Entrega de bienes del Ingenio de Orizaba que hizo Felipe de la Cueva [y de Herrera] a Martín de Bermeo, los cuales consisten en una casa de molienda, una casa de calderas, casa de purgar, panes de azúcar blanco que estaban en la casa de purgar que se especifican en la entrega, un buen número de esclavos, herramientas, una fragua, acero, casa de carpintería, casa de vivienda de cal y piedra, cañaverales que están en la banda del río Blanco especificados en la entrega y cañaverales que están en la otra banda de dicho río en la parte que llaman Jalapa, barbechos, casas y corrales de Jalapa, bueyes, carneros, maíz y trigo, tejamanil, recuas y la estancia de vacas de Tecamalaca
CAÑAVERALES
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Juan García Calleja, vecino de Jalapa, y Lorenzo de Herrera, vecino de esta provincia, formaron una compañía para labrar unas tierras del primero, ubicadas en términos de Jalapa, entre los cerros de Chichihualtepec y Ocelotepec, para sembrarlas de caña y otras semillas, por tiempo de seis años.
Sebastián Méndez, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Diego González, vecino de este pueblo, tres suertes de caña de azúcar que se hallan en las tierras de Juan de Quiroz, por el precio de 1000 pesos de oro común.
Juan de Quirós, vecino de esta provincia, se obliga a dar y pagar a Diego González, vecino de Jalapa, 650 pesos de oro común; que restan de todas las cuentas y ventas de cañaverales que el susodicho le hizo, para fines de agosto de 1602.
Juan de Quiroz como administrador de la compañía que tiene celebrada con Juana Díaz, sobre un trapiche de azúcar en la estancia de Nexapa, vende a Francisco Hernández de la Higuera toda la planta de caña que sembró en tierra del Ingenio de la Santísima Trinidad, por el precio y en trueque de 460 panes de azúcar.
Juana Díaz, como tutora y curadora de sus hijos Bartolomé Pérez, Francisca y Francisco, forma una compañía con Juan de Quiroz y su mujer, Francisca de Yépez, sobre las tierras, cañaverales, esclavos negros, y un trapiche de moler azúcar nombrado Nexapa, una legua del pueblo de Jalapa.
Manuel Rodríguez [de Maya] y su mujer, Luisa Ordóñez, vecinos de la provincia de Jalapa, venden a Juan de Quiroz, vecino de la provincia de Jalapa, una caballería de tierra con los cañaverales, y lo en ella edificado, situada entre Jalapa y Coatepec, al precio de 3 500 pesos de oro común.
El Contador Alonso de Villanueva, vecino de la provincia de Jalapa, hace gracia y donación a Juan de Quiroz de un día de agua extraída de su acequia cada semana, para que pueda regar sus cañaverales.
Juan Cid, juez de ingenios en la provincia de Jalapa, se obligó a sacar una licencia del Marqués de Guadalcazar, Virrey de Nueva España, para que Francisco Pérez Romero pueda sembrar caña de azúcar y beneficiaria en su ingenio, sirviéndose de los indios laboríos voluntarios, según se acostumbra en las haciendas con la obligación de pagar al referido juez, doscientos pesos de oro común.
Juan Díaz Matamoros, Síndico del Monasterio de San Francisco, vende a Juan de Quiroz una sementera de caña de azúcar que dicho monasterio tiene junto al pueblo de Santiago, estancia sujeta a Jalapa, en 450 pesos de oro común.