Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, vende a Juan de Urrutia, vecino de la ciudad de Tlaxcala, un negro esclavo nombrado Pedro, de nación Angola, de 30 años poco más o menos, que hubo y compró del Capitán Manuel Alfonso Faiscas, armador de negros el año de 1638; libre de empeño, hipoteca ni otra enajenación, sin asegurarlo de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por la cantidad de 350 pesos de oro común.
COMPRA - VENTAS
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Ana de Alfaro, mujer legítima de Sebastián de la Peña, mercader, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, como una de las herederas de Sebastián Méndez Fajardo y Ana de Alfaro, sus padres, difuntos, dio su poder cumplido a su hermano Diego de Alfaro, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda tres caballerías de tierras que quedaron por fin y muerte de sus padres, ubicadas en términos de Jalapa, linda por una parte con tierras de Pedro Caro, y por la otra, con tierras de Juan de Chávez.
Don José de Ceballos y Burgos, vecino de esta provincia, vende a Juan de la Cruz, mulato libre, vecino de La Antigua Veracruz, un pedazo de tierra en el que tiene hecha una casa de paja, que cae de la banda del río Chico, linda con el camino de Santa María, el cual ha de poder sembrar media fanega de Maíz, y se le remató con la hacienda de Tenampa, por bienes de Catalina Pérez Moreno, su abuela, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 30 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Mateo Hernández Palacios, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre venda un esclavo negro nombrado Francisco, Angola, de más de 20 años de edad, de su propiedad, libre de empeño y otra enajenación, en el precio y plazos que concertare.
El gobierno indígena de Jalapa, hizo diligencias ante Don Francisco Maraver y Padilla, Alcalde Mayor de esta provincia, para vender a censo un mesón que la comunidad ha tenido desde hace mucho tiempo como propios de ella.
Para mejor averiguación de lo pedido por los naturales de Jalapa, el Alcalde Mayor Don Francisco Maraver y Padilla hizo parecer a Antonio Grajales Vela, español, vecino de Jalapa, y éste dijo que la venta que pretenden hacer a censo de 1300 pesos de principal del mesón de su comunidad, les será de gran alivio para sus gastos.
Para la dicha averiguación, el alcalde Mayor Don Francisco Maraver y Padilla, hizo parecer a Nicolás de la Torre Arnalte[Nicolás de la Torre Arnate], español, vecino de Jalapa, quien dijo conocer la petición de los naturales de este pueblo sobre la licencia para vender a censo el mesón de su propiedad, sabe de las múltiples dificultades que padecen para mantenerlo corriente, y les será de mucho bien que lo puedan vender a censo.
Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Gaspar de los Reyes, vecino de este pueblo, para que en su nombre compre o venda cualesquier mercaderías, fiadas o al contado, a los plazos que por bien tuviere, obligándolo a la paga. Y generalmente, para que en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, que tiene o adelante tuviere con otras personas.
Doña Marta de Vargas, soltera, vecina de Jalapa, vende a Diego de Vera, vecino de la hacienda de Buenavista, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava negra nombrada María, criolla de la nueva Veracruz, de 21 años de edad, que hubo y compró de Juan de la Gala Moreno, vecino de Jalapa, aunque la escritura dada fue a favor de Don Carlos de Sámano y Quiñones, éste, por cláusula de su testamento declaró pertenecerle a la otorgante; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Diego García, vecino de Jalapa, vende a Juan García de Vértiz, Alguacil Mayor por su Majestad en esta provincia, un solar en que al presente tiene hecha la casa de su vivienda, que hace frente con la calle que va de la plaza para Santiago, y linda con calle que va para la ermita, y con solar de los herederos de Melchor Palomino; libre de censo, empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 20 pesos de oro común, horros de alcabala.