Rodrigo de Vivero, otorga poder a Juan Ramírez de Velasco y Pedro de Mendoza, para que puedan cobrar 4 006 pesos, 7 reales y 6 granos de oro común, que en 5 partidas de plata en reales iban registradas en las naos de la flota del General don Álvaro Manrique.\n
GENERALES
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Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Diego de Córdoba, dueño de carros, quien manifestó llevar en ellos, 62 pipas de vino, en virtud de dos certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales, don Juan Blázquez Mayoralgo y Roque de Chávez [Osorio], y tomada la razón a las espaldas por el General don Andrés Pérez Franco y Felipe de Estrada en la Nueva Veracruz el 29 de diciembre de 1638, para entregar en la ciudad de México a Sebastián de Castro y a don Teodoro de Fuentes y Tovar, cuya imposición monta 1 550 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.
Se tomó la razón de 95 pipas de vino y una de aguardiente, que lleva Gerónimo [Jerónimo] de Vergara en la cuadrilla de carros de Juan Vázquez de Medina, para entregar en México, el vino a Sebastián Gómez Rendón y al General don Gerónimo [Jerónimo] Bañuelos y la pipa de aguardiente al Maese de Campo don Antonio Urrutia de Vergara.\n
Se tomó la razón de una pipa de vino en 6 barriles, que el Gobernador don Felipe de Estrada remite a México, en recua de Pedro Miguel para entregar al General Andrés Aramburu.\n
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Cristóbal Márquez Catalán, mayordomo y administrador de la hacienda Cuyucuenda, que es del General don Diego [Ortiz de] Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 900 reses, toros y algunos novillos, que el dicho su amo compró a Gerónimo de Villaseca, dueño de la hacienda San Nicolás [y Zacapesco], para pasar a la ciudad de Atlixco donde los lleva para el abasto y carnicerías, que es a su cargo.\n
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Simón Franco, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que es del General don Diego [Ortiz de] Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,200 reses, toros, para pasar a los ejidos de la ciudad de la Puebla, México y otras partes para su venta.\n
Ante don Manuel Lorente y Rueda, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas Cuyucuenda, que es de doña Ana Francisca de [Zúñiga] y Córdoba, viuda del General don Diego Ortiz de Largacha, que posee en la jurisdicción de la Nueva ciudad de la Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 550 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de la Puebla, donde los lleva a entregar al obligado del abasto de las carnicerías.\n
Ante don Manuel Lorente y Rueda, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda Cuyucuenda, que es de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, viuda del General Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 692 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de la Puebla a entregar al obligado del abasto y carnicerías.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de [Zúñiga y] Córdoba, viuda que fue del General Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 720 reses y toros de dicha hacienda, para entregarlos al obligado del abasto de las carnicerías de este pueblo.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, difunta mujer que fue del General don Diego Ortiz de Largachi, para registrar una partida de ganado de 530 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar al administrador del abasto de las carnicerías de la citada ciudad.\n