las cuales heredó el otorgante de su padre don Domingo Díaz Mier; dicho arrendamiento lo hace por el tiempo de 9 años con una paga de 50 pesos por cada año.
Pedro Báez, labrador y vecino de esta Villa de Xalapa, se obliga a trabajar; destroncará y romperá las tierras del lado norte del llano de la hacienda del Lencero hasta la lumbre del agua de la tierra de la Trinidad, las cuales siguen desde la calle de la cerca de piedra hasta el río, desde la cerca del Camino Real de la Veracruz y por el sur la tierra nombrada la venta vieja, desde el camino para abajo, dicho trabajo lo realizará en un tiempo de 8 meses, recibiendo una paga de 1, 300 pesos de parte de don Manuel Mollinero, administrador de dichas tierras.
El Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, doña Josefa, doña Antonia, doña María y doña Mariana Díaz Mier, hermanos, hijos legítimos y albaceas testamentarios de su difunto padre, don Domingo Díaz Mier, vecinos de Jalapa, otorgan poder especial a don José Mariano Palomino Rendón, Procurador de la Curia Eclesiástica en la Episcopal de la Ciudad de la Puebla, para que en nombre de los declarantes imponga la cantidad de 3, 000 pesos de gravamen a la estancia de ganado mayor nombrada el Coyole, la cual linda con la hacienda del Lencero, cobrando un rédito de 5 %.
Don José Arias y Torija, vecino de Jalapa, vende a don Manuel Eugenio de Acosta, de la misma vecindad, un sitio de ganado mayor nombrado El Coyole, ubicado al oriente y a la linde de las tierras de la Hacienda del Lencero, propia de los herederos de don Domingo Díaz Mier, cuyo sitio consta de la merced de su adquisición que con esta escritura le entrega. La vende en el precio y cantidad de 2, 750 pesos; los 1, 000 le ha entregado de contado y los 1, 750 se obliga a pagar dentro de 5 años.
Don José Manuel Cruz y Bremont, de esta vecindad, dijo que posee un rancho nombrado del Castillo, cito en las inmediaciones de esta villa, el cual hubo a virtud de adjudicación que se le hizo como bienes del finado su tío don Pedro Mariano Cruz, según consta de la escritura otorgada en la ciudad de Puebla a 22 de septiembre de 1826. Cuyo rancho linda por el oriente con tierra de la hacienda de los Ojuelos que posee hoy el Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa y con el llano que llaman de los García propio hoy de los Campomanes; por el poniente con tierras de los indígenas de esta villa; por el norte con tierras de la hacienda nombrada Lucas Martín, de que es propietario el comprador y por el sur con el potrero de Agua Santa de que es dueño don José María Becerra, con tierras del rancho nombrado Las Ánimas perteneciente a la testamentaria de don Juan Antonio Pérez Pensado y con tierras de la hacienda titulada el Encero [El Lencero] propia de don Juan Francisco Carasa; y la línea de demarcación es tomando desde el punto donde se halla ubicada la casa blanca del rancho en el paraje nombrado Agua Santa por todo el arroyo de este nombre que es que divide las tierras del fundo de que se trata. Y las del rancho Ánimas hasta el paraje nombrado los Tres Pasos, donde sigue lindando con tierras del Encero [Lencero] hasta la barranca de Simarrontepec [Cimarrontepeque] que entran las tierras de los Ojuelos dando vuelta el lindero para el rumbo del norte hasta el bordo del cantil del llano de los Campomanes, donde entran las tierras de la hacienda Lucas Martín, doblando ya para el poniente hasta el paraje nombrado el Sumidero y de ahí tomando el rumbo del sur hasta el punto de Agua Santa donde se comenzó, siendo toda esta última línea la que divide las tierras del Castillo con las de los naturales de Xalapa. Que aunque al tiempo de la notada adjudicación quedó afecto el rancho a 4 000 pesos en favor de los herederos de don Manuel Eusebio del Toro, como aparece de la escritura de reconocimiento que formalizó en dicha ciudad de Puebla, dicho capital el compareciente lo ha redimido el día de ayer, satisfaciendo al mismo tiempo los réditos que hasta la fecha habían vencido, quedando así libre y sin gravamen alguno el relacionado fundo y en tales términos ha pactado su venta con don Luis García Teruel, hacendado en este distrito en precio de 8 000 pesos, siendo de cuenta del vendedor el pago de la alcabala y del comprador el de la escritura; sin que reste otra cosa más que el otorgamiento del instrumento público y por el presente otorga que vende realmente a don Luis García Teruel el rancho que queda deslindado en precio y cuantía de 8 000 pesos que confiesa haber recibido en reales de contado.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINOEl presbítero don Juan Manuel del Valle y Vieyra, de esta vecindad, como albacea de su difunta madre doña María Josefa de Vieyra y Álvarez, quien a su vez lo fue de su consorte don Manuel Antonio del Valle, padre del otorgante, dijo que por fallecimiento de don José Ignacio de Uriarte, que fue del comercio de la Nueva España, y por el concurso formado por acreedores a sus bienes, se le remató a su citado padre la hacienda nombrada Nuestra Señora de Aránzazu, alías el Encero [Lencero], ubicada en esta jurisdicción de esta villa, su fecha en 3 de agosto de 1808, en la que estaban impuestos 30 000 pesos a premio de 5 por ciento pertenecientes al convento de religiosas de la Purísima Concepción de la Puebla de los Ángeles, los cuales, continuó reconociendo sobre la misma finca por escritura pública realizada en la ciudad de la Puebla, el 5 de diciembre de 1808, con condición expresa de redimir todo en el término de 5 años. Muerto su padre, sin haber realizado ningún pago, doña María Josefa de Vieyra solicitó prórroga de otros cinco años, la cual le fue concedida con la condición de garantizar la deuda con hipoteca especial de la hacienda del Encero [Lencero] y una casa baja y alta ubicada en la calle de la Caleta de Veracruz, de la que otorgó la escritura correspondiente, en la misma ciudad de la Puebla a 30 de septiembre de 1814. Y habiéndose cumplido el tiempo de la prorroga sin haberse efectuado la redención ni pagado la mayor parte de los réditos del año de 1821; en 1822 se entabló demanda por parte del convento acreedor en la ciudad de Veracruz, celebrándose remate de ambas fincas, fincándose la casa a don Francisco de Lizardi, como apoderado de su padre político don José Javier de Olazábal, por cantidad de 25 000 pesos pagaderos en la capital de México. En cuyo remate el otorgante consiguió que el comprador continué reconociendo la imposición de las capellanías que están impuestas sobre la misma casa, por el tiempo de un año a partir de esta fecha, mientras se aclaran las noticias y circunstancias que guardan las escrituras de sus fundaciones. En cuya virtud y restando solo el otorgamiento de la escritura, por la presente otorga que vende, cede y traspasa en favor de don José Javier de Olazábal, una casa de paredes de cal y piedra, alta y baja, cubierta de madera, ladrillo y azotea, ubicada en la calle que nombran de la Caleta en la Nueva Veracruz, con su frente al poniente que se compone de 25 y media varas, calle en medio, y del otro lado casa alta de los herederos de don Alberto Herrero y 19 de fondo hacia el oriente, con más un pedazo; por el costado del norte linda con casa perteneciente a una obra pía que fundó don Diego Ortiz de Lagarchi; y por el del sur con el de otra que pertenece a don Martín de Olasagasti. Cuya deslindada finca, es la misma, que hubo por entrega y traspaso que le hizo su abuelo, don Juan de Vieyra y Sousa, a cuenta de lo que a su esposa, hija de aquel, pudiera pertenecerle de sus bienes, según escritura que de ello otorgó en la ciudad de Veracruz a 19 de mayo de 1795, dicha casa afecta en aquel tiempo a 2 500 pesos en favor del colegio de niñas de Nuestra Señora de Guadalupe de la Puebla de los Ángeles, que ya están redimidos, estando actualmente afecta con tres capellanías que se puntualizan en él acta. La vende por la cantidad de 25 000 pesos, de los cuales, 17 000 pesos que reconocerá por un año con el correspondiente interés y los 8 000 pesos restantes que entregará en una libranza en la ciudad de México, al cargo del apoderado por parte del convento de religiosas de la Concepción de la Puebla, el licenciado don Rafael Argüelles. Por último, el comprador declaró que hizo esta adquisición con la finalidad de obsequiársela a su esposa doña María Nicolasa Migoni, a quién tendrá por señora y dueña de dicha casa.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINO