Doña Luisa Ponce de León, viuda del Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, su albacea, tutora y curadora de su hijo menor Don Carlos de Sámano y Quiñones, dio su poder cumplido a Don José Salinas, vecino de Jalapa, que de presente hace viaje a la ciudad de México, para que representando su persona parezca ante cualesquier jueces de Su Majestad y en los pleitos que estuvieren pendientes contra los bienes de su finado esposo, y haga los pedimentos, demandas, contestaciones, informaciones y dé los papeles, recaudos y escrituras que convengan; especialmente, de los herederos del Contador Blas de Pedroza, en cuyo poder estaban unos títulos de casas y tierras que le pertenecen. Asimismo, para que cobre los pesos de oro y demás bienes raíces y muebles que le pertenezcan, y para que pueda vender un esclavo negro nombrado Mateo Congo, de más de 30 años de edad que tiene en la ciudad de México. Y por cuanto el Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, hermano de su marido, dio poder a Luis de Tovar Godínez para que hiciese testamento, en este revoca una donación que le hizo a su esposo, según ha tenido noticia, como madre y tutora de Don Carlos de Sámano y Quiñones, sucesor en los derechos de su padre, dio este poder al dicho Don José Salinas para que la represente en dicho testamento.
CONTADORES
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Doña Ana de Villalobos, vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue del Contador Don Andrés de Parga y Marzoa, y Cristóbal de Zárate, vecino de Jalapa, hicieron un trueque de dos esclavas en esta forma: la primera dio al segundo una negra nombrada María Flores, criolla de Cosamaloapan, de 31 años de edad, que su marido compró al Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, por escritura fechada el 4 de abril de 1675, en Almolonga; y Cristóbal de Zárate, a su vez, le dio a Doña Ana de Villalobos una esclava mulata nombrada Petrona de los Ramos, nacida en su casa, hija de una negra que heredó de sus padres y que vendió en la nueva ciudad de Veracruz, de 14 años de edad. Ambas esclavas están libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, y cada una valdrá hasta 200 pesos de oro común.
Juan Arias, residente en el ingenio La Santísima Trinidad, en esta jurisdicción, dio su poder cumplido al Contador Don Juan Blázquez[Juan Blázquez Mayoalgo], juez oficial real en la nueva ciudad de Veracruz, y al padre Rector de la Compañía de Jesús Diego González, que reside en esa ciudad, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías y otros géneros; especialmente para que puedan vender cualesquiera de sus bienes, señaladamente, un esclavo negro llamado Felipe de la Cruz, de tierra Mozambique, por el precio que hallaren.
Andrés Ruiz Logroño, juez de comisión por el Sr. Contador de tributos para la cobranza de los que son a su cargo del Capitán Don Juan de Fuica Lezama, Alcalde Mayor de esta Provincia, recibió del susodicho 350 pesos de oro común en reales por sus salarios de 70 días, de venida, estancia y vuelta, a razón de 5 pesos diarios.
Doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, viuda del Contador don José Camino, vecina de este pueblo, otorga poder especial a don Francisco Trellez, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su nombre rija, administre y gobierne una casa que tiene en la citada ciudad.
Diego Daza, juez del camino real de México a Veracruz y residente de Jalapa, dio carta poder al Contador Fernández de Corral y a Juan de Aguirre, para que en su nombre procuren ante Su Majestad y su Real Consejo, cierto oficio en la Nueva España.
El Contador Alonso de Villanueva, vecino de la provincia de Jalapa, hace gracia y donación a Juan de Quiroz de un día de agua extraída de su acequia cada semana, para que pueda regar sus cañaverales.
Jerónimo de Vega, vecino de la Puebla de los Ángeles, dueño de su recua, se obligó a pagar al regidor Luis Pacho Mejía, vecino de la ciudad de México, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que pagó por la libertad de Ana Zavala, esclava morena que fue del Contador Villanueva, y una hija suya nombrada Ananina, mulatilla, de seis a siete años de edad, y haciendo de deuda ajena suya propia, se los dará para la fecha de esta escritura, en seis meses corridos.
Estando en las casas de morada de Domingo Díaz, vecino de Jalapa, el Contador Pedro de Nava y Albis, Alcalde Mayor de Jalapa, hizo el inventario de los bienes que quedaron a la muerte de Juan Fernández de Larna.
Sebastián de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que el 20 de febrero de este año, otorgó poder juntamente con el Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura difunto, a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que le pudiese consentir en la adjudicación que se hiciera de la hacienda de ganado mayor que quedó por muerte de Elena Rodríguez, su suegra, con el consentimiento de los interesados y dado que es necesario otorgar otro poder por la muerte del Bachiller Miguel Pérez, lo otorga al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Presbítero Domiciliario, asimismo lo nombra como tercer contador, para que en su nombre administre los bienes que quedaron por muerte de Sebastiana de los Reyes, su legítima mujer y madre de todos sus hijos.