Juan de Carvajal, dijo que Antón Martin le dio poder, el cual otorga a Diego de Montalvo, encomendero, para que cobre diezmos.
ENCOMENDEROS
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Gabriel Bravo, Escribano de Su Majestad; Luis Muñoz Bravo, Escribano Público del partido de Tequila y Luis de Peñas, beneficiado del pueblo de San Antonio y su partido y Diego de Nava, encomendero, se obligan a pagar a Marcos Rodríguez, 2 400 pesos de oro común, los cuales son por la venta de uso y ejercicio del oficio de escribano que el dicho Marcos tiene en la ciudad de Veracruz a favor de Gabriel Bravo.
Luis Muñoz Bravo y Gabriel Bravo, Escribanos de Su Majestad, Luis de Peñas, beneficiado del pueblo de San Antonio y su partido, y Diego de Nava, vecino de la ciudad de México, encomendero, se obligan de pagar a Marcos Rodríguez, vecino de la ciudad de Veracruz, 1 700 pesos de oro común que son por razón de haber comprado de Marcos Rodríguez, el uso y ejercicio del oficio de escribano. \n
Antonio de Mendoza, gobernador del pueblo de San Antonio y demás regidores y principales, por lengua de Gonzalo Bravo, dijeron que revocaban el poder que habrá un año que otorgaron a Álvaro de Lara, suegro del encomendero de este pueblo, para todos sus pleitos, causas y negocios.\n\n
[Diego] de Nava, otorga poder a Álvaro de Lara, para que cobre de los indios del pueblo de Ichcatlán [Ixcatlán] o de quien le deba pagar el tributo que los dichos indios son obligados a pagarle, como encomendero que es.
Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito de Señor Santiago, digo “que por cuanto Juan Rodríguez de Villegas y Gaspar de Quintana, vecinos de la ciudad de México, han tenido a cargo el beneficio y administración de los azúcares que de este ingenio yo he enviado a la ciudad de México, para vender y beneficiar, y asimismo que han enviado de la dicha mi hacienda, criados y mayordomos míos, los tributos de dinero y maíz que me deben y acostumbran pagar los indios del pueblo de Tecamachalco y sus sujetos que yo tengo en encomienda, los cuales y cobrado el dicho Juan Rodríguez de Villegas, habiendo hecho la cuenta con los susodichos y cada uno de ellos, doy por libres y finiquito de todos y cualquier pesos de oro, azúcares, maíz y esclavos y otros cualesquier bienes míos que en cualquier manera hayan estado en su poder”.
Martín de Bermeo, vecino de la ciudad de México y residente en el Ingenio de Orizaba, otorga poder general a Gaspar de Aguilar, vecino y encomendero de la Veracruz.\n\n
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Tomás de Arvizu[o], contador y tesorero del Marqués de Villamanrique, vecino de la ciudad de México, para que pueda cobrar de los jueces oficiales de la Caja Real de Su Majestad, 198 pesos de oro común que ha de haber por poder de traspaso de Diego de Montalvo, encomendero del pueblo de Acultzingo.
Luis de Saavedra, Cura y Vicario de la provincia de Orizaba, vende a Diego de Montalvo, encomendero, una esclava negra llamada Ana, criolla de la ciudad de México, que tiene unas letras en el rostro que dicen Peñaloza, de edad de 24 años poco más o menos, casada con un negro esclavo, de un labrador de la Villa de Atlixco, entre los cuales está tratado divorcio, declarando que no es borracha, ni ladrona, ni huidora, ni tiene enfermedad alguna. La vende por precio y contra de 450 pesos de oro común.\n
Luis de Saavedra, Vicario de esta provincia de Orizaba, otorga poder a Pedro Gallego, vecino y encomendero de la ciudad de Veracruz, para que venda 650 quintales de harina poco más o menos, entre otras tantas fanegas de trigo que cogió en el pueblo de Acultzingo, de donde es vicario, cuya venta haga al precio de pesos de oro y al plazo que hallare y se concertare.\n