Pedro Hernández, dueño de sus carros, vecino de Los Ángeles, en su nombre y en el de su compañero de cuadrilla, don Alonso de Alfaro, recibió en arrendamiento de Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, una estancia de ganado en la milpa que llaman de Juan Martín, en esta provincia, para comedero y pasto de sus boyadas, durante tres años y al precio de 45 pesos anuales de oro común.
ESTANCIAS
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Bartolomé de Santander, mayoral de la estancia de vacas de Hernán Gerónimo de Santander, se presentó ante Payo Patiño Dávila, Corregidor, para solicitar el registro de una partida de ganado que trae de dicha estancia para las carnicerías de la ciudad de los Ángeles, y bajo juramento declaró llevar 1000 reses, 800 del hierro de dicha estancia y las 200 del hierro de Hernán Ramírez.\n\n
Ante Manuel Varela, Corregidor, pareció Francisco Bravo, mayoral de la estancia de Cristóbal Pérez, para registrar una partida de ganado vacuno que lleva para la ciudad de los Ángeles, compuesta de 300 reses y entre ellas 10 vacas.\n
Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, pareció Julián de Olmeda, vecino de la ciudad de los Ángeles, para registrar una partida de ganado vacuno que lleva a la ciudad de los Ángeles, compuesta de 400 reses, toros y novillos, entre ellas 20 vacas para el sustento de la gente, cuyo ganado lleva para Martín de Bermeo, y de las cuales 100 reses son de la estancia de Antón [Antonio] de Leiva.\n\n
Ante Simón de Prado, Teniente de Corregidor de este partido, pareció Diego Ordóñez, mayordomo de la estancia de Juan Pérez de Aparicio, para registrar una partida de ganado vacuno, compuesta de 280 novillos y toros, los que lleva para la ciudad de los Ángeles.\n\n
Juan de Espinosa, mayoral de la estancia de Bernardo [Franquiz][roto] pidió el registro de una partida de ganado que va a la ciudad de los Ángeles, por lo que Juan de Moya, con poder que tiene otorgado, tomó juramento para hacer el registro, y junto con el presente escribano, dio fé. \n
Cristóbal Ruiz de Castañeda vende a don Alonso Soltero, vecino de la Puebla de los Ángeles, un sitio de ganado mayor en términos de Tlapacoya, que es entre el arroyo que llaman de Guzmán y estancia de los Arguetas, por el precio de 116 pesos de oro común y cinco reales.
El Gobernador, alcaldes, regidores y principales del pueblo de Coatepec, arrendaron a Francisco de Orduña, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, una estancia para ganado menor durante cinco años, al precio de 10 pesos de oro común en cada año.
Antonio Beltrán, Inés Velázquez, Magdalena Velázquez y Margarita Velázquez, hijos del Capitán Don Antonio Beltrán y de Doña Juana Velázquez, difunta, cuya herencia tienen aceptada con beneficio de inventario, mayores de 25 años, con licencia de su padre como su tutor y curador, juntos venden a Don Juan Méndez, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalacingo, un sitio de estancia para ganado menor ubicado en términos del desierto de Perote; de que se hizo merced al Capitán Don Antonio Rodríguez Lovillo, bisabuelo de los otorgantes, por el Virrey Marqués de Salinas; el cual está a mano izquierda, yendo por el camino del Marqués a la ciudad de la Puebla, en un puesto de piedras que corre de Oriente a Poniente, y hace una media luna hasta donde remata la Sierra Blanca; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, en el precio de 200 pesos de oro común.
Juana Díaz, estante en la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a don Alonso García de la Torre para que en su nombre pueda vender unas casas en Jalapa, un potrero que linda con el ingenio de Francisco Hernández de la Higuera, y media estancia que tiene situada en términos de Omiquila, en compañía con Juan de Quiroz.