Lucas Rosete, Alguacil Mayor de este pueblo y su jurisdicción, hijo de los difuntos Domingo Antonio Rosete y de María Francisca de Guergo, natural del Obispado de Oviedo, y vecino de este pueblo, otorga poder y nombra albacea a su esposa Agustina Suárez, para que ordene su testamento en donde declara: sea sepultado en la iglesia, paguen las mandas forzosas incluyendo las de Gregorio López y santuario de Guadalupe, su albacea sabe los bienes y derechos que posee, se casó por primera vez con Antonia Gertrudis Lezama, y por muerte de ella entregó a su madre Josefa Navarrete lo líquido de sus gananciales, no procrearon hijos, se casó por segunda vez con Agustina Suárez de Torquemada, él aportó 1000 pesos y ella 300 pesos que recibió del Colegio de la Merced de Puebla, tampoco tuvieron hijos, hereda a su esposa el líquido de sus bienes, revoca cualquier otro poder.
COLEGIOS
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El Bachiller Don Juan Cortés del Aguila, presbítero, mayordomo del convento de religiosas de San Gerónimo y Colegio de Jesús María de esta ciudad, con poder de la Madre Priora de dicho convento, lo substituye en Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, para que pueda dar en arrendamiento La Venta de la Hoya que quedó por fin y muerte del Racionero Don José de Carmona Tamariz, por los derechos que este convento tiene.
Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, en nombre del Licenciado Antonio Moreno, Promotor Fiscal de este Obispado, por lo que le toca, y en nombre y con poder del Bachiller Juan Cortés del Aguila, presbítero, mayordomo del Convento de San Gerónimo y el Colegio de Jesús María de Puebla; y en nombre y con poder del Doctor Andrés Sáenz de la Peña, Arcediano de la Santa Iglesia de Los Ángeles, como podatario del Licenciado Antonio Tamariz Carmona [Carmona Tamariz], Canónigo de la Catedral de la ciudad de Valladolid, Obispado de Michoacán, dio en arrendamiento a Juan de Rivera, como principal, y a Agustín González, como su fiador, la Venta de la Hoya, ubicada en el camino real y en la doctrina del pueblo de Tlacolulan, con todo lo que le pertenece, por tiempo de tres años, a partir del 1 de septiembre del presente año, y al precio de 150 pesos de oro común anuales.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, para que en su nombre reciba y cobre del Padre Rector del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y de su Procurador, 3000 pesos de oro común, que están cargados a censo redimible sobre dos sitios de ganado menor con 10,000 cabezas, por modo de sufragio y capellanía, que fundaron Don Andrés Pérez de la Higuera y Doña Francisca Díaz Matamoros en este ingenio, el 6 de junio de 1616.
El Lic. José Romero, presbítero, residente en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido a Juan Matías de Viedma, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para que en su nombre reciba de cualesquier personas los pesos de oro y demás bienes muebles y raíces que le deban; y para que pueda arrendar unas casas que tiene en la calle del Colegio de la Compañía de Jesús, en la dicha ciudad, linde por la una parte con casas de Antonio Méndez Chilón, y por la otra, con las de Diego de la Cruz Camareno, en los precios y plazos que concertare.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando y Don Antonio de Orduña Loyando, su hijo, residentes en este ingenio, dieron su poder cumplido a Doña Ana de Guadalajara y Castilla[o], esposa del primero y madre del segundo, y a Marcos Bernal, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres impongan y carguen a censo redimible sobre sus bienes muebles y raíces, 4 000 pesos de oro común de principal, especialmente sobre la Estancia de ganado mayor, nombrada Espanta Judíos en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, que tiene 12 sitios de ganado mayor, con los ganados, esclavos y demás bienes que hasta el día de hoy están libres de censo; asimismo, sobre unas casas y tiendas que Don Antonio de Orduña tiene en la ciudad de Los Ángeles, en la calle que va de la plaza pública al Colegio de San Luis, libres de censo, tributo y enajenación, y se obligaron a pagar 200 pesos de oro común anuales de rédito a la persona o personas que dieren dicha cantidad.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido a Don Nicolás de Villanueva y Guzmán, su tío, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre busque de la persona o personas que hallare, en una o más partidas, hasta en la cantidad de 12,000 pesos de oro común a censo redimible que imponga sobre la posesión de casas y tiendas que tiene en la ciudad de Los Angeles, en la calle que va de la plaza pública al Colegio de San Luis, lindan por la una parte , con casas de los herederos de Marcos Pérez, y por la otra con casas de Doña Florencia de Grajeda, y lo pueda obligar a la paga de los réditos; asimismo, redima en su nombre de los 12,000 pesos que hallare, 4000 pesos de censo principal que sobre dichas casas está impuesto a favor del Convento de Santa Clara.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, dio su poder al Lic. Don Francisco de Zúñiga Maldonado, presbítero, y a Antonio de Aguirre Soasnava, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre puedan administrar y arrendar dos posesiones de casas altas y bajas que posee en dicha ciudad; las unas, en la calle cerrada de Santo Domingo, yendo al Convento de Monjas de Santa Clara; y las otras, en la calle del Colegio Real de San Juan, a espaldas del Colegio de las Monjas de San Jerónimo, por los tiempos y precios que les pareciere.
Don Alonso de Funes y Figueroa, cura beneficiado por su majestad del pueblo y partido de Tlacolulan, dio su poder cumplido al Lic. Don Alonso Niño de Castro, presbítero y mayordomo de los reales colegios de San Pedro y San Juan de la ciudad de Puebla de los Ángeles, para que en su nombre pida, reciba y cobre de la Real Caja de Su Majestad de la ciudad de México, 170 pesos de oro común que le deben del salario de cura beneficiado de dicho pueblo, por el tiempo de un año, a partir del 25 de abril de 1677 al 25 de abril de 1678.
El Capitán Nicolás Blanco y doña Ana de Sandoval, su legítima mujer, vecinos de la villa de Córdoba, instituyen y fundan una capellanía de misas rezadas por sus almas, las de sus padres, hermanos y demás personas de su intención, con la dote de 4 000 pesos de oro común que aplican a censo redimible sobre una hacienda de hacer azúcar, nombrada San Miguel Azezenatl, jurisdicción de esta villa de Córdoba, compuesta de 14 caballerías de tierra, compradas por los otorgantes a los herederos de los fundadores de esta villa, la cual linda por el oriente y sur con tierras de los herederos del Alférez Mayor Juan García Valero; por el norte con tierras del pueblo de Amatlán, Joseph [José] de Olivera, Gaspar González y del Regidor Joseph [José] de Leiva; y por el poniente con baldíos de esta villa. Nombran por capellán propietario a Baltazar González de Velilla [Blanco], [su sobrino], [hijo de Francisco González de Velilla y de Melchora de los Reyes Blanco], Clérigo de menores ordenes, que actualmente está oyendo teología en los Reales Colegios de San Pedro y San Juan de la ciudad de los Ángeles, para que a su título se ordene de orden sacro hasta el presbiterato y la sirva por el resto de su vida. Como capellán propietario nombran a don Joseph [José] Sentís, hijo legítimo de don Antonio Sentís [de Ojeda] y de doña Ana González de Velilla, sobrina de los otorgantes, vecinos de la villa de Córdoba. Cuyos capellanes han de decir 80 misas rezadas cada año por las almas de los otorgantes y demás personas de su intención, percibiendo 200 pesos anuales por los réditos de dicho censo. Por otro lado, el Capitán Nicolás Blanco se nombra como primer patrón de la capellanía y en segundo lugar a Ana de Sandoval, su esposa, y por falta de ésta al Capitán Joseph [José] Blanco.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL