Doña Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, viuda de Rodrigo Fernández y como curadora de sus menores hijos, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, un sitio de venta y cinco caballerías de tierra, ubicadas en términos de Jalapa, donde dicen Xalatengo El Viejo, a poco más de media legua del pueblo, por el precio de 480 pesos de oro común.
COMPRA - VENTAS
4009 Archivistische beschrijving results for COMPRA - VENTAS
Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, su legítima esposa, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño de su ingenio en esta provincia, dos caballerías de tierra en términos de Jalapa, en la parte nombrada la Cañada de San Andrés, desde el paso del río que llaman el potrero hacia las faldas del cerro de Perote, por el precio de 300 pesos de oro común.
Alonso Martín, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles, con poder de Alonso Escudero, de la misma vecindad, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, un negro esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, con las tachas que tuviere y por casado en la nueva ciudad de la Veracruz, sano de sus miembros, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 430 pesos de oro común.
Manuel Coronel, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder del capitán Fernando López San Tomé, maestre del navío nombrado Nuestra Señora del Libramiento, que trajo negros de los reinos de Guinea, vende a Diego López Maldonado, residente en este pueblo, un negro llamado Juan, bozal, recién venido de Guinea, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Pedro Montiel, vecino de la ciudad de Texcoco, un negro esclavo llamado Vicente, de nación Angola, de 13 años de edad, poco más o menos, bozal, recién venido de Guinea, con las tachas que tuviere, enfermedad pública y secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 260 pesos de oro común.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, dos negros esclavos, bozales, llamados Manuel y Francisco, de nación[tierra] Angola,de 20 años de edad cada uno, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad pública o secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
Vicente Lorenzo, vecino de Jalapa, y Francisco Luis, de la misma vecindad, finiquitaron sus cuentas y el primero quedó debiendo 300 pesos de oro común al segundo, para ganar dicho alcance, Vicente Lorenzo le vende una negra llamada María, de nación Angola, por el precio de 400 pesos de oro común.
Doña Juana del Moral, viuda de Pedro de Argaiz, vecina de Jalapa, vende a Nicolás de Pro, dueño de recua, y vecino de este pueblo, un mulato esclavo, criollo, hijo de Ana del Moral, mulata, su esclava, llamado Francisco, de 11 años de edad, sujeto a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarle de ningún vicio, tacha, defecto, ni enfermedad, en precio de 145 pesos de oro común.
Fray Pedro Romero, hermano mayor del hospital de Nuestra Señora de la Concepción de este pueblo, con licencia de Fray Juan Enríquez, Hermano mayor Provincial de la Orden de la Caridad de San Hipólito, vende a Juan Hidalgo de Sotomayor, vecino de la ciudad de México, un negro esclavo de este hospital, criollo de Jalapa, nombrado Diego Mancilla, hijo de Juliana, negra criolla, difunta, esclava del dicho hospital, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 310 pesos de oro común.
Doña Sebastiana del Moral, vecina de Jalapa, viuda del tesorero Diego de Gamboa, declaró haber vendido a Don Carlos de Sámano y Quiñones un negro llamado Sebastián, de nación Angola, en 300 pesos; y habiendo muerto el susodicho Don Carlos, su madre Doña Luisa Ponce de León le pidió le otorgase carta de venta en su favor, atento a lo cual, doña Sebastiana del Moral vende a Doña Luisa Ponce de León, el referido esclavo en el precio antes señalado.