Se tomó la razón de 72 pipas de vino, que Blas de Somontes, vecino y encomendero de la Nueva Veracruz, remite a la ciudad de México, que lleva Nicolás García de la Rea en la cuadrilla de carros del Capitán Martín de Gorospe para entregar a Mateo de Prado.\n
ENCOMENDEROS
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Don Juan de Montalvo, en virtud del poder que tiene conferido de su hermano, el difunto don Francisco de Montalvo, vecino y encomendero que fue del pueblo de Acultzingo, otorga su testamento, que al tenor dice: fue casado con doña Isabel de Tovar y Asorero, con quien procreó cinco hijos; dentro de sus bienes se encuentra la mitad de una labor de pan llevar, en el pago de Acultzingo que ambos heredaron de sus padres, y otra parte, que compraron de Juan Delgado; los padres de ambos dejaron una capellanía en la que dicho difunto era patrón, cargo al que renunció en Xeronimo de Montalvo [Jerónimo], se hace mención de otras propiedades, deudas y cuentas.
Diego de Montalvo, encomendero en el pueblo de Acultzingo, se obliga de pagar a Diego Martín Ledo, por poder que trae de Juan Delgado, vecino de la provincia de Quechula, 501 fanegas de trigo, en cuenta de 1 200 y tantos pesos, que debía las haciendas de don Francisco Montalvo, su padre, cuya encomienda y herencia ha quedado en su poder.
Agustín Adorno, vecino de la ciudad de Jerez de la Frontera en los reinos de Castilla, estante al presente en el pueblo de Acultzingo jurisdicción de la provincia de Orizaba, otorga y ordena su testamento en la forma y manera siguiente: manda que se pague a Juan Mejía, mesonero del presente pueblo; a Gaspar de Aguilar, encomendero de la ciudad de la Veracruz; y a Andrea Sofía, estante en la Veracruz. Declara que Santi Fantoni, vecino de la ciudad de Cádiz, registró y despachó en diferentes naos que vinieron en la flota, que al presente está en el puerto de San Juan de Ulúa, 199 pipas de vino de su propiedad, siendo su voluntad que el dicho vino se entregue a sus herederos. Que Alonso Guerrero, arriero, y él concertaron que le llevase en una recua suya 100 pipas de vino a la ciudad de Oaxaca, y por cuenta de los fletes le dio 100 pesos de oro común y ciertas cargas de corambre; llevando en el primer viaje 14 pipas de vino junto con cartas del otorgante dirigidas a Rafael Pinelo y otras personas de la dicha ciudad para que los vendiesen; es su voluntad que Gentil Basilio cobre lo que procediere dichos vinos. Que Santi Fantoni tomó sobre sí el seguro de 400 ducados de Castilla, los cuales venían de ida y vuelta sobre la nao Misericordia de Gentil Basilio, misma que vino en salvamento en la flota que al presente está surta en el puerto de San Juan de Ulúa, es su voluntad que el susodicho Basilio nombre otra nao por ambas las partes para que corra dicho seguro hasta los reinos de Castilla; y manda se le pague a Santi Fantoni 40 ducados de Castilla para la vuelta de esta flota. También declara que ratifica el testamento que otorgó en la ciudad de Cádiz, y aprueba el vínculo de mayorazgo que junto con doña María Adorno, su mujer, hizo en la ciudad de Jerez. Nombra herederos universales a sus hijos don Francisco Adorno, don Pedro de Hinojosa Adorno, don Agustín Adorno, doña Clara Adorno, doña Casiana Adorno, doña Juana Melgarejo Adorno, doña Luciana Adorno y doña María Adorno, su mujer; y a Gentil Basilio como albacea testamentario y administrador de los bienes que tiene en la ciudad de Veracruz y Oaxaca.
Jusepe [José] Medel, vecino del pueblo de Tecamachalco, dijo que por cuanto Pedro Gallego, vecino y encomendero de la ciudad de la Veracruz, en su nombre registró en la nao nombrada Santa María del Puerto, del maestre Martín de Lizárraga, dos cajones de granas con las marcas que están en el margen de esta escritura, en los que hay 10 arrobas de la dicha grana secada y bien acondicionada, la que por su orden y comisión fue consignada a Juan de Ocon, de cuyo navío ha tenido noticia de no haber salido del puerto de San Cristóbal de la Habana por inconveniente que hubo, por cuya causa podría ser que el maestre hubiese hecho dejación de los dichos cajones de grana, razón por la cual, otorga poder a dicho Martín de Lizárraga, ausente, para que en su nombre pueda demandar, recibir y cobrar de las personas en cuyo poder estuvieran las 10 arrobas de grana, y recibidas las entregue a Juan de Ocon.
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Tomás de Arvizu[o], contador y tesorero del Marqués de Villamanrique, vecino de la ciudad de México, para que pueda cobrar de los jueces oficiales de la Caja Real de Su Majestad, 198 pesos de oro común que ha de haber por poder de traspaso de Diego de Montalvo, encomendero del pueblo de Acultzingo.
Luis de Saavedra, Cura y Vicario de la provincia de Orizaba, vende a Diego de Montalvo, encomendero, una esclava negra llamada Ana, criolla de la ciudad de México, que tiene unas letras en el rostro que dicen Peñaloza, de edad de 24 años poco más o menos, casada con un negro esclavo, de un labrador de la Villa de Atlixco, entre los cuales está tratado divorcio, declarando que no es borracha, ni ladrona, ni huidora, ni tiene enfermedad alguna. La vende por precio y contra de 450 pesos de oro común.\n
Luis de Saavedra, Vicario de esta provincia de Orizaba, otorga poder a Pedro Gallego, vecino y encomendero de la ciudad de Veracruz, para que venda 650 quintales de harina poco más o menos, entre otras tantas fanegas de trigo que cogió en el pueblo de Acultzingo, de donde es vicario, cuya venta haga al precio de pesos de oro y al plazo que hallare y se concertare.\n
Martín de Bermeo, vecino de la ciudad de México y residente en el Ingenio de Orizaba, otorga poder general a Gaspar de Aguilar, vecino y encomendero de la Veracruz.\n\n
[Diego] de Nava, otorga poder a Álvaro de Lara, para que cobre de los indios del pueblo de Ichcatlán [Ixcatlán] o de quien le deba pagar el tributo que los dichos indios son obligados a pagarle, como encomendero que es.