Se tomó la razón de 80 pipas de vino, que lleva Agustín Ramón Guzmán en la cuadrilla de carros de su padre Francisco Ramón Guzmán, en virtud de dos certificaciones de los Jueces Oficiales Reales de la Veracruz, Contador el Alférez Mayor Martín de Artadia y Vertiz y Tesorero Juan de Castro, para entregarlas en México 8 de ellas a Matías Rodríguez de Olivera, y las 72 a Pedro de Severriche.\n
CONTADORES
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Ante el Contador Francisco de Uribe Salazar, Teniente de Corregidor por don Francisco de las Casas y Orellana, que lo es en este partido, pareció Alonso de Rocha, mayordomo de los carros de don Miguel de Urbayceta [Urbaiceta], vecino de México, quien manifestó llevar en ellos 84 pipas de vino en virtud de dos certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales de la Nueva Veracruz, el 19 de julio de este año, para entregar en México a Sebastián de Castro y a Simón de Haro [Aro], cuya imposición monta 1 100 pesos.
Ante el Contador Francisco de Uribe Salazar, Teniente de Corregidor por Francisco de las Casas y Orellana, Juez de Caminos y Registros, compareció Juan de Larrea y Nicolás García, primos, vecinos de la ciudad de los Ángeles, dueños de carros, quienes manifestaron llevar en ella 133 pipas de vino, conforme a seis certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, cuya imposición monta 1 325 pesos que quedaron asegurados en la Real Caja de la Veracruz, el 26 de octubre pasado.\n
Ante don Antonio Monroy y Figueroa, Corregidor y Juez de Caminos, compareció Andrés Bernal, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 2 pipas de vino y 12 botijas en 12 barriles, las 2 pipas en virtud de dos certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz el 23 de octubre de 1638, para entregar en México al Capitán Vicente de España y al Contador Martín de Rivera, cuya imposición monta 62 pesos que quedan metidos en la Real Caja.\n
Ante el corregidor compareció Francisco de Chávez, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 10 pipas de vino en 60 barriles, en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz el 22 de noviembre del presente año, para entregar en México al Contador Antonio Millán, cuya imposición monta 250 pesos que quedaron en la Real Caja.\n
Ante el corregidor compareció Francisco Benítez, [roto] [8 pipas de vino], firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 16 de este mes y año, para entregar en México al Contador Antonio Millán, cuya imposición monta 200 pesos que quedaron asegurados en la Real Caja.\n
Francisco Velad, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, albacea testamentario del Contador Juan de Echagaray, informa que Juan de Quiñones fió a Juan de Campo la cantidad de 586 pesos 4 reales a favor de dicho Contador, como parece firmado de dicho Campo de 817 pesos 4 reales en que se incluyen los 586 pesos 4 reales, que segunda vez ha pagado, pues habiendo pagado los 817 y 4 reales a dicho Campo en pago de la obligación del 15 de julio de 1724, se obligó a pagar a dicho Contador los 586 pesos 4 reales, 280 de ellos que le han pagado a dicho otorgante como albacea y los 368 pesos 4 reales restantes que tenía pagados a dicho Contador los cuales le constan por haber recibo suyos de dicha cantidad y de ambas partes, otorga carta de pago, finiquito y cancelación de la citada obligación de 18 de febrero de 1725.
El Contador Alberto Duarte Correa, estante en este pueblo, dio su poder cumplido a Luis González, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y en favor del Capitán Juan Navarro, vecino de ella y Capitán de infantería de la Compañía de los Pardos, le obligue por 680 pesos de oro común o la más cantidad que le entregare, por hacerle buena obra al otorgante, durante un año a partir de la fecha que se firme la obligación y para la seguridad de la paga, hipoteque una casa de madera en la dicha ciudad y una esclava nombrada Catalina de tierra carabalí.
Codicilio de Juan de Esquenaga, residente en este pueblo de Jalapa, enfermo, natural de la Villa de Somosa, del Señorío de Vizcaya, en los reinos de Castilla, por el cual dijo que habrá dos años otorgó su testamento en la ciudad de Sevilla, y ahora desea que su cuerpo sea sepultado en este pueblo; asimismo, declaró que con Juan del Barrio y Miguel de Urganton en la Nueva Veracruz dejó ciertos bienes, y ordenó que sean entregados al Alférez Francisco de Baraez para que los remita a la ciudad de Sevilla a Don Juan de Alfonseca, Contador de la Contratación en aquella ciudad, y en su ausencia, a Marcos Gómez Sobrado, de la misma vecindad.
Juan de Oceta, escribano público de Jalapa dio su poder cumplido a Don Juan Blázquez Mayoralgo, Contador, Juez Oficial de la Real Hacienda de la nueva ciudad de Veracruz, a Don Luis Blazquez Mayoralgo, vecino de la Villa de Madrid, y a Juan y a Diego Hernández de Córdoba, agentes de los reales consejos en la corte de Su Majestad, para que en su nombre parezcan ante el Rey en su Real Consejo de Indias, y pidan la confirmación del oficio de escribano, haciendo las diligencias que sean necesarias.