Doña Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda, vecina del pueblo de Jalapa, como patrona que es de la Capellanía que fundó doña Sebastiana de la Gasca de 1, 000 pesos de principal, que situó sobre una casa, otorga que revoca y anula las cláusulas que esta en la fundación de dicha capellanía, acerca de que los patronos de ella pudiesen imponer el principal de ella, siempre que se redimiese donde pareciese a sus patronos y consiente que de aquí en adelante en las ocasiones en que se redimiese el principal, se imponga de nuevo a la voluntad de los obispos de la Puebla de los Ángeles, para lo cual se ha de hacer dicha redención con intervención del patrón que fuere, en cuya conformidad corrige y enmienda dicha cláusula en virtud de lo mandado por el señor don Diego de Perea, prebendado de la Santa Iglesia Catedral, Juez de Capellanías y Obras Pías, y quiere así se guarde, cumpla y ejecute.
CASAS
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Lucas Francisco de Ayala, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Miguel Gómez de Soto, vecino de San Juan de los Llanos, 700 pesos de oro común, mismos que le quedaba a deber del valor de su casa que le vendió en 950 pesos el 22 de junio de 1716.\r\n
Don Francisco de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que Francisco de Castro, vecino del pueblo de San José Pastepec de esta jurisdicción, le prestó 1, 000 pesos de oro común por hacerle buena obra en 1717, por cuya cantidad le otorgó escritura de obligación, los cuales no puede satisfacer al presente por haberla gastado en la construcción de una casa y a la fecha le ha concedido un año más de espera para su paga, por lo cual otorga esta nueva escritura de obligación a favor del mencionado Francisco de Castro para pagarle dentro del término de un año contado desde la fecha de este escritura.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velásquez, vecina del pueblo de Jalapa, de una parte y por la otra Agustín Zavala y María Velázquez Zavala, viuda, de la misma vecindad, herederos del mencionado Bernardo, su padre, en concurso de Bernabela Antonia, viuda vecina de la Nueva Veracruz y Lorenza, soltera mayor de 25, ausentes, hermanos, prestando voz a los ausentes, venden a Sebastián Barradas, una casa de piedra, que linda con solar de Francisca Ramírez, con solar y casa que fue de Diego Sánchez, difunto, hace frente con el manantial de agua llamado Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Veracruz. La venta se hace en 600 pesos, 100 de ellos los ha recibido y los 500 restantes los ha de pagar de 100 pesos por cada viaje que haga con su recua cargada de la Ciudad de la Veracruz a la de México, Puebla o Tlaxcala.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público de la Nueva Ciudad de la Veracruz, vecino del pueblo de Jalapa, como heredera de doña Juana Teresa, su madre, vende a Paula de la Estrella Borreguero, soltera vecina de la misma Ciudad de la Veracruz, una casa de piedra y madera baja cubierta de azotea, ubicada en la calle que va del camino [Real] que llaman de México para la Ermita del Mártir San Sebastián, que comúnmente llaman de las Damas, con 7 varas de frente y 50 de fondo, linda con casa de doña Alejandra de San Juan y casa de los herederos de Gabriel Vázquez. La venta se hace en 800 pesos de oro común, 500 de ellos los deja impuestos sobre ella a razón de 5% cada año y los 300 pesos restantes se da por recibidos.
Francisco de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que don José Pérez de Arellano, de la misma vecindad, puso en su poder 400 pesos pertenecientes a la Cofradía de las Benditas Ánimas del pueblo de Misantla, con condición de que dicha cantidad la había de pagar a fin de diciembre de 1717 según lo expresa el vale, hecho que no tuvo efecto y solo le había entregado 100 pesos del que restaban 300, y en atención a que José tiene a réditos 719 pesos 7 tomines con escritura a favor de dicha cofradía, ahora recibe de don José Pérez de Arellano los 300 pesos de oro común de los cuales se da por entregado a su voluntad y se obliga a pagar a la cofradía para julio de 1720 con los réditos que le correspondan a razón de 5%, y, para su segura paga, hipoteca unas casas nuevas que posee en este pueblo.
El Capitán Antonio de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, con poder de Juan de Malpica, su yerno, dijo que le arrendó al Doctor Agustín Sánchez de Ledezma, Cura de este pueblo, una casa que fue de doña Aldonsa Clara de Vargas, por 9 años que empezaron a correr del 9 de enero de 1716, en 60 pesos de oro común en cada año, pero el Capitán Juan de Malpica gastó 223 pesos en reparos de la casa de los que se han devengado 100 pesos en arrendamiento, pero necesita seguirla reparando para habitarla, siendo inconveniente al Capitán Malpica hacer nuevos gastos, por tanto usando de dicho poder otorga que cede, renuncia y transfiere a la Cofradía de Jesús Nazareno de la parroquia de este pueblo, todo el tiempo que falta de arrendamiento bajo las condiciones originales, así también cede a la cofradía los 123 pesos de las mejoras.
Don Pedro de Guevara, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Ulloa, vecino del mismo pueblo, una casita de madera y teja con un solar de 19 varas de frente y de fondo, linda al poniente con la calle que baja al molino que fue de Cagigas y hoy es de don Francisco Maniau y Ortega, cercada de piedra y pozo, al precio de 300 pesos.
El Capitán Gaspar de Olavarrieta, vecino del pueblo de Jalapa, informa que la Real Justicia le remató en 1,525 pesos las casas altas que quedaron por bienes de don Juan Antonio de Saldaña, las cuales lindan al sur con la calle del Convento de San Francisco, al oriente y norte con casa de doña María Josefa de Araciel y don Manuel de Olmedo y al poniente con casa de los herederos de don Juan Ricardo de Guzmán, y en dicho remate consta que la referida casa y solar la compró con dinero y orden de una persona que reservó declarar a su tiempo, y las mejoras que ha hecho en la citada propiedad las ha costeado del mismo dinero, por lo que otorga que dicha casa pertenece a don Carlos José Garzón, vecino de este pueblo.
Matías de Ortega, albacea de su difunta hermana María Guadalupe de Ortega, y Félix José Vallejeda, hijo legítimo de dicha difunta y vecinos del pueblo de Jalapa, vendieron en remate a Bernardo del Toro, vecino de la Nueva Veracruz, representado por don Carlos José Garzón, Administrador de las Reales Alcabalas, una casa de paredes y tejas, ubicada en este pueblo, la cual linda al oriente con la Calle de la Aduana, al norte con Calle del Rey, al poniente con solar de doña María Nicolasa Cabello y al sur con casas de don Juan de Atenas, en la cantidad de 1, 065 pesos, 865 pesos de contado y 200 pesos de censo con el 5% de réditos.