El Lic. Don José de la Peña Tejeda, clérigo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente al presente en este pueblo, con poder de su padre Pedro de la Peña, dio en arrendamiento a Tomás de la Calleja, vecino de esta provincia, un sitio nombrado Buenavista ubicado en el pago de Chiltoyac el Viejo, linde con tierras del ingenio de (San Sebastián) Maxtlatlan, con sus jacales y cercas, por tiempo de dos años, a partir del 1° de mayo del presente año, en el precio de 50 pesos de oro común anuales, con declaración de que no habrá de hacer mejoras sin el consentimiento de su parte.
BUENAVISTA, SITIO DE
5 Descripción archivística resultados para BUENAVISTA, SITIO DE
El Reverendo Padre Diego Tomás de la Plaza Esquerra, beneficiado del río de Alvarado, con motivo del matrimonio de su hermana María Plaza Esquerra con Juan López Mellado, vecino de la Puebla de los Ángeles, le mandó para su dote siete mil pesos de oro común, donde figuraban cinco sitios de ganado mayor en términos de Cosamaloapan, los cuales se llamaban: Santo Tomás de Coapa, Macatepeque, Nestepeque, Buenavista y Nopaltepeque.
Diego del Moral, hijo legítimo de Gaspar González del Moral y de María de las Nieves, vecinos de la ciudad de Los Ángeles, con poder de su madre, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, 300 reses vacunas, toros, novillos y becerros cimarrones, y 100 yeguas cimarronas de edad que se hallaren, en la estancia de Buenavista, en los llanos de Almería; dicho ganado será entregado en la estancia de Juan de la Calleja que está una jornada de la Buenavista, por el precio de un peso y cuatro tomines de oro común por cada unos de los 400 animales.
Juan de la Calleja, vecino de Jalapa, dueño de sus estancias de Buenavista, en la jurisdicción de Misantla, y Eugenio Jiménez, maestro de albañilería, vecino de Jalapa, se concertaron en esta manera: el dicho Eugenio Jiménez se comprometió a construir una casa de madera de 28 varas de largo y 10 de ancho al citado Juan de la Calleja, en la estancia de Buenavista; de piedra y barro, entre horcón y horcón, con sus puertas y ventanas, para lo cual, de la Calleja le ha de dar los bueyes y carretas para llevar los materiales y 600 pesos de oro común.
Juan Llorente, vecino de la ciudad de Los Ángeles, como heredero de Magdalena de Olivares, su legítima mujer, hija de Juan de Olivares, difunto, y de Francisca Rodríguez, y como uno de los herederos de la estancia de ganado mayor nombrada en Buenavista, en los llanos de Almería, jurisdicción de Misantla, por tener su esposa parte de 3 000 pesos en la dicha estancia, vende a Juan de la Calleja, y a Rodrigo Hernández, su hermano, 300 reses vacunas o las que pudieren vaquear de aquí hasta el fin de marzo de 1622, al precio de un peso de oro común por cabeza, chico y grande, y a su costa; y les dio poder para que hiciesen los ranchos, corrales y casas que fueren necesarios.