Isabel de Cárdenas, vecina de Jalapa, dio carta poder a su marido Alonso del Moral, para que en su nombre venda ciertas partes de una estancia de ganado mayor en términos de Veracruz.
ESTANCIAS
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Pedro de Licona, mulato libre, residente en Jalapa, dijo que habrá tres años viniendo de la Veracruz, dejó en la estancia de ganado mayor de Juan López Ruiz Matamoros, vecino de Jalapa, un macho de carga, de cuyo paraje se lo hurtaron; y haciendo diligencias, hoy lo halló en poder de José Hernández, indio ladino que sirve a Francisco de Castro, vecino de Jalapa, en su molino de pan moler que fue de los herederos de Lucas Martín Ibáñez, y para obviar pleitos, se convino con el susodicho en otorgarle recibo y lasto, en cuya conformidad, recibe de José Hernández el macho que le fue hurtado y le dio poder para que cobre de la persona a quien lo compró, el valor del semoviente.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del partido de Jalapa, en nombre y con poder del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, dio en arrendamiento a Doña Mariana de Iturbe y Ubera, vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, viuda del Capitán Don Antonio de Dueñas, y en su nombre al Alférez Antonio Ibelli, vecino de la Veracruz, una estancia de ganado mayor nombrada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos , ubicada en términos de Actopan, linda con la Hacienda de Cempoala, con la playa, la Sierra de los Mariscales y con la Villa Rica, con todo lo que le pertenece, 2603 reses de año para arriba, 182 toros de dos años arriba, 40 cabestros, 706 crías de año, libres de diezmos, 467 yeguas mayores de un año, 127 crías de año, 106 caballos buenos, 24 matalotes, 26 potros para domar y otros aperos, por tiempo de 9 años y al precio de 750 pesos anuales.
Don Agustín de Villanueva, administrador de las haciendas de Alonso de Villanueva, su padre, dio su poder cumplido a su tío Diego Alemán, vecino de la ciudad de la Veracruz, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que recobre cualesquier caballos, yeguas y mulas de su hierro, así como contratar mozos para el servicio de su estancia de ganado mayor sita en la jurisdicción de la referida ciudad.
El Capitán Diego de Orduña Loyando, residente en este ingenio, dueño de las estancias Espanta Judíos y Santa Ana, la primera la hubo de Luis de Córdova[Córdoba], vecino de la Vieja Veracruz, y la segunda, se la vendió a don Ramiro de Arellano, con el acción del ganado cimarrón, formó una compañía con el regidor Juan de la Calleja, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre ambas estancias, para que las administre por cuenta de ambos durante seis años; en el caso de la estancia de Santa Ana, pondrá todo lo que fuere necesario, pero los gastos y provechos serían por mitad; y en la de Espanta Judíos, también acordaron ir mitad en los gastos, y en los frutos y esquilmos, el regidor solo se llevaría la tercera parte.
Don Andrés Pérez de la Higuera renuncia y traspasa en favor de su madre Doña María González, usufructuaria de todos los bienes y rentas que quedaron por fin y muerte de su esposo Don Francisco Hernández de la Higuera, 22 sitios de estancias para ganados, un sitio de venta, un sitio de potrero, ciertas caballerías de tierra, ubicados en la jurisdicción de la vieja ciudad de la Veracruz, así como el derecho y acción de todos los ganados que hubiere dentro de los referidos terrenos, de los cuales le hizo carta de venta, en 1607, don Ramiro de Arellano, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz.