Agustín Adorno, vecino de la ciudad de Jerez de la Frontera en los reinos de Castilla, estante al presente en el pueblo de Acultzingo jurisdicción de la provincia de Orizaba, otorga y ordena su testamento en la forma y manera siguiente: manda que se pague a Juan Mejía, mesonero del presente pueblo; a Gaspar de Aguilar, encomendero de la ciudad de la Veracruz; y a Andrea Sofía, estante en la Veracruz. Declara que Santi Fantoni, vecino de la ciudad de Cádiz, registró y despachó en diferentes naos que vinieron en la flota, que al presente está en el puerto de San Juan de Ulúa, 199 pipas de vino de su propiedad, siendo su voluntad que el dicho vino se entregue a sus herederos. Que Alonso Guerrero, arriero, y él concertaron que le llevase en una recua suya 100 pipas de vino a la ciudad de Oaxaca, y por cuenta de los fletes le dio 100 pesos de oro común y ciertas cargas de corambre; llevando en el primer viaje 14 pipas de vino junto con cartas del otorgante dirigidas a Rafael Pinelo y otras personas de la dicha ciudad para que los vendiesen; es su voluntad que Gentil Basilio cobre lo que procediere dichos vinos. Que Santi Fantoni tomó sobre sí el seguro de 400 ducados de Castilla, los cuales venían de ida y vuelta sobre la nao Misericordia de Gentil Basilio, misma que vino en salvamento en la flota que al presente está surta en el puerto de San Juan de Ulúa, es su voluntad que el susodicho Basilio nombre otra nao por ambas las partes para que corra dicho seguro hasta los reinos de Castilla; y manda se le pague a Santi Fantoni 40 ducados de Castilla para la vuelta de esta flota. También declara que ratifica el testamento que otorgó en la ciudad de Cádiz, y aprueba el vínculo de mayorazgo que junto con doña María Adorno, su mujer, hizo en la ciudad de Jerez. Nombra herederos universales a sus hijos don Francisco Adorno, don Pedro de Hinojosa Adorno, don Agustín Adorno, doña Clara Adorno, doña Casiana Adorno, doña Juana Melgarejo Adorno, doña Luciana Adorno y doña María Adorno, su mujer; y a Gentil Basilio como albacea testamentario y administrador de los bienes que tiene en la ciudad de Veracruz y Oaxaca.
CÁDIZ, CIUDAD DE
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Tomás Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que se le remató el 18 de marzo pasado en pública subasta, un negro esclavo en 250 pesos de oro común nombrado Miguel Valentín, de 18 años, que fue del ingenio de San Miguel Almolonga, cantidad que exhibió don Juan Bautista Garracín, vecino de la Ciudad de Cádiz, cargador de la presente flota, en cuya virtud declara pertenecerle el esclavo al mencionado Juan Bautista, por tanto se desiste y aparta de los derechos de propiedad, posesión y señorío.
Don Luis de Monterde y Antillón, Caballero de la Orden de Calatrava, residente en el pueblo de Jalapa, vecino de la Ciudad de México, otorga poder especial, en primer lugar y con preferencia al Coronel Ignacio de Salcedo, residente en la Corte de Madrid, y por su falta o ausencia a don Francisco de Abascal y Zorrilla y por la de ambos a don Rafael de Eliza, residente en la Ciudad de Cádiz y por la de todos en cuarto y último lugar a don Pedro Cristóbal de Reynoso y Mendoza, de la Orden de Santiago, vecino del puerto de Santa María, para que en su representación parezcan ante el Rey y en los demás reales consejos que con derecho deban y respondan a cualquier cargo que se le puedan hacer por no haber tenido efecto la superior orden de la aperción de la feria que se debía haber ejecutado en el pueblo de Jalapa.
Don Antonio Laureano de Campo, Alguacil Mayor de la jurisdicción de Jalapa y de la de Jalacingo su agregado, otorga poder especial a don Juan García Romero, vecino de la Ciudad de Cádiz, para que en su nombre parezca ante el Rey y en su Real Consejo de Indias, así como en otros tribunales superiores e inferiores y pida la confirmación y aprobación de la renuncia, que de su oficio hizo en él don Francisco Suárez, en virtud del testimonio que de ella y del título que se le despachó y para ello presente memoriales, escritos, testigos, probanzas, demande, responda, niegue y saque otros papeles que le pertenecen.
Don Francisco Antonio Gago, vecino de la Ciudad de Cádiz, en nombre de doña María Vázquez Rubio, de esa misma vecindad, otorga que ha recibido de don Agustín Arizcun 1, 600 pesos escudos de a 10 reales de plata, mismos que se obligó a pagarle, y de ellos se da por entregado a su voluntad.
Don Antonio Fernández Somera, residente en el pueblo de Jalapa, vecino de la ciudad de Cádiz, otorga poder general a don Roque Puyana, residente en este pueblo y próximo a hacer viaje a la Ciudad de la Puebla, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidad de pesos de oro, plata, joyas y otras cosas que cualquier persona le deba.
Juana de Ochoa, viuda de Luis Fernández de Ulloa, y el Alférez Laureano Fernández de Ulloa, madre e hijo, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que el difunto compró a don Juan Bautista Garracín, vecino de la ciudad de Cádiz, Cargador de flota a cargo de Fernando Chacón, un esclavo nombrado Miguel Valentín de 18 años, en 278 pesos por escritura que a su favor le otorgó el 26 de abril de 1721, el cual quedó entre sus bienes y en su partición se le adjudicó a José Antonio de Acosta a quien declara le pertenece y puede disponer de él a su voluntad.
Diego Prieto de Alarcón, don Francisco de Castro, don Juan Matías, don Santiago Andino Trechuelo, don José Manuel de Arechaga, entre otros vecinos de la Villanueva, todos del comercio y universidad de mercaderes de la ciudad de Cádiz en España quedados de la última flota a cargo del Marqués de Mari, otorgan poder especial a don Manuel Agesta en primer lugar, y en segundo a don Martín de Embila, vecinos de la Ciudad de México, a ambos con igual facultad, para que en sus nombres parezcan ante el Rey y superior gobierno, Real Audiencia y tribunales superiores e inferiores que residen en la Ciudad de México, a reclamar y suplicar bajo la venia debida, sobre la nueva providencia dada por la real contaduría de alcabalas de la ciudad de México para la paga de las ventas que hubieren hecho de las mercaderías que les quedaren.
Don Luis González de Lucena, vecino de Jalapa, como hijo legítimo y heredero del Capitán García González de Lucena y de doña Juana María de Vesa, vecinos que fueron de la Ciudad de Cádiz, cuyas herencias tiene aceptadas con beneficio de inventario, otorga poder especial en primer lugar a Julián González de Lucena, Caballero de la Orden de Santiago y Alguacil Mayor del Santo Tribunal de la Inquisición de la Ciudad de Moguel, en los Reinos de Castilla, y por su ausencia al Licenciado Lucas González de Lucena, Presbítero, y por la de ambos a Francisca González de Lucena, sus hermanos, vecinos de dicha ciudad, para que en su representación reciban cuentas de cualquier albaceas, depositarios o administradores que hayan dejado sus padres.
El Capitán Don Andrés de Urquía, residente en este pueblo, dio su poder cumplido a los capitanes Don Pablo Boon y Guillermo Boon, vecinos de la ciudad de Cádiz, en los reinos de Castilla, para que en su nombre pidan, demanden y cobren de cualesquier vecinos de Cádiz y de otras partes, en los reinos de Castilla, las cantidades de pesos de oro, ducados, plata, joyas, maravedíes, mercaderías y otras cosas que le debieren.