Francisco Cruzado, vecino de la ciudad de los Ángeles, residente en esta villa, dijo que por cuanto el Sargento Mayor don Pedro López del Cano, Alcalde Mayor y Teniente de Capitán General por Su Majestad de la villa de Córdoba y partido de San Antonio Guatuzco [Huatusco], le otorgó un poder para que pudiera sacar para su merced tres o cuatro mil pesos y obligarle por ellos y por mil quini[roto] cargas de trigo, su fecha en la ciudad de los Ángeles a 29 de noviembre de 1685 ante Pedro Gómez de Prado, Escribano Real y Público, por la presente a petición de dicho sargento, y a pesar de que no parece en dicho poder razón de haberle obligado, declara que no tiene obligado a su merced en ninguna cantidad de pesos y que no ha usado de dicho poder y si lo hubiera obligado en alguna cantidad se obliga a pagársela.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALDECLARACIONES
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El Alférez José Gómez [Dávila], vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, dijo que [tuvo] pleito en la Real Audiencia de esta Nueva España el Capitán don Lope Antonio de Iribas con don Hipólito del Castillo de Altra, ambos dueños de haciendas de hacer azúcar en esta jurisdicción, sobre 8 caballerías de tierra y sus linderos que posee el otorgante, y por sentencia de vista y revista, los señores de la Real Audiencia declararon pertenecer dichas 8 caballerías y sus linderos al Capitán don Lope Antonio de Iribas. Asimismo, dijo que cuando el otorgante le compró las 8 caballerías al Capitán don Lope Antonio de Iribas, éste le otorgó escritura de venta, en la cual se obligó al saneamiento de dichas tierras y a sacar al otorgante en paz y a salvo de cualquier pleito que se le pusiera por ellas. Y a pedimento de dicho capitán, declara que don Lope Antonio de Iribas ha cumplido con su obligación en razón de la escritura de venta que le hizo de dichas tierras y le ha sacado en paz, a salvo e indemne del pleito que le movió don Hipólito del Castillo de Altra, por el derecho que pretendía a ellas y sus linderos; y se obliga por sí y sus herederos a que ahora ni en ningún tiempo se le pedirá cosa alguna al dicho Capitán Iribas por razón del saneamiento de dicha escritura.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOManuela Galindo, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que habiendo fallecido su marido Juan Romero de Acosta, alias Terrazas, dejo 5 hijos mayores y no mas bienes que una casa y solar en este pueblo, el cual ha dividido entre los cinco hijos en partes iguales de 25 varas cada uno, cuya partición se hizo a satisfacción de todos los herederos, lo cual declara para que sirva de título a su hija Gertrudis Romero de Acosta, mujer legitima de José Cabañas.
El Presbítero Bachiller don Francisco de Campo, Clérigo de esta vecindad, dijo que en esta ciudad el 29 de marzo de 1802 ante don Ignacio José Justiniano, Escribano Público y de Cabildo, otorgaron escritura don Francisco Javier de Olartegoechea como apoderado de los Cañetes, don José Francisco Díaz y Torres, don Mariano de Acosta, don Mariano de Campo y don José Antonio Viveros, todos troncos de los herederos del difunto Capitán don Manuel de Acosta. En la citada escritura, pusieron en poder de don Manuel Viveros, vecino del pueblo de Naolinco, por vía de depósito 10 caballerías de tierras, de las que llaman el Tecuane en términos del mismo pueblo de Naolinco, con el arbitrio de que se pudiera disfrutar de sus rentas en recompensa de 1 000 pesos que el susodicho Manuel Viveros les entregó para sus urgencias en dinero de contado. En virtud de ese contrato, Viveros ha tenido posesión de las nominadas 10 caballerías de tierra, percibiendo sus arrendamientos hasta que las entregó a don Rafael de Aguilar, vecino del mencionado pueblo de Naolinco, en atención a haber entregado éste a aquel, los relacionados 1 000 pesos, por cuya razón Viveros traspasó a Aguilar los derechos hipotecarios y usufructuario que al primero de los dos le competía. Asimismo, dijo que dentro de las 10 caballerías que Aguilar tiene en posesión, se encuentran intercaladas una y media caballerías de tierra, en el mismo Tecuan, que pertenecen exclusivamente a don José Reyes y Acosta, que murió en el año de 1810, dejando por viuda a doña Josefa Meza, y algunos hijos, de los que solo vive doña María de Jesús Leocadia; situación por la cual, el comparente Presbítero don Francisco de Campo, otorga y declara que don José Reyes y Acosta, y en representación de éste su hija doña María de Jesús Leocadia Reyes y Meza, es dueña de una y media caballería de tierra comprendida dentro de las diez de que ya se ha hecho mención.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO PÚBLICOEl Capitán Nicolás de Guevara, vecino de la jurisdicción de Jalapa, declaraciones que una esclava nombrada Jacinta Nicolasa, mulata blanca de 22 años más o menos que fue de Juan Galindo, le otorgó escritura de venta en 2 de octubre de este año, pero ésta le toca y pertenece al Alférez Juan José Rincón por haberla comprado con su dinero, por lo cual se desiste y aparta de cualquier derecho que pueda haber adquirido sobre la esclava.
El escribano Juan Bautista Ordóñez, notificó el auto del Alcalde mayor al denunciante, y le dio traslado de la declaración de Bartolomé Pérez.
El escribano Juan Bautista Ordóñez dio traslado de la declaración de Juan Martín de Abreo[Abreu] al denunciante Mateo de Castro Bocanegra, Teniente de esta provincia, el cual ratificó su dicho.
El Capitán Diego Domínguez Muñiz, de la Compañía de Españoles del partido de Naolinco, declaró que la casa que compró a Juan de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, ubicada en la Calle Real que va del camino de la Veracruz para México, de piedra, cubierta de teja, de 55 varas de fondo y 34 de frente; linda con la Calle Real por su frente, y por un lado, con el callejón que hace esquina con la casa de Ana Fernández de la Calleja; y por otro lado, con la casa de Pedro Grajales; y en el fondo, con solar de Andrés de Casanova, en el precio de 425 pesos de oro común, es y pertenece a Don Antonio de Monzaval, vecino de Jalapa, porque la compró de su orden y con su dinero.
María de la O Palacios, vecino del ingenio La Santísima Trinidad, dijo haber comprado al Alférez Don Sebastián Sánchez de las Fraguas, una casa en este pueblo, de cal y canto, cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza para el camino de la Veracruz, en el precio de 150 pesos de oro común, su fecha en este pueblo, a 24 de diciembre de 1683. Y ahora, declaró que dicha casa la compró para Gregorio García Cortés y con su propio dinero, y por inadvertencia de la otorgante, no había hecho esta declaración; y ésta, junto con la escritura de la casa, le sirva de título al dicho Gregorio García Cortés, su yerno.
Polonia de Rivilla, viuda, albacea y heredera de Juan de la Torre, vecina de este pueblo de Jalapa, informa que compró una casa, con 50 varas de fondo y 50 de frente, ubicada en el barrio Alto, con escritura de 27 de mayo de 1706, y al mismo tiempo de la compra, su prima Teodora de Zárate, le dio parte del dinero para la compra con la condición de cederle la mitad del solar, por lo que realiza esta declaración a favor de los herederos de la dicha Teodora.