Don Tomás Rajadel y don Marcos Barreda, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas del difunto don Sebastián Martínez, venden a Antonio Benítez Revuelta, una casa con 22 varas de largo y 10 varas de ancho, con paredes, cubierta de tejamanil, labrada en el hospital de este pueblo, que linda al oriente con tierras de Roque García, al poniente con solar de Diego Ortiz, al norte con las tierras mencionadas de Roque García y al sur con calle que sigue a la casa de don Miguel de Huerta, al precio de 200 pesos.
COMPRA - VENTAS
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Don Tomás Rajadel, vecino del pueblo de Perote, albacea de Sebastián Martínez, recibe las cantidad de 200 pesos, de 3, 000 pesos que don Antonio Primo de Rivera debía de un atajo de mulas que le vendió en el año de 1760, de los que sólo le había pagado al difunto 2800 pesos.
Don Tomás Rajadel y don Marcos Barreda, vecinos del pueblo de Perote, albaceas de don Sebastián Martínez, dijeron que por bienes de dicho difunto, quedó una casa de cal y piedra, cubierta de madera, de tejamanil, construida en un solar de 45 varas de frente y 57 de fondo, que reconocen a censo de 5 reales anuales a favor del Hospital Real, a quien pertenece dicho solar, el cual linda al oriente con la Calle Real que entra a este pueblo y casas de doña Margarita Ortiz, al poniente con solar de José Beltrán, al norte con casas de dicho Beltrán y el río que baja del cofre, y al sur con la casa que era también de dicho difunto y hoy posee su sobrino don Santiago Martínez Rincón, propiedad que venden junto con el censo a don Ignacio Rincón, al precio de 731 pesos y medio real.
Don Juan Santiago Lobo, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Esteban José Moreno, vecino de Cádiz, para que entregue escritura de venta de la casa chica, con los linderos que le pertenecen, libre de gravamen y a favor de doña Jerónima Cazamara.
Don Antonio del Camino y Velasco, vecino del pueblo de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía de las Ánimas Benditas, vende a Justo Francisco Jiménez, vecino de este pueblo, una casa y solar que María Flores donó a la mencionada cofradía; la casa es de madera, embarrada de cal y cubierta de tejas, linda al poniente con el Callejón de Flores y solar de Cristóbal Galvino, al sur con solar de Eulalia Francisca Pérez, al oriente con solar de Ignacio de la Cruz y al norte con solar de Pascuala Francisca Olmedo, al precio de 220 pesos de oro común y quedan impuestos a censo redimible con obligación de rédito de 11 pesos anuales, a pagar la mitad cada 6 meses a razón de 5%.
Los hijos legítimos y herederos de don José Antonio de Acosta, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Pedro Bravo de Alarcón, una parte de tierras de la Estanzuela, mismas que se dividieron por autos, llamadas los Acostas, que lindan, al oriente con Pedro Bravo, al poniente con Juan Germán Barrios, al norte con el río Sedeño y al sur con el camino de los carros y tierras de Jalapa, por la cantidad de 125 pesos de oro común.
Cayetana Méndez, viuda de Simón Eugenio Hernández y vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Gutiérrez Bracho, vecino del pueblo de la Rinconada, una casita de madera y teja con pilares de cal y algunas rajas de lodo con el sitio y solar que le corresponde, el cual consta de 21 varas de frente y 27 varas de fondo, linda al norte con al Calle Real que sale de este pueblo por el camino de la Veracruz, casas de Antonio Díaz Parraga y solar de Gracia Ramona, al sur con tierras y solar del pueblo, al oriente con tierras de la virgen, al poniente con solar de Gertrudis Socorro, por la cantidad de 50 pesos de oro común.
El Doctor José Suárez, Cura, Vicario foráneo y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, junto con el Licenciado José Camino y Velasco, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla de los Ángeles y vecino del pueblo de Jalapa, con poder otorgado por sustitución a su favor por el Licenciado don Ignacio Fernández Álvarez, y haciendo uso de dicho poder, venden a Francisco Gil, vecino de la Nueva Veracruz, una casa que quedó de los difuntos Teresa Fernández de Espinosa y Blas Fernández Álvarez, situada en este dicho pueblo, la cual linda al norte con la Calle Real y casa del difunto Alejandro Álvarez de Guitián, al oriente con casa de Alonso de Alba y callejón en medio, al sur con casa de los herederos de don Manuel de Acosta y al poniente con la del Alférez Laureano Fernández de Ulloa, al precio de 5, 600 pesos.
Doña María de la Cruz, viuda de don Pedro Robledillo y vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Juan Manuel Castañón, vecino del mismo pueblo, un pedazo de solar de 9 varas de frente y 46 varas de fondo, el cual linda al sur con la calle que sale a Naolinco, al norte con el callejón de atrás de Mari Pérez, al oriente con solar y casa de Inés de Alfonsa Cárdenas y al poniente con solar de los herederos de Chamorro, al precio de 36 pesos.
Gaspar Álvarez, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, un solar que mide 12 varas de frente y 19 varas de fondo, el cual linda al oriente con el callejón nuevo que cruza de los Ibáñez al de los Quiñones, y con solar de Manuel Rincón, al poniente con casa y solar del comprador, al sur con solar de don José Tavera, al norte con solar del otorgante, al precio de 48 pesos de oro común, con la condición de que mientras vivan el otorgante y su esposa, no paguen los arrimos para hacer la pared que divida dicho solar.