Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, tutora de sus menores hijos, 4946 pesos y 5 tomines los 1500 de ellos por cláusula del testamento de su abuelo Francisco de Orduña Castillo, los 3446 pesos y 5 tomines, por las mejoras que el susodicho hizo en la estancia de ganado mayor nombrada Espanta Judíos; los cuales dará cuando los menores tengan edad suficiente y en tanto la cumplan, pagará a la dicha Francisca Ramírez, 247 pesos y 1 tomín anuales, que corresponden al 5% de la citada cantidad.
ESTANCIAS
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El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del partido de Jalapa, en nombre y con poder del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, dio en arrendamiento a Doña Mariana de Iturbe y Ubera, vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, viuda del Capitán Don Antonio de Dueñas, y en su nombre al Alférez Antonio Ibelli, vecino de la Veracruz, una estancia de ganado mayor nombrada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos , ubicada en términos de Actopan, linda con la Hacienda de Cempoala, con la playa, la Sierra de los Mariscales y con la Villa Rica, con todo lo que le pertenece, 2603 reses de año para arriba, 182 toros de dos años arriba, 40 cabestros, 706 crías de año, libres de diezmos, 467 yeguas mayores de un año, 127 crías de año, 106 caballos buenos, 24 matalotes, 26 potros para domar y otros aperos, por tiempo de 9 años y al precio de 750 pesos anuales.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro, dio en arrendamiento a Francisco de la Cruz Obregón una estancia de ganado mayor llamada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en términos de la Antigua ciudad de Veracruz, poblada de ganado mayor, asimismo, le arrendó también los sitios y tierras que llaman de la Sierra de Santa Ana, y el ganado vacuno cimarrón, caballos y los demás anexos, que hubo de Don Ramiro de Arellano, por tiempo de seis años y al precio de 1 200 pesos de oro común anuales.
Francisco de Orduña Loyando, estante en este pueblo, con poder de su padre Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, dio en arrendamiento a Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, viuda de Francisco Orduña Castillo, una estancia de ganado mayor nombrada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, con los ganados, aperos, casas y pertrechos, por tiempo de 1 año, a partir del 20 de septiembre del presente año, al precio de 700 pesos de oro común.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo Francisco de Orduña, para que en su nombre arriende la estancia de ganado mayor de San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en la jurisdicción de la Antigua ciudad de Veracruz, en favor de Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, por tiempo de 1 año y al precio de 700 pesos de oro común.
Don Antonio de Orduña Loyando, con poder de su padre Don Diego de Orduña Loyando, arrendó a Francisco de Orduña Castillo, la estancia de ganado mayor de su propiedad nombrada San Diego, y por otro nombre Espanta Judíos, con los ganados, esclavos y demás adherentes, por tiempo de 5 años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 520 pesos de oro común anuales, en una paga, y de los cuales, el otorgante se dio por contento y entregado.
El Capitán Diego de Orduña Loyando, residente en este ingenio, dueño de las estancias Espanta Judíos y Santa Ana, la primera la hubo de Luis de Córdova[Córdoba], vecino de la Vieja Veracruz, y la segunda, se la vendió a don Ramiro de Arellano, con el acción del ganado cimarrón, formó una compañía con el regidor Juan de la Calleja, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre ambas estancias, para que las administre por cuenta de ambos durante seis años; en el caso de la estancia de Santa Ana, pondrá todo lo que fuere necesario, pero los gastos y provechos serían por mitad; y en la de Espanta Judíos, también acordaron ir mitad en los gastos, y en los frutos y esquilmos, el regidor solo se llevaría la tercera parte.