Juan Mejía, residente en el pueblo de Jalapa, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, otorga poder especial a don José Ramos, también vecino de Jalapa, para que en su nombre y representación lo defienda en el pleito que le ha movido en este juzgado Micaela de la Peña, viuda de Lucas de Chávez por la posesión de una casa y legado de 300 pesos que donó Juan Bautista Moliner a Ana de Mendoza, su madre, hasta concluir dicho pleito.
CASAS
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Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que habiendo quedado como albacea de su tío el Licenciado Diego González, Presbítero patrono de la capellanía de misas que instituyeron Diego González y Mariana de Astudillo, padres de Diego González y abuelos maternos de Sebastián de Acosta, a cuyo título su tío ascendió al sacro presbiterato y cuya propiedad la cedió al Bachiller Miguel Pantaleón de Acosta también presbítero, quedando grabados cuantiosos bienes que corresponden los 1000 pesos de su principal a favor de Alonso García de la Torre, sobre las tierras y molino de pan moler, como se expresa en la escritura de fundación, y habiendo fallecido Pascuala González, hija de los instituyentes y última poseedora de las casas en la Calle Real puesta en público pregón y almoneda, se celebró remate como consta en la escritura a la cual se remite. Es así que a pedimento del Síndico del Convento del Señor San Francisco en la presentación del convento, por el que le tocare los 1000 pesos de principal a favor de Alonso García de la Torre, ganaron despacho, en cuya virtud por lo que le toca como poseedor de la casa como patrono, otorga poder especial al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo, para que en su representación parezca ante el Juez General de este Obispado y ante las demás justicias que con derecho deba para que haga los pedimentos, requerimientos del desembargo y secuestro de bienes, asimismo pida el amparo y posesión de los bienes vinculados a la capellanía.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del Desierto de Perote, en nombre de Juana de Herrera, mujer de Francisco Morales de Toro, en virtud del poder que le otorgó, y Antonio de la Peña, hijos naturales y herederos de María de la Peña, quien dejó entre sus bienes unas casas bajas de cal y canto, venden a Jerónimo de Acosta, dueño de recua, una de las casas ubicada en la Calle Real que sale para el camino que va a la Nueva Veracruz con 16 varas de frente y 12 de fondo, colinda con casa de los herederos de Cristóbal de Figueroa y de Francisca de Yépez, al fondo con solar de Juana Díaz, al oriente con solar que quedó a Antonio de la Peña y solar de doña Aldonza Clara de Vargas, al poniente con el callejón que sale a la Calle Real. Antonio de la Peña vende 20 varas y media que corresponden a dicho solar, donde esta edificado un cuarto bajo de cal y canto y 10 varas y media contiguas que colinda con casa de María de la Peña y casa de Aldonza de Vargas. La venta se hace en 450 pesos
El Bachiller José Antonio de Santa Marina, vecino de la Nueva Veracruz, como primer capellán de la capellanía que por testamento otorgó su abuela doña Ana Fernández de la Calleja, señalando por finca de imposición una casa de cal y canto cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que baja a la Plaza Pública, con su solar de sacro del Obispado de Puebla, tiene de frente 47 varas y 58 de fondo, linda al oriente y al poniente con solar de Luis López, cercado de piedra; por dote principal de la capellanía se otorgaron 1, 000 pesos de oro común, quedando la mencionada casa sin los 700 pesos de principal, impuestos a favor del convento de San Francisco, restándole 300 pesos de censo, de la que los albaceas hicieron venta a Juan Guerra Bejarano, quien quedó obligado a los censos anuales de dicha capellanía.
Juan González, Aparicio González y María González, hermanos, vecinos del pueblo de Jalapa, hijos legítimos de Cristóbal González y de Francisca de Yépez, venden al Capitán Bartolomé de Castro, español de la misma vecindad, una casa baja que esta en la Calle Real, hace frente con casas de Jerónimo de Acosta, al fondo colinda con solar de María Cortés, a un costado con la calle que va a los ingenios, y por el otro con solar de los otorgantes. Mide de frente 27 varas y media y de fondo 49. La venta se hace con su horno de cal y piedra en 457 pesos que se dan por entregados.
Francisca Montero, española vecina del pueblo de Jalapa, madre y administradora de los bienes de su hija menor María Josefa de Torres, otorga poder especial al Padre Predicador Francisco Pedro Aragón, religioso de la Orden de San Agustín y conventual de la Ciudad de la Veracruz, para que en su representación prosiga los autos que se hubieren hecho sobre la cobranza de 994 pesos y sus réditos que pertenecen a la mencionada María Josefa de Torres, y que entraron en poder del Capitán Gaspar de Herrera, padre, y si no hay tal paga se actúe contra las casas que fueron del Capitán Gaspar de Herrera, hijo, así pida que se rematen para satisfacer dicha cantidad y sus réditos.
María Piñero, vecina del pueblo de Jalapa, con poder de Juan Guerra Bejarano, su marido, vende a Luis Fernández de Ulloa, de la misma vecindad, una casa que hace frente con la calle que baja de la Plaza de este pueblo para el camino de los ingenios, al fondo colinda con solar y casa de Jerónimo de Acosta, por un lado con casas de Juana Rodríguez y por el otro con casa de Rosa López, cuyo solar se compone de 15 varas de frente y 55 de fondo. La venta se hace en 250 pesos que ha recibido.
Doña Josefa de Algara, viuda de Juan de Frías, Sargento Mayor que fue del Presidio de la Nueva Veracruz, otorga poder especial a don Carlos Delgado, de la Orden de Santiago, residente en la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su nombre tome y reciba a tributo redimible 1, 200 pesos de oro común que pueda imponer y situar sobre todos sus bienes y hacienda, especialmente sobre las casas de su morada que tiene en la Ciudad de la Nueva Veracruz, que declara no tienen más que otros 6, 000 pesos sobre sí de censo.
Juana Francisca, mujer legítima de Cristóbal de Acosta, vecinos de la Nueva Ciudad de la Veracruz, residentes en Jalapa, otorga poder a su marido el mencionado Cristóbal de Acosta, para que en su representación venda unas casas que tiene en la Nueva Ciudad de la Veracruz ubicadas en la Calle de la Compañía de Jesús, que linda con casas que fueron de Lucas de Llano Salazar y por otro lado con doña María Rendón. La venta se hará libre de censo, empeño e hipoteca, en el precio que a él le pareciere.
Don Gaspar de Thormes, vecino de Jalapa, en virtud del poder que en su persona substituyó Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de este pueblo, vende en nombre de Doña María de Estupiñán al Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, una casa de piedra y lodo, cubierta de teja, ubicada en una de las esquinas de la plaza pública de él, que hace callejón entre dicha casa y el mesón; linda con solar y casas que hoy posee Ana Fernández de la Calleja, en la Calle Real, por el precio de 1500 pesos de oro común; los 1000 pesos, de un censo en favor del Monasterio de San Francisco de Jalapa, de una capellanía de misas que fundaron Manuel Rodríguez de Maya y Luisa Ordóñez, su mujer; y los 500 pesos restantes, en esta forma: los 100 pesos en reales de contado, 200 pesos para dentro de dos meses de venida la flota; y los últimos 200 pesos, para los dos meses después de haberse ido la flota mercante del puerto de Veracruz.