Francisco de Pro, vecino de Jalapa, declaró haber recibido de mano de Ana Ruiz, su suegra, los bienes de Juana de Pro, que por disposición testamentaria de Leonor de Sahagún le fueron entregados en cuarto día, sin faltar cosa alguna.
DECLARACIONES
214 Descripción archivística resultados para DECLARACIONES
Juan Romero, vecino de Jalapa, declaró haber comprado al Lic. Jerónimo Gisberto, vicario del ingenio Nuestra Señora de la Concepción, y albacea de los bienes de María Nuñez, la Venta del Río[Venta de Plan del Río] en 1 000 pesos de oro común, con todos sus pertrechos, casas, solares y tierras; pero en realidad la compró para Alonso Gaitán, vecino de esta provincia, y ahora le traspasa la citada venta, y éste se obligó a pagar los 1 000 pesos al dicho vicario, en esta manera: 200 pesos para de la fecha de esta escritura en dos meses y los 800 pesos restantes para de allí en diez años cumplidos, todos juntos, para el aumento de la capellanía de misas que instituirá el Lic. Jerónimo Gisberto, según lo dispuso la difunta María Nuñez.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, hijo y heredero universal del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera, su albacea, declaró que por cláusula del testamento de su padre, mandó se den a su esposa Doña Valeriana de Camargo 8 000 pesos de oro común de su dote, 8 000 pesos más de la promesa de arras, y por los tres años de matrimonio con su padre, 6 000 pesos más, lo cual sumó 22 000 pesos de oro común. Y en atención a lo dicho, dio su poder cumplido a su tío Bernabé de la Higuera y Amarilla, para que concierte con el factor Martín de Camargo, padre de la susodicha, los plazos para pagar los citados 22 000 pesos de oro común.
Ante el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, Don Nicolás de la Torre [Arnate], gobernador actual de Xilotepec, Don Nicolás Luis y Tomás de la Cruz, alcaldes, en nombre de su comunidad, y mediante Antonio Barradas, intérprete, manifestaron un hierro y señal, para que todo el común de dicho pueblo pueda usarlo, señalando las mulas, caballos y bueyes que cada uno tuviere.
Don Tomás Ortiz, vecino de Naolinco, declaró haber recibido de Antonia, Francisca y Sebastiana Domínguez, hermanas de su esposa María Domínguez, 55 pesos de oro común en reales, como parte de la herencia que le cupo de unas tierras y rancho nombrado Tlalisco, ubicado en la jurisdicción de Jalacingo.
El Alcalde Mayor Don Nicolás Alejandro de Meza, citó a Don Juan Francisco, Alcalde de Santiago Ayahualulco, a Gaspar Alonso, regidor, y a Don Juan Miguel, Alguacil Mayor, del mencionado pueblo, los cuales se dieron por citados y dijeron que ya tienen contratada la venta de las tierras que lindan con su pueblo que son propiedad de Francisco Hernández.
El Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, clérigo, presbítero, vecino de la ciudad de México, residente en el ingenio de San Miguel de Almolonga que quedó por fin y muerte de sus padres Don Carlos de Sámano y Quiñones y Doña Luisa de Valdéz [y Arellano], declaró que desde 1625 ha sido administrador y capellán del citado ingenio, con cuyo trabajo se ha conservado e ido en aumento, así en esclavos como en pertrechos; pero debido a su precaria salud, decidió separarse de su administración y donó a su hermano Don Juan de Sámano y Quiñones la parte de la herencia que tiene en el ingenio de San Miguel Almolonga, y de los demás derechos como administrador y capellán, con cargo y obligación de su hermano Don Juan, que durante los días de su vida le ha de dar 1 200 pesos de oro común en cada un año, para su congrua y sustento; unas casas de morada en la ciudad de México, a espaldas de la iglesia catedral; tres o cuatro esclavos negros, varones y hembras, del dicho ingenio; asimismo, los 200 pesos de oro común que se impusieron en el citado ingenio a su favor desde que se ordenó sacerdote, los subrogó en las casas de morada que le ha de dar su hermano Juan de Sámano en la ciudad de México, el cual aceptó esta escritura y se obligó a cumplir lo en ella estipulado.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, como albacea del Sargento Manuel Riveros y tutora de sus menores hijos, declaró que unas casas ubicadas en un lugar llamado el Mesón del Bazo, en la nueva ciudad de Veracruz, propiedad de su difunto marido, se remataron en el Capitán Sebastián de la Peña, vecino de dicha ciudad; y Ana de Alfaro, su legítima mujer, las heredó y ha labrado en ellas, sin embargo, la susodicha recela de que tuvieran alguna carga o censo; por lo tanto, Doña Teresa de la Gasca y Ortega, otorga que las referidas casas están libres de hipoteca, gravamen, censo, capellanía u otra enajenación.
Marcos Blanco, vecino del este pueblo, dijo que por cuanto doña María de la Parra y Oliveros, vecina de la Puebla de los Ángeles, le tuvo escrito en repetidas veces que deseaba retirarse a vivir a este pueblo; asimismo, le pedía que mandara labrar una casa de tierra y zacate, entabladas, con sus puertas y ventanas, de 11 a 12 brazas de largo, y tres y media a cuatro de ancho, con tres o cuatro piezas para su vivienda; y otra casa de 6 brazas de largo y 3 de ancho para cocina, con dos piezas. En ese sentido el otorgante mandó a labrar dichas casas en solar de Nicolás Hernández de Zedillo; sin embargo, una vez construidas reconoció que las casas estaban en paraje húmedo y pantanoso, por lo que en tiempo de agua no se podía habitar, y con parecer de la susodicha las desbarató y la volvió a mandar de nuevo con consentimiento del gobernador alcaldes y principales de este pueblo, a las espaldas de las Casas Reales. Finalmente declara que todo lo que gastó lo hizo con dinero de la citada María de la Parra y Oliveros, por lo cual el derecho y acción que tiene adquirido de dicha casa y cocina, lo cede, renuncia y traspasa en doña María de la Parra para que haga y deshaga como cosa propia; y para mayor abundamiento le otorga gracia y donación.
PEDRO LÓPEZ DEL CANO, JUEZ RECEPTORDon Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa y dueño de hacienda de trapiche de hacer azúcar en su jurisdicción, dijo que hoy día de la fecha se le remató una mulata nombrada Pascuala, que quedó por bienes de Baltazar de Fuensalida, difunto, en 254 pesos de contado. Misma que declara, la compró para doña Catalina Franco, mujer del Sargento Antonio de Villavicencio, vecino de esta villa, con su propio dinero.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDO