El licenciado Antonio María de Rivera y don Domingo María Franceschi y Castro, ambos de esta vecindad, el primero dueño y poseedor de una casa baja de material, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en esta ciudad en calle que nombran de San Cristóbal, con el frente al oriente que lo hace a dicha calle, y del otro lado solar de Laureano Taboada, por donde tiene 25 varas y 32 de fondo al poniente por donde linda con casa y solar que hoy es de María Dolores Serrano, por el costado del norte linda con solar de don Miguel del Valle y por el del sur con casa que fue de don Guillermo de Espino, y hoy es de doña Micaela Torres. Que el segundo lo es de una casa, también de material de altos y bajos, cubierta de madera y teja, situada en la calle que nombran de Belén, en esta ciudad con la que hace frente, y del otro lado casa de la testamentaria de don Felipe Díaz de Peón, por el oriente, que es el fondo linda con casa que fue de su difunto padre don Domingo Franceschi, y hoy es de don Dionisio Luis Camacho y Reyes, por el sur con casa de los herederos de don Joaquín de Herrasti y Alba, y por el norte con casa que también fue del citado su padre, la que le tocó en herencia a su finada hermana doña María de Jesús Franceschi y Castro, y hoy pertenece al licenciado Antonio María de Rivera. Cuya respectiva casa, compró el citado licenciado Rivera de doña Andrea Dorotea Hernández, por escritura de 16 de diciembre de 1830, ante el escribano don Juan Nepomuceno de Arriaga, y el segundo, la hubo por herencia como va expresado. Dicho señor Rivera pagó por su casa la cantidad de 638 pesos 1 real 3 granos, e hizo en la finca varias obras por lo que la estima en 1 500 pesos; y a Franceschi se le adjudicó la casa deslindada en 2 629 pesos 3 reales, de lo que convino con su hermana Antonia Franceschi y Castro, en escritura de 31 de julio de 1834 el orden en que debían tomar posesión de las tres fincas, que para formar las dos una sola, le tocaron en suerte que por sorteo que se hizo, quedó a don Domingo con la citada de altos y bajos en la calle de Belén, por el valor estimado de 5 258 pesos 6 reales, reconociendo en ella a su hermana doña Antonia 1 000 pesos con causa de réditos, mismos que pagó. El expresado valor de la finca se la dieron los peritos valuadores desde hace 20 años, pero por falta de recursos monetarios para su mantenimiento, a través del tiempo se ha deteriorado, decayendo en esta forma el valor en que se la adjudicaron. Los comparentes, como dueños de las expresadas fincas, convinieron la permuta de éstas, señalando que el señor Rivera, dará a Franceschi su casa de la calle de San Cristóbal con valor de 1 500 pesos y 1 100 pesos 4 reales al contado, de cuya suma Franceschi pagará el derecho de alcabala y éste entregará al señor Rivera su casa de la calle de Belén. Ambos señalan que las fincas, que permutaron no tienen gravamen de hipoteca, y las que tenía la casa de Franceschi han sido canceladas el 15 y 16 del presente, con el mismo dinero que recibió del señor Rivera.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOCALLE DE SAN CRISTÓBAL
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La señora doña Josefa Ramona Díaz de Oronoz, vecina en su hacienda y molino de Pedreguera, contigua a esta ciudad, dijo que la difunta Clara Baizabal Hernández fue dueña de una casita ubicada en esta misma ciudad a la calle que llaman de la fuente de San Cristóbal con la cual hace su frente al poniente, lindando por sur con solar que fue de Juan Camarillo y hoy es de Isidro Alba donde éste tiene su casa, y por oriente y norte con la huerta de las herederas de Diego Viveros. Cuya deslindada casa la fabricó la nominada Baizabal en sitio que le compró a Domingo Aravalles con 35 y media varas de frente y 25 de fondo; que dicha Baizabal sirvienta muchos años en la casa de la comparente quedó debiendo a su fallecimiento una suma de dinero que se le franqueó, habiendo sido algunas partidas para invertirlas en edificar la referida casita sin que hubiese dejado más bienes que ésta, cuyo valor no cubría su adeudo y por eso fue que extrajudicialmente declaró antes de morir se tomase la otorgante el repetido fundo en parte de pago, lo cual se ve acreditado por las diligencias. Que por un efecto de equidad hacia una sobrina de la repetida finada nombrada Juana Murrieta, única allegada suya, le cedió a ésta la señora Díaz de Oronoz un pedazo de sitio compuesto de 8 varas de frente y su fondo respectivo, y es al costado del sur en la parte que linda con el terreno de Isidro Alba, quedándole de sitio a la casita de que se ha hablado un frente de 27 y medio varas con su correspondiente fondo. Que no siéndole útil a la relacionante esa casita la tiene tratada en venta con don Cristóbal Montes de Oca, y que en atención a ser casada la comparente y hallarse ausente su marido de la República, ha captado del señor alcalde de segunda nominación la respectiva licencia para otorgar la conveniente escritura de dicha venta. Y reduciendo a efecto, la nominada doña Josefa Ramona Díaz de Oronoz otorga que le vende realmente y con efecto a don Cristóbal Montes de Oca la casita que queda deslindada por precio de 200 pesos, de cuya suma se da por entregada a su entera satisfacción.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODon Guillermo de Espino, vecino y del comercio de esta villa, labrador en su cantón, natural de San Luis Huamantla, hijo de don Jerónimo de Espino y de doña Isabel Josefa Apresa, difuntos. Por la presente, otorga su testamento en la forma siguiente: Manda se entreguen 500 pesos a su hermana doña María Isabel de Espino. Declara fue casado con doña María Josefa Soria, quien no trajo nada a su poder y él tendría alguna cortedad, de cuyo matrimonio le quedaron tres hijos José María, Francisco Ciriaco y María Manuela de Espino y Soria. Señala que hace once años pasó a segundo matrimonio con doña María Francisca Peredo, quien llevó a esta alianza 170 pesos en dote. Por bienes declara, dos casas contiguas que posee en el pueblo de Coatepec, frente al curato y misma que compró en almoneda pública y con dinero que pasó a su poder por fallecimiento de su primera esposa. Menciona que cuando se casó por segunda vez él tenía 7 000 pesos y de este matrimonio procrearon a Francisco Mariano y Guadalupe Braulia de Espino y Peredo. Declara que el día 10 de septiembre actual, su esposa compró a doña María Luisa de Castro y de Guevara una casa en esta villa, que hace esquina a las calles de San Francisco y del Ganado, en 3 000 pesos al contado y mitad de alcabala y escritura con dinero de la pertenencia de él, cuya finca es su voluntad la disfrute su citada esposa. Por más bienes suyos declara: tres casas, una ubicada en la calle de los Ingenios, otra en la calle de San Cristóbal, y la otra en la calle de San Francisco. Una tienda mestiza en la hacienda de la Orduña, otra en la calle Principal de esta villa, con otra de ropa contigua que desde 1819 tiene en compañía de su hermano político don Antonio José Peredo con el principal y condiciones que constan en papel firmado. También reconoce por suyas, unas mulas aparejadas que tiene en la Orduña, tres o cuatro solares eriazos en el pueblo de Coatepec, con ropa de su uso y ajuar de casa y lo demás que constará por sus albaceas. Cumplidas todas las mandas que carga a su quinto y las deducciones, y el tercio que sufra el tercio de sus bienes, de lo que sobrare lo destina en favor de su hija doña María Manuela de Espino y Soria. Nombra por sus albaceas a doña María Francisca Peredo, su esposa, a su hermano el presbítero don José Vicente de Espino y a su hermano político don Antonio José Peredo. Nombra por herederos a sus cinco hijos. Nombra por tutor de los hijos de su primer matrimonio, a su hermano el presbítero don José Vicente de Espino y a los del segundo, a su hermano político don Antonio José Peredo.
JOSÉ FERNANDO DE LA PEÑA, ALCALDE INTERINO DE PRIMERA NOMINACIÓNDoña Andrea Dorotea Hernández, de esta vecindad, viuda del finado capitán don Francisco Javier López, otorga que ha recibido de don Joaquín de Mora, de esta misma vecindad, actual mayordomo de la cofradía de la Pura y Limpia de esta iglesia parroquial, la cantidad de 125 pesos, que de los fondos de ella le ha suministrado; cuyo principal se obliga a mantener en su poder, por vía de depósito irregular por el término de cinco años con el acostumbrado premio de 5 por ciento. Para seguridad de la deuda, hipoteca una casa que posee en esta villa en la última cuadra de la calle de San Cristóbal, a la que hace su frente hacia el oriente, y del otro lado solar que fue de don Domingo Aravalles; por su fondo al poniente linda con solar de Ana González; por el costado del norte con terreno que fue del regidor don Francisco Javier Sáenz de Santa María; por el Sur con casa que fue de don Pascual de Ledezma.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO NACIONALDon Manuel Fernández del Campo, residente en esta Villa, a nombre de su madre doña Antonia [Josefa] Serdán Ponce de León, vecina de la Puebla de los Ángeles, vende a Miguel Viveros, de esta vecindad, un pedazo de solar eriazo, que dicha su madre posee en esta Villa entre las calles de San Cristóbal y la que baja para las Locerías, aunque sin frente por ninguna de éstas, y de norte a sur tiene 98 varas, por el primer rumbo linda con solar del comprador, y por el segundo con el del difunto don Miguel Viveros, y 68 del este a oeste, lindando por el primero con solar de Clara Baizabal [Hernández], y por el opuesto, con el basurero. Dicha propiedad que vende al precio de 220 pesos, que tiene recibidos de contado.
Don Juan José y doña Mariana de Ledezma, de esta vecindad, otorgan que venden, ceden y traspasan realmente en favor de don Guillermo de Espino, una casita de paredes, cubierta de madera, ladrillo y teja, ubicada en esta villa, haciendo esquina al confín de la calle que nombran de la Pila de San Cristóbal y la de Cantarranas que atraviesa al arruinado molino de don José María de Goiri, que se compone de 19 y media varas de frente que lo hace a la primera hacia oriente y del otro lado casa arruinada del difunto don Miguel Viveros; y 32 de fondo por el rumbo del poniente, por donde linda con terreno que fue de Ana González; por el costado del norte linda con el de casa y solar de doña Andrea Dorotea Hernández; y por el del sur hace otro frente a la calle de Cantarranas y del otro lado cada de los herederos de don José Francisco Rivera. Cuya deslindada casita es la misma que a expensas fabricaron sus padres don Pascual de Ledezma y doña María Antonia del Castillo, en parte de terreno que ésta adquirió por muerte de los suyos. La venta la hace por el precio de 300 pesos al contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon José María de Goiri, de esta vecindad, otorga que vende en favor de don Juan Gil Franco, también de esta vecindad, un pedazo de solar eriazo, ubicado en esta villa, haciendo esquina en la segunda cuadra de la callejuela que nace en la de San Cristóbal, para el costado del arruinado cuartel de Santiago y otra que nace en la plazoleta de las gradas de San Francisco, para la huerta del vendedor y calle de Cantarranas; que se compone de 33 y media varas de frente, hacia el norte en la primera calle y del otro lado casa de don José Cristóbal Capetillo; y 35 varas de fondo hacia el sur, por donde linda con terreno de Pablo Romero, por donde acaba con una cuchilla que hace 4 varas, más ancho que en el frente; por el costado del oriente, linda con terreno del vendedor y por el del poniente a la otra callejuela y terreno y casita del que compra. Cuyo deslindado terreno es una remota parte del que hubo por muerte de su padre don Manuel de Goiri, quién lo compró de los bienes del difunto don Francisco Maniau, en esta villa a 11 de octubre de 1807. Lo vende en precio de 70 pesos, los cuales declara haber recibido en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINORafael Gallegos, dueño de mulas, residente en esta villa, debe a don Luis García Teruel, vecino y dueño de la hacienda de Lucas Martín, la cantidad de 333 pesos, de los que pagará 200 pesos en el plazo de dos meses contados desde hoy y los 133 pesos restantes, para el próximo seis de septiembre, pena de ejecución de costas de la cobranza.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANODon José Antonio Medina, de este comercio y vecindad, otorga que vende, cede y traspasa realmente y con efecto en favor de don José Ignacio Sánchez, vecino del pueblo de Teocelo, de este partido, una casa de paredes de cal y piedra, de edificio bajo, cubierta de madera y teja que posee en esta villa, formando la primera esquina de las calles de la Amargura y de San Francisco, que sale de esta plaza Principal para el barrio de Santiago, se compone de 35 y 2 tercias varas de frente hacia el oriente y del otro lado el costado y cementerio de la iglesia parroquial en la primera calle; y 36 y tercia de fondo hacia el poniente, por donde linda con el costado de la de don Joaquín de Tajonar, que antes fue de don Tomás Murphy; por el costado del sur hace el otro frente a la otra calle y del otro lado la boca de la calle de la pila de San Cristóbal y cementerio de la iglesia de San Francisco; por el costado del norte linda con el de la casa que fue del cura de esta villa, don Alonso José Gatica; cuya deslindada finca es la misma que hubo y compró de los bienes de la difunta doña Antonia Olmedo en 1820. Y ahora la vende al citado Sánchez, sin otro premio que el de 1 000 pesos que reporta en sí la misma finca al premio corriente de 5 por ciento que pertenecen a la capellanía que fundó don Manuel de Olmedo, por encargo y con dinero de don Francisco Echevestre; y por precio de 8 000 pesos, los 7 000 de ellos que el comprador ha dado y pagado; y los 1 000 restantes, que ha de continuar reconociendo sobre la misma finca, pagando sus premios al capellán que hoy es y adelante lo fuere, sujeto siempre al contenido de su fundación.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINOJosé de la Encarnación Bello, de esta vecindad, marido que fue de la difunta María Manuela Güette, dijo que su difunta esposa adeudaba al finado don José Francisco Rivera, que fue de esta misma vecindad, la cantidad de 64 pesos por medio de una obligación o fianza a la que se constituyó por su primer marido; y no habiendo dejado aquella heredero alguno ascendente ni descendiente, el compareciente ha deliberado, enajenar la casa que adelante se hará mención, hipotecada a estos créditos, para liberarse de los reclamos que le hacen. Por tanto, ha convenido con los herederos del acreedor la enajenación de dicha casa. Y reduciéndolo a efecto otorga que vende en favor de los herederos de don José Francisco Rivera, una casita que es de paredes, de edificio bajo, cubierta de madera y teja, situada en esta villa, en la última cuadra de la calle que nombran de Cantarranas a vuelta a la derecha del confín de la de San Cristóbal, que se compone de 10 y cuarta vara de frente, que lo hace en dicha calle hacia el sur, y del otro lado casitas y terreno que quedó por bienes del mismo Rivera, y 46 de fondo, incluso un pedazo de solar, que lo hace al norte, por donde linda con terreno que fue del finado don Francisco Javier Sáenz de Santa María, por el costado del oriente, linda con el de casa que fue del difunto Pascual de Ledezma y por el del poniente, con casa de madera de Trinidad Rivera y Viveros. Cuya deslindada casita es la misma que la referida su esposa por conducto de don Mariano Cadena, hubo y compró a Francisco Antonio Campos de esta vecindad, su fecha el 4 de octubre de 1811. La venta la hace por el precio de 100 pesos, 64 de ellos, que se adeudaban y los 36 restantes le han dado y pagado a la viuda e hijos de Rivera en reales de efectivo.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINO